Como lo veo lo escribo N° 242

¡Ya sé lo que le pasa al Pueblo!

Muchos venezolanos nos preguntamos, el por qué, la mayoría del Pueblo ha soportado las múltiples humillaciones a que ha sido sometido por los gobernantes de turno, que se olvidan de él, al poco tiempo de ascender al poder; y creo haber encontrado la razón de este comportamiento, la cual expongo como inicio a un debate, en la búsqueda del método que pueda despertar a los ciudadanos y hacerlos ver la realidad que golpea al país, y el de meditar, de que si no actuamos cuanto antes, será como dice Ali Primera, en Cuando las agilas se arrastren " porque mientras más se tarde más difícil es".

Leyendo a José Luis Pinillo, en su libro LA MENTE HUMANA, encontré en su aparte V, llamada La percepción de la Realidad, algunas experiencias que han demostrado, en qué medida las convicciones políticas o simplemente económicas ejercidas por la presión social de un grupo, influyen en el reconocimiento de lo evidente. Los gritos, la burla, la descalificación, los chistes; son los diluyentes de una presión que aumenta por culpa de la ineptitud, la ineficiencia y la falta de amor por el pueblo y a todos estos comportamientos se le suma la mentira, la dadiva, la compra de conciencia, que atentan y van carcomiendo las virtudes para distorsionar la percepción de una realidad física inobjetable. En este aparte del libro se citan los trabajos de Solomon Asch, quien expuso a varios sujetos a la tarea de comparar el tamaño de una línea recta con el de otras tres desiguales. En el experimento un grupo aleccionado (MUD-PSV), expresaban en voz alta unos juicios comparativos falsos, aprobando Líneas que eran todo lo contrario a la verdadera pero juzgándolas como iguales. De esta manera, colocaban al ingenuo a la difícil posición de enfrentar y desmentir a los grupos de poder. El resultado escalofriante fue, que más de un 50% de los sujetos (el pueblo en nuestro caso), opto por el camino de mentir o bien de falsificar inconscientemente su propia percepción, acabando por negar la evidencia y viendo las líneas como iguales para ajustarse por miedo o ignorancia, a las consignas del grupo.

Lamentablemente los intelectuales con el don de orientar y concientizar a muchos seguidores de sus escritos o discursos, se entregaron a la componenda; muchos de ellos se proclaman bolivarianos pero no hacen ningún esfuerzo para enmendar lo que Bolívar alertó como uno de nuestros mayores problemas para sumir las riendas del país, sin necesidad de entregarla a los depredadores de siempre, y sin necesidad de que la Patria y su Pueblo, sufran estos embates por quienes no han demostrado ser capaces de protegerla y desarrollarla, a pesar de los inmensos recursos económicos y talento humano con que cuenta Venezuela. Bolívar en su carta de Jamaica nos comprobó el por qué, todavía seguimos padeciendo del subdesarrollo:

"¡Cuán diferente era entre nosotros! Se nos vejaba con una conducta que además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos dejaba en una especie de infancia permanente con respecto a las transacciones públicas. Si hubiésemos siquiera manejado nuestros asuntos domésticos en nuestra administración interior, conoceríamos el curso de los negocios públicos y su mecanismo, y gozaríamos también de la consideración personal que impone a los ojos del pueblo cierto respeto maquinal que es tan necesario conservar en las revoluciones."

Estoy escribiendo mucho pero publicando muy poco; me siento decepcionado de los escribidores que dispersan los pensamientos creadores y de la mayoría del pueblo que se ha dejado llevar por la ignorancia y sigue apoyando a los que han traicionado las expectativas de crear una patria que dé el ejemplo de verdadera soberanía, y reafirme su capacidad de expandir los beneficios internos y externos para contribuir a construir un mundo mejor; de respeto a la naturaleza y al ser humano que lo habita. Por esto si dejara de dar mi opinión sin importar si la leen o no, estaría entregando mis principios humanistas. ¿Sentirán lo mismo aquellos intelectuales y escribidores que nombre hace tiempo, que obviaron el tema y continúan callados a pesar de mi indirecta, si es que la leyeron, en mi Como lo veo lo escribo N° 240, titulado "¿Información veraz y oportuna? ¿Dónde?" https://www.aporrea.org/ddhh/a251979.html

Finalizo con otro alerta de Bolívar, que los intelectuales no han querido combatir y dejan que se crea y se confunda por ejemplo, que una gran matrícula escolar es suficiente demostración de un pueblo sapiente; sin dar luces sobre las nefastas deficiencias que provocan la ignorancia:

"…un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia.

El domingo es la elección de los Alcaldes, funcionarios con poder de decisión; si ganan los sumisos seguirán las líneas de quienes los manejan y muy poco les interesaran los problemas de su comunidad, como se ha visto hasta ahora en muchas partes. Si son rebeldes, utilizaran el poder para someter o beneficiar a los enemigos y amigos; si la rebeldía de algunos es positiva, harán todo lo posible por demostrar que si se puede gerenciar con eficiencia, cuando se siente amor por su región y se escucha a los ciudadanos para resolver los problemas que lo aquejan; esta tarea no es nada fácil pero no imposible para un hombre o mujer con la suficiente autoestima y dignidad, que quiera enaltecer la idiosincrasia del venezolano.

No diré por quien votaré pero puedo asegurarles que lo haré por quien haya demostrado ver la realidad de la crisis, por el que dará el ejemplo de que si es posible derrotar la ineficiencia y que demostrará que no es necesario pertenecer al grupo de poder para ganarse la voluntad del Pueblo. El pueblo debe derrotar al "dedo impositor" y a las campañas mediáticas y derrochistas, y dar paso a la valorización de los líderes comunitarios, en su devenir en la lucha por imponer la justicia, mostrando dignidad y decoro en los cargos o en las actuaciones realizados en su región o comunidad y que deben ser la primera prioridad para los electores.



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Luis Díaz


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