El sueño no ha terminado: Ciudades Socialistas

La ciudad socialista la llevas en el alma,

tu concepto sobre sus calles como arterias de vida,

inagotables de esperanza,

de sueños,

armónicas, llena de gente incorporada a la producción,

a la cultura,

alegre,

con un risa legítima de incorporación,

aceptación,

donde amanezca un sol y no un dólar,

La ciudad socialista transita libremente por nuestros sueños,

la encuentro siempre en el rostro de mi pueblo,

nuevos espacios para la incorporación,

el arte como estandarte,

su música y sus artistas en la vanguardia del mundo,

pero debes saber que es un nuevo concepto social de integración,

algo novedoso que debe enseñarse,

debemos aprender a vivir en una ciudad socialista,

ellas son ciudades vivas,

llenas de luz y polen,

de magia y encuentro,

construirlas en nuestro espacio psíquico primeramente,

sus niños jugando con trompos, perinolas y papagayos,

debemos a aprender a pensar de una manera no capitalista,

el germen de la destrucción fue inoculado desde siempre,

en nuestra conciencia,

en nuestras ciudades parecidas a infiernos viales,

esa es la ciudad que llevamos dentro,

la que atropella al ciudadano, la que nos maldice,

la que produce un gran hongo atómico de contaminación y ruido,

mis ciudades socialista tienen el silencio de los sabios,

la armonía de los ruiseñores.

No significa construir una nueva ciudad y trasladar todos nuestros viejos vicios.

Para construir una ciudad socialista debemos reconstruir al hombre,

trasladar primero su humanidad, compartir una cultura de esperanza,

para todos,

incorporar a sus habitantes al trabajo creador,

que nos una algo en común.

En una ciudad socialista trabajaríamos para la ciudad,

y para nosotros mismos, con la idea de liberarnos,

para hacerla cada día más armónica y llena de justicia.

sin tener que pagar por servicios de luz y agua ,

tendríamos sistemas alternativos de iluminación,


buscaríamos sistemas alternativos de energía,

con la idea de salirnos de la imposición global del mundo capitalista.

Tendríamos una televisión que promueva nuestros valores y cultura autóctonos,

que no jueguen al caos y a la violencia,

enseñanza, eso si, mucha instrucción,

porque se debe enseñar a compartir y vivir en comunidad en esta ciudad socialista,

se nos debe enseñar todo nuevamente,

desde la manera de comer,

de compartir,

de vivir,

de amar y soñar.

Esa ciudad modelo falta construirla, está en nuestra mente solamente,

Pervive ahí, rodeada de árboles,

sin murallas ni imposiciones,

una ciudad viva e inteligente,

que permita salvar el concepto socialista no comprendido aún por el Venezolano,

que permita vivir una verdadera forma de existencia,

escaparse de la imposición global,

de la estructura fallida capitalista,

de la muerte y de la miseria.

Sueño con esas ciudades utópicas pero posibles,

humanas,

verdaderas,

ser aceptado, sentirme útil

el sueño no ha terminado.

¿Quién quiere pertenecer a esta ciudad socialista?


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Sergio Delgado


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