¡Mi presidente Guaidó!

Mi palabra

"Mandar quiero, aunque sea en un gallinero"

Dicho

 

En Venezuela, no había aparecido un personaje, que haya hecho tanto daño, como este Juan Guaidó; pero no solamente el país, sufrió los arrebatos de un títere preparado para robar descaradamente, motivos más que suficientes para estar encarcelado. Lo más curioso y cómico de todas sus andanzas, desde el mismo momento de aparecer en escena, como el proclamado o interino, doble fórmula para engañar y autoengañarse, es haber embarcado a un grupo de la derecha acostumbrada a meterse en cuanto movimiento se presenta, cuando sienten el olor del queso en la tostada, y no esperan una segunda seña para arrimarse a la pomada, porque piensan que los pueden dejar por fuera al momento de repartir el botín.

En el tiempo de ficciones del interino, hemos oído, como si fuera una canción de moda, la expresión ¡Mi presidente Guaidó! con la cual muchos fanfarrones se han apoyado para hablar, opinar y tratar de crear la anarquía necesaria para abrirle las puertas al imperialismo y de esta manera recuperar la hegemonía perdida. Desde España, Antonio Ledezma y su cónyuge Mitzy Capriles, no se cansan de vociferar en contra del gobierno venezolano y lo hacen con soberbia, inflados de pedantería, exaltando al creído, faltándole poco para proponerlo, como un héroe nacional, contribuyendo al estado emocional del sonámbulo, a tal punto de haber nombrado un gabinete a su imagen y semejanza, embajadores sin embajadas y lo más grave gerentes en las empresas del estado, que se encuentran en países, donde los gobiernos están o estaban al lado de Estados Unidos, facilitando el robo más descarado.

El caso de Guaidó, aunque sumamente trillado, sigue teniendo sus aristas para comentar y más, cuando, desde el gobierno de Joe Biden, las últimas informaciones de sus voceros más allegados siguen pensando, como Antonio Ledezma, en su presidente Guaidó, para enredar el ambiente político. El subsecretario de Estado de la Oficina de Asuntos del hemisferio occidental, Brian Nichols, en la Asamblea General de la OEA aseguró que Juan Guaidó es quien mejor representa las aspiraciones democráticas de Venezuela. Le faltó decir ¡Mi presidente Guaidó! pero, además, sin esconder nada de sus malas intenciones aprovechando el poder mediático, ratificó, que el gobierno de Estados Unidos sigue apoyando al interino, como el presidente encargado de Venezuela.

La realidad en este momento de esta marioneta, que en medio de todas las invenciones disimula, hasta la cara de pendejo, pero al fin y al cabo representa otro ensayo del imperialismo en América Latina, en el cual han invertido sus dólares en su preparación y lo menos que esperan de él, es un hablante incansable y totalmente convencido de lo que hace, aún, cuando no mande ni en su casa, ya que, todo lo dirige el inquilino de la Casa Blanca, a pesar, que el bacalao cada día se les hace más pesado. La otra alternativa es largarlo en medio del camino y eso no está en el libreto, porque significa quedar totalmente al descubierto en medio de los grandes conflictos tanto económicos, como militares en el cual se encuentra envuelta el imperialismo, el verdadero creador de una maraña que parece no tener fin.

Las declaraciones del subsecretario Brian Nichols, lo único que buscan es inyectarle ánimo a un enfermo desahuciado. Su pupilo casi desamparado, no representa absolutamente nada y ni siquiera en la reciente finalizada asamblea de la OEA pudo asomarse y el gobierno de los Estados Unidos, en medio del desconcierto en el cual se encuentra metido, tuvo que utilizar nuevas estrategias, cuando propusieron el rechazo del "representante" de Guaidó, lo que no es otra cosa: hacer sombra un mediocre en un debate político, como si estuviera en un ring de boxeo. Cada momento el cerco se le reduce, y ni siquiera sus compinches de los "rastrojos" va poder visitar, a pesar que la frontera la han abierto para el libre movimiento.

Ahora, para variar ni siquiera la interina primera dama lo acompaña en sus fugaces andanzas, porque sabe, que le están lanzando y no son besos y abrazos. En parte es el mismo pueblo reaccionando, después de haber sufrido su vulgar y descarada acción anti patriota, sin emitir una palabra en contra de gobierno alguno de los Estados Unidos, creadores de sanciones y medidas coercitivas para ahogar por hambre a los que han tomado la decisión de ser libres. Lamentablemente todavía conseguimos personas del mismo pueblo influenciados por el poder mediático, que abren la boca para expresar ¡Mi presidente Guaidó! porque los oportunistas y enemigos a ultranza del proceso bolivariano convencidos del fracaso de este pela nalgas, no es raro que le hagan la señal de costumbre (El dedo medio hacia arriba) con el recordatorio de su progenitora.

 



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Narciso Torrealba


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