¿Cuántos más habrá como este?

Ser secretario general de un partido es ser la principal autoridad del mismo, ser su voz autorizada, su cabeza visible, para llegar a ese cargo la persona, debería tener una trayectoria política, una relación con la comunidad y sus estratos sociales, ser además una persona proba, sin rabo de paja y por lo tanto con acciones que le permitan ser reconocido como líder y orientador de quienes le rodean,

Por lo general, los partidos se cuidan de que así sea, en el momento de escoger a alguien para este importante cargo dentro de la organización, es lo normal en movimientos que como los partidos de la Revolución, por sus dimensiones de participación militante, tienen de sobra personas con características que se adapten al ideal para ocupar una posición de responsabilidad y además son designados por escogencia popular, no así en partidos en vías de extinción como es el caso de AD, que se ha quedado sin militancia, tanto que no llegan al 0,2 por ciento de la población y por lo tanto tienen que apelar a cualquiera que como en caso del asesinado Secretario General de ese partido en un Municipio, fue designado a dedo, sin que mediara para nada un estudio previo de su currículo, que permitiera saber si estaba apto para un cargo como el que ostentaba.

Simplemente su designación fue el resultado de no contar con alguien más, que se atreviera a cumplir con las responsabilidades que un cargo de ese tipo acarrea, así sea en un pequeño municipio del país.

Lo que ha salido a la luz pública y que nadie se atreve a refutar, pues las pruebas son demasiado contundentes, da pie para que nos preguntemos, cuántos personajes como este, no solo en AD, sino sobre todo en los partidos tradicionales y sus derivados como PJ, un Nuevo a tiempo y Voluntad Popular, habrán sido auscultados antes de entregárseles responsabilidades de dirección, más cuando sabemos que en esos partidos las designaciones se hacen a dedo, sin consultar a la militancia.

Pero eso es lo que tenemos, es una realidad que se ha puesto en evidencia, no solo con este caso, sino con otros como es el del dirigente opositor de la Universidad del Zulia, hoy es prófugo de la justicia por el asesinato de un joven estudiante revolucionario.

Así sucede, incluso con candidatos a diputados y por ello ha habido denuncias, ahora cuando se aproximan unas elecciones parlamentarias por lo que con toda seguridad, como en el pasado, no faltarán quienes aun con prontuarios se cuelen para ocupar una curul que debería estar reservada sólo para gente impoluta desde todo punto de vista, que no pueda ser señalada o sacada por la vía legal, como hemos visto en el actual parlamento, en el cual incluso jefes de partidos tienen rabo de paja con acciones ilegales cometidas incluso desde la fundación de sus movimientos.

Como dice Carola Chávez en su bien logrado artículo sobre "la manito", esas son la verdaderas manos que implacables se extenderían para destruir una obra de la revolución y revertir los logros y conquistas que el pueblo ha tenido en lo que va de este proceso.

Son manitas que han sido capaces de asesinatos selectivos, de destrucción de propiedades, de montar ollas en sus laboratorios, de solicitar se nos invada, de sembrar zozobra y muerte y de basar sus campañas en calumnias y falsedades y que han tenido que surtirse para posiciones de vanguardia de personajes siniestros, con prontuarios, sacados, con "la manita" del estercolero de la sociedad.

 

 



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Saúl Molina


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