División en la oposición

Entre las chácharas que en susurros o altavoces se escuchan en los kioscos, cafés y entre opinadores de oficio en los programas de radio o televisión, se afirma que la oposición política venezolana está dividida y desmoronada. Algunos llegan a advertir incluso, que de fuentes directas, bien fidedignas, conocen de los insultos mutuos que se han proferido el ex candidato presidencial, el señor que está en Ramo Verde, y la embajadora “honorífica de Panamá” debido a sus casi irreconciliables posiciones. En fin, argumentos y conclusiones ligeras que más allá de tener matices de certeza, tapan el fondo del asunto sin querer. Y sin duda responden a la ficción política devenida del influjo de acontecimientos generados al fragor del debate entorno al fin de las guarimbas, o sea, de esta nueva derrota que sufre la oposición.

Porque no existe tal división. Creerlo puede causar distracción. Y cuando niego tal hecho me refiero a lo sustantivo, al propósito que siempre los ha unido, que como bien se sabe es el de salir del gobierno chavista. Alrededor de ello, están atomizados.

Por supuesto, existen voces altisonantes a lo interno para imponer sus criterios sobre otras. Así como existen migraciones naturales en esa cuadrícula de partidos que conforman la MUD, tal como pasó en días recientes cuando ingresaron como nuevos militantes a Primero Justicia connotados dirigentes procedentes de UNT; lo que aparentemente robustecería a los primeros al momento de negociar futuras postulaciones. Se trata de quien detenta la hegemonía interna, que en estos momentos es difusa, ya que ninguno de esos partidos, como ninguno de sus dirigentes son cabezas ductoras de la oposición, todos están en condición similar de jerarquía en cuanto a liderazgo tal como precisó la semana pasada el encuestador Luis Vicente León.

Ha de verse en consecuencia, que más allá de la chachareada división opositora lo que existe en la actualidad es una acelerada recomposición en medio de una aparente distensión que les permitiría a corto plazo, orbitar juntos en el logro de nuevos objetivos desestabilizadores, aunque sus principales actores pudieran presumir estar distanciados al simular distintas estrategias. Esa es la lógica que ha orientado la actuación opositora durante estos últimos quince años cada vez que las fuerzas chavistas imponen el cierre de ciclos conspiradores.

Por lo pronto, en esta fase de recomposición, se seguirán presentando como víctimas del régimen ante la comunidad internacional, distendidos, endebles. Atizando escaramuzas donde tengan chance, induciendo el desabastecimiento cuando puedan, quemando autobuses cuando quieran, en fin…seguirán jodiendo…en “baja intensidad”.


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Aquileo Narváez Martínez


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Aquileo De Jesus Narvaez

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