Diálogo disecado

En las paredes del salón principal de una casa en Los Chorros, “de cuyo nombre no quiero acordarme”, están adosadas una cantidad impresionante de cabezas de animales, todos descerebrados. Eso si, acicalados, impolutos, con la mirada fija en un horizonte inexistente. Todos están como oyendo algo que les dice su cazador, pero un espíritu marchito desde hace años ya no es fuelle de sus zancadas y rugidos de fieras por esos mundos ecuatoriales de Dios.

Un certero disparo destruyó sus entrañas y sus oquedades luego fueron rellenadas por expertos con distintos materiales que le dieron forma, más no movimiento. Pose pero no libertad.

De pronto, al filo de la media noche, comienzan a oírse voces en el salón:

- ¡Epa, Ismael! ¿Estás ahí? ¡Despiértate araguato!

- ¡No seas pendejo Raúl! A mi me respetas. No vayas a creer que porque estás más arriba en la pared, eso te da jerarquía. Mira que tú estás hediondo a jaula.

¡Bueno, dejen la bulla! La peor desgracia es que tengo que ver a estos lechuguinos desde el piso.

- Pues bien hecho. Eso te pasa por arrastrado, Henry. Te ves bello ahí de alfombra y con la boca abierta, como esperando algo del amo.

- ¡Ja! Debe ser que ustedes están pegados de esa pared por independientes. Dejen la ridiculez y escuchen todos: Parece que vamos a una marcha…

- ¿Otra vez, mano? No se cansan de sacarnos a la calle para “encabezar” esas piazos e´ marchas.

- ¡Ajá, ya se despabiló Juan José y a lo de él: Hablar paja!

- ¿Y ustedes de que tienen el relleno? ¿De plumas?

- Yo lo tengo de dólares. Miren, estoy gordito…je, je.

- ¡Ah carajo, abrió el hocico Yongo! ¿Y el chigüirito?

- Ese está full de arroz chino.

- Que donde está, bolsa.

- Aaah…Se lo llevaron para hacerle unos retoques porque la última vez estaba al lado de la Rectora y parecía hijo de ella. Parece que ya hasta le dicen la chigüira.

- ¡De bola, si es que ante el menor asomo de debate salen los dos corriendo y se zambullen!

¡Mira vale, me están chalequeando! Yo les estaba hablando de la marcha que viene. Resulta que me enteré que saldremos mañana a protestar contra no se qué vaina que está pasando por aquí con unos animales. Que está vez hay que estar pilas porque parece que la Guardia Nacional estará acordonando la ruta. Lo raro es que la marcha va a ser de noche…

- Pues yo no entiendo porque la última, esa de “las antorchas”, fue una cagada.

- Nosotros nos quedamos con ganas de meterle candela al rancho pero el comando de la resistencia no resistió ¿Qué les pasó, cabeza e´motor?

Yo tengo mi nombre, cuerda de estúpidos. Además, prefiero tener rolineras en la cabeza y no cachos.

-¡Bueno chico! ¿Van a marchar o no?

- ¡Si, si!

-¡Ni un paso atrás!

- Entonces ya saben: Debemos encabezar esta pared mediática que con desprendimiento y altruismo pone nuestro benefactor, Don Guillermo, como atalaya de lucha por las libertades democráticas.

- ¿Y tu de qué vas, Henry? ¿De pancarta?

Risas generales y movimientos de cabezas (Huecas).

- ¡No me van a provocar! Es mejor alquilar nuestras cabezas disecadas a la oligarquía que estar vivo sin real ajeno en los bolsillos.

De pronto, una cabeza de chivo peruano recién llegada, dice:

- Yo como buen caprino escalador, prefiero el neoliberalismo salvaje.

Desde un oscuro rincón Don Guillermo, testigo de la tertulia, piensa: Si no me avispo, más temprano que tarde voy a estar disecado junto a esta cuerda de pendejos de cuarta categoría.

pladel@cantv.net


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Plácido R. Delgado


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