Jaime Bayly no es más culto que Rafael Poleo

Vaya enredo entre personajes de los medios que todo lo saben, y todo lo acomodan a su gusto, para luego tener una discusión acalorada que, fue lo que pasó entre Jaime Bayly y Rafael Poleo, enredados entre chavistas como estuvieron frente a frente, primero por petróleo, y después por la culturización de Jorge Rodríguez en que Bayly no lo aceptó, tal cual, como se lo dijo a, Rafael Poleo, al definirlo éste como un hombre culto, lo que Bayly con razón o sin ella, al blandir que dentro de la narco-dictadura de Maduro, no puede haber hombres cultos y, enreda la cuestión de tal forma que, hoy día, ya no se sabe quién es culto a no ser a su entender y merecer, pero lo más sabroso del programa como repugnante y asqueroso entre los dos, por estar ambos, uno más enterado que el otro por su libre albedrío de hombres libres que no los son, sin marcar distancia de su cultura que los hace merecedores como grandes mercenarios, cada uno en su medio de cotillosos del imperio y, fuera del imperio nada y, cuando se mandan a callar, es porque no tienen recursos que presentar, sino insistir que yo impongo eso, y sí a ti no te gusta te vas de mi programa que tú no estás mejor informado que yo, y así se imponen una cultura a quien no se la merece por tener las manos bañadas de sangre, según Bayle, y después la Poleo que como herencia familiar cada día un rizo de su pelo se le pone blanco como si fuera una afrenta adeca y, esa vaina se la debe como herencia de quien no llama su papá que, la enseñó a callar como actuar, bien o mal, como le pasó cuando estuvo bajo su régimen que ahora discrimina al ser libre en Miami a sus 52 años.

Pero lo marivilloso del programa que desnuda al zoilo de Bayly, fue cuando se le enredó el castellano y en un embarazoso y nada ardiloso en la agilidad de su cultura bien camuflada en su cerebro, se le fueron los tiempos al venir del corte donde trataba de apaciguar el nerviosismo del encontronazo del estallido verbal con Poleo que una vez que lo llamó con toda su consideración, nada respetuoso, le dijo que era, deliciosamente ingenuo que él interpreto como tonto, que no lo es, ni pintado de rojo y, menos echado en una alfombra roja al lado de su presidente PPK, y ofendido como estaba, se disparó un tiro en la nuca de su potencial cultural cuando dijo al afirmar, voy enmendar el adverbio anterior por, sospechosamente ingenuo. Pero que ingenuidad, adverbio por adjetivo, Bayly que has hecho, vos tas loco, o eres boludo, dónde vivis.

La mala praxis de Jaime Bayly desorientado por Poleo, afirmó que:

Deliciosamente y, sospechosamente son adverbios. Es posible que en la tv mayamera sea cierto, pero en la cultura venezolana-española no es. Ni de tiempo, ni de lugar, ni de causa, ni de modo, ni de afirmación, ni de cantidad, etc. Ni tampoco son léxicos ni gramaticales. Y sí son adjetivos, que en este caso califican a ingenuo, como quedó Jaime Bayly delante de Poleo fuera de cámara por atorado y culto.



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Esteban Rojas


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