Los roles cambiados

Por alguna extraña razón en Venezuela ocurre un fenómeno singular en lo que se refiere a la delincuencia.

Los gobernadores de estado son perfectamente capaces de diagnosticar la delincuencia que existe en regiones ajenas a su jurisdicción y dar recetas precisas para acabar con el malandraje desatado en otras partes del país.

Así es como podemos escuchar al gobernador Capriles Radonski de gira por los estados llaneros explicando cómo disminuir el azote de los cuatreros y cobradores de vacuna entre los alarmados hacendados y vegueros de la región.
Naturalmente, cualquiera que lo escuche podría pensar que en el estado Miranda, donde él representa la primera autoridad regional, no queda un solo bandido en libertad. Por desgracia eso no es así, pues en Miranda no hay haciendas ganaderas donde prolifere el abigeato y tampoco se cobra vacuna, como ocurre entre los agricultores de las zonas fronterizas entre Venezuela y Colombia.

En cambio el vicepresidente ejecutivo de la República, Elías Jaua, recorre diversas latitudes anunciando que en el estado Miranda los hampones andan con el moño suelto. Ello se debe a que las autoridades regionales no tienen interés en acabar con dicha plaga -añade el alto funcionario. Lo que no dice, pero está implícito en sus palabras, es que él, Elías Jaua, acabará con la inseguridad cuando llegue a la Gobernación de Miranda.

El gobernador de Carabobo alega que la Policía de Aragua no sirve para un cipote, en tanto que el mandatario aragüeño podría replicar que los agentes de Valencia y los municipios aledaños son inútiles e incompetentes.

Dada esta situación extraña y hasta un poco tragicómica, quizás lo más recomendable consistiría en comisionar a cada gobernador para que acabe con la delincuencia en un estado diferente al suyo.

El gobernador Salas Feo, de Valencia, podría ocuparse de acabar con la minería ilegal o el tráfico de cabillas en el estado Bolívar, mientras que el mandatario guayanés se ocupa de poner orden en el desmadre de Puerto Cabello, donde hay toda clase de contenedores sin que nadie sepa lo que tienen dentro.

La solución podría ser un cambio de roles o quizás de rolos.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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