Fuga y petición de asilo de Didalco

 Para esta fecha, 24 de agosto de 2009, las agencias noticiosas han hablado varias veces de una solicitud de asilo, de parte de Didalco Bolívar, ex gobernador del estado Aragua, ante el gobierno peruano.

 Es que Perú se ha vuelto algo así como La Meca de los acusados por corrupción del gobierno venezolano. En ese asunto, por cierto, hay una pequeña historia peruana que no deja de ser curiosa. El actual presidente, Alan García, al dejar el cargo la primera vez que lo ocupó, hubo de refugiarse en Colombia acusado del mismo delito. En el país vecino estuvo refugiado hasta la prescripción, favorecido por los agitados acontecimientos que se dieron en su país durante el gobierno Fujimori, el enfrentamiento de éste contra el grupo guerrillero “Sendero Luminoso” y las turbias gestiones de Vladimiro Montesinos, que parecieron “distraer al poder judicial”, donde la gente de García, siempre tuvo gran influencia.

 De nuevo en la presidencia, Alan García, gestionó para que a su antecesor Alberto Fujimori, se le extraditase por varios delitos, entre ellos el de corrupción, para lo cual hasta han usado la nada dignificante colaboración de Montesinos.

 Es decir, hay un conjunto de historias y procedimientos que hacen al gobierno peruano de hoy, amén de su origen aprista, poco respetable. Y este ha dado ya demasiadas muestras de ello. Pues allí, como perros por su casa, han entrado campantes Carlos Ortega, responsable de los delitos ligados al paro patronal y huelga petrolera que ocasionaron cuantiosos daños materiales y humanos a los venezolanos, Eduardo Lappi, ex gobernador del Estado Yaracuy y Manuel Rosales, ex Alcalde de Maracaibo, estos dos últimos también acusados de actos contra el patrimonio nacional, durante el ejercicio de sus cargos. Ortega y Lappi, además se fugaron de sus respectivos sitios de reclusión, el primero condenado de manera firme y definitiva y el segundo en proceso judicial. Rosales, huyó al saber que se le había dictado auto de detención. Contra los tres cursan órdenes de arresto a INTERPOL, pero el gobierno peruano, en gestos inamistosos, complacientes y hasta de complicidades, les otorgó asilo político. Se podría repetir lo que dice el venezolano, “los burros se juntan para rascarse”.

 Todo esto sin contar que existe la presunción, comentada en varias oportunidades por diferentes medios, que allá se encuentra refugiado Nixon Moreno, evadido del país por presunto autor de los delitos de actos lascivos contra una agente policial y herida con arma de fuego a otro, por lo que a éste dejó parapléjico.

 Por estas cosas, Didalco Bolívar, a quien se le acusa ante los tribunales de Aragua, de actos de corrupción durante su mandato, pareciera haber pensado tomar no simplemente las de “Villa Diego”, sino justamente las de “Alan García”, reinado que pareciera un remanso y oasis para quienes en Venezuela se les acusan de robar y en general delinquir.

 Pocos días atrás, la prensa informó que mientras buscaban al ex gobernador para que acudiese a responder por los cargos que se le imputan, al allanar una de sus residencias, se halló una colección de pinturas a la cual se le calculó un valor demasiado cuantioso como para tomarla de su propiedad.

 Ahora, cuando los fiscales 50º y 65º nacionales y el 5º del Estado Aragua, emiten una solicitud de aprehensión contra el ex gobernador y anuncian además la incautación de “equipos médicos y ambulancias” propiedad de aquella dependencia pública, en un galpón privado, se ha vuelto a hablar de la solicitud de asilo formulada ante el gobierno peruano.

 Hasta ahora, a los protegidos por Alan García, arriba nombrados, les une, además de nacionalidad venezolana y carácter de “presuntos delincuentes”, salvo Ortega quien tiene sentencia firme, que son militantes del partido Acción Democrática (AD). Es bien conocido que esta organización y el APRA peruano, del cual hoy el presidente es también su jefe, son en todo solidarios, tanto que Rómulo Betancourt, ya en sus lejanos tiempos les llamó “hermanos siameses”. Privó entre ellos la misma solidaridad o contubernio que entre el último nombrado y el peruano Raúl Haya de La Torre. Por eso no es extraño que a esta altura de la historia hayan evolucionado a cómplices de simples delitos comunes y atentados contra la cosa pública.

 Pero Didalco Bolívar no es ni ha sido nunca, por lo menos que uno sepa, militante de Acción Democrática y sus vínculos con este partido, pueden ser muy recientes, de cuando decidió abandonar el chavismo y el proceso revolucionario, porque se percató que allí ya no tenía vida.

 No obstante, como ya es muy vieja la internacional de los corruptos, igual que la de los torturadores y la derecha toda, no es insensato pensar que Alan García, reciba a Didalco, pese no ser adeco, como el gobierno gringo, al “Gran Dictador”, el personaje de Chaplin, con los brazos abiertos.

 Y el ex gobernador de Aragua, como aquel mismo personaje del gran cineasta, diga al arribar a Lima, “aquí estoy feliz, en un país donde impera la democracia y lo justo”.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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