El regreso de Zelaya

ESE PUEBLO NECESITA UN LIDER

Queda como un mal sabor, ante el espectáculo televisado ayer desde Tegucigalpa; donde una gran cantidad de personas ávidas de guía, ávidas de dirección; se agolpaban para recibir al fantasma de Mel Zelaya.

Queda una sensación de vació y de frustración ante un espectáculo que no tiene nada de espectacular, Volvió Zelaya, pero ¿volvió la dignidad a Honduras?, no lo creo, Mel regreso pero con el portafolio vació, llegó despojado y conforme con lo que le dejaron. Zelaya regresó con un papelito que seguramente enmarcará para colocar en la sala de su casa, al lado de la foto de cuando era presidente.

El pueblo celebró su triunfo, ojo SU triunfo no el de Zelaya, ese pueblo se merece la fiesta, pero no solo la fiesta, ese pueblo se merece un líder, ese pueblo necesita un líder.

El acuerdo leído entre la esposa y la hija de Zelaya, no es nada diferente a lo que ya el gobierno de Lobo estaba haciendo; No le dieron nada a Zelaya, solo le pusieron en un papel, como si fuera un acuerdo, algo que ya estaban haciendo y que ya habían decidido. Los puntos de ese acuerdo los ganó el pueblo en la calle, por una parte debido a su valor y resistencia y por otra porque era inevitable la sociedad del siglo 21 no puede permanecer enclaustrada en las normas del siglo 19 o las del siglo 20.

Botado Zelaya del poder era necesario para quien gobernara modernizar al país, ese acuerdo que le dieron a Zelaya ayer fue realizado en Washington, lo demás es propaganda.

Vimos ayer a un pueblo hambriento de justicia y necesitado de liderazgo, vimos a una tarima llena de Lobos, quienes en su afán de figurar, apenas daban espacio al hombre para que saludara, vimos a un Zelaya ávido de publicidad donde ha debido estar un Zelaya ávido de Justicia.

Antes de Partir en el avión de Conviasa, una periodista logró enlazarlo en vivo a través del teléfono de la ex senadora colombiana Piedad Córdoba, entonces el hombre aprovechó unos minutos para aparecer en el canal CÑM en español donde casi es descuartizado a preguntas mal intencionadas ante las cuales, como salida desesperada, se decidió por decir que ya no podía responder mas porque tenían que despegar. Ese era un buen momento para poner las cosas en su sitio, si es que hay algún sitio donde poner las cosas.

Luego lo vimos llegar a Honduras y ser llevado hacia una tarima, en lo que nuestro comandante llamaría una marea roja, una avalancha de pueblo hambriento de justicia que lo recibía como un héroe, como un nuevo Mesías, pero una vez ahí hizo desesperar a todos al preferir quedarse atendiendo a los periodistas mientras el pueblo solo veía su ancha espalda coronada por su inseparable sombrero de terrateniente.

Durante interminables minutos ese pueblo que lo esperaba impaciente desde hace dos años, tuvo que esperar que el líder se dignara saludarlos; este gesto me chocó y me reforzó mi creencia de que el tipo además de mal político no tiene al pueblo como su primera prioridad (no se si esa expresión es valida, pero no encuentro otra).

Me hubiese gustado ver a un Zelaya subir orgulloso y humilde a homenajear a ese pueblo valiente, hacer honor a su Himno Nacional, y pedir perdón por ese ignominioso acuerdo en el que solo gana Lobo, en el que se reconoce como legitima la presidencia de lobo y en el que la O.E.A, (organismo sin sentido, hecho por y para los Norteamericanos) recupera a uno de sus miembros lo cual le dará a Lobo y a su equipo los ingresos monetarios que necesitan para seguir embaucando al pueblo hondureño.

Vimos a un Zelaya tomar con una timidez pasmosa la bandera roja rojita del frente de la resistencia que le tendían para que la alzara junto a la bandera hondureña y con asombro lo vimos ponerla hacia abajo apuntando al suelo, hasta que alguien se la levantó, acto que no duro sino segundos, entonces lo vimos como la devolvió como quien tiene un hierro caliente en las manos.

Los detalles importan y ese hombre que ayer no tuvo valor para levantar con orgullo la bandera hondureña, que no tuvo valor para ondear la bandera de la resistencia, que no tuvo valor para entonar el himno Nacional, que no subió a la tarima con emoción genuina a homenajear a ese bravo pueblo hondureño; ese hombre no va a tener valor para representar al pueblo en una lucha por sus reivindicaciones.

Ese hombre va a terminar unido a su antigua camada, haciendo pactos políticos y el partido liberar que lo negó mas veces que las que Pedro a Jesús, lo va a recoger en su seno y quizás hasta lo hagan presidente de nuevo, si Estados Unidos así lo quisiera.

El pueblo hondureño necesita un líder y ese líder ya esta ahí solo que tienen que quitarse de encima al fantasma de Mel Zelaya, ese Mel que no tuvo valor para enfrentar a 4 policías aquella vez que rodeado de cámaras de televisión “intento” pasar a suelo hondureño; ese mismo que “no pudo” aterrizar porque los malos le habían atravesado un camión en la pista, ese mismo Mel que hoy se conforma con que lo dejen regresar a su casa y que para pactar se dejó despojar de una majestad que no le pertenece porque es del pueblo que lo eligió.

El pueblo hondureño necesita un líder y seguramente éste ya está entre ellos, solo que el poder mediático y la novela de Zelaya lo tienen eclipsado.

Ayer ese pueblo alegre y hambriento de justicia regresó a sus casas cansados, algo tristes y con la sensación del estomago vació, pero eso es bueno que pase, ese pueblo sabio lleno como esta de corazón, va a retomar el camino de la resistencia borrando para siempre al fantasma de Mel Zelaya y expulsando a los Lobos del palacio presidencial.


VIVA HONDURAS LIBRE!!!

VIVA LA REVOLUCION LATINOAMERICANA!!!

oscarajimenezr@gmail.com


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Oscar A. Jimenez R.


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