¿Todo listo para el plan de siembra?

Aguardamos por  el canto de las chicharras para tener confianza que se sembrará a tiempo. Esa espera va contra los presagios de un período de sequía prolongado, consecuencia de los desarreglos climáticos del planeta,  que puede  correr las siembras del secano  hasta finales de junio.  Sin embargo, las cuentas tradicionales dicen que antes del 15 de mayo, los financiamientos, las importaciones ineludibles de insumos (por los  momento), la disponibilidad de todos los insumos deben estar a la mano de los agricultores, los tractores  que con la poca lluvia inicial  comenzarán los trabajos de preparación de la tierra; que nada debe dejarse al azar, salvo la lluvia. Esa es la lógica de la agricultura sustentada en los ciclos alternos de sequía-lluvias. Llueva o no llueva la agricultura siempre será una actividad  que ocurre en contextos específicos signada por una alta interacción social.
 
Pero, de la logística para la siembra se dice poco en la prensa, y se habla poco en los órganos del Estado que  rigen el plan de  siembra de este año. Mucho secretismo absurdo en un sector acostumbrado a ser muy abierto a la información. Entendemos que es la primera experiencia de un amplio equipo de militares en la gestión agrícola, un sector donde tenían poca presencia y en estos momentos han llegado a ocupar la mayor parte de los cargos políticos del alto gobierno; y que en cualquier momento comenzarán a  ejecutar sus planes con la emergencia que les caracteriza, con control estricto y cerrado del generalato. El mismo presidente Maduro ha señalado que confía en la Fuerza Armada para rescatar la agricultura de sus atrasos, sin percatarse que una inmensa mayoría mueve la cabeza en señal de  negación de esa expectativa presentada al país por nuestro líder. No hay tradición productiva en agricultura en la Fuerza Armada.  La agricultura es la actividad menos jerarquizada  en el planeta. Se trata de muchas tareas  horizontales, a pleno sol,  que exigen un gran sacrificio de todos, que no se trata de dar órdenes  sino de participar en las tareas en mayor o menor grado. En la agricultura el bastón de mando es una escardilla bien usada.
 
Cuando el Comandante Eterno privilegió algunos programas en terrenos bajo el dominio del poder militar, se inició un ciclo perverso de proyectos de utilería que duraban a lo máximo una semana, montando algo que estuviera a la vista de las cámaras y luego, venía un  retroceso y un nuevo ciclo de  experiencias fallidas.  Las evidencias están  en varios Aló Presidente. Pero, en el pasado  lejano también fue así. En los años setenta, en el primer  reinado de Pérez,  cuando la crisis de las papas, generada por unos importadores que arrimaban a precios muy altos este tubérculo a los comedores militares, surgió el reclamo que las Fuerzas Armadas de ese entonces debía proveerse de parte de sus necesidades alimentarias. Nunca fue así, y  del total de los alimentos requeridos por los castrenses, se estima que menos del 1 % provino de su esfuerzo productivo. No tengo datos que permitan decir que en otros lados del mundo los militares son mejores produciendo alimentos que los nuestros, pues en algunos países, todavía existe la práctica de quitarle al campo sus jóvenes, para  llevarlos al servicio militar obligatorio, a entrenarse para la defensa contra la bota enemiga, antes que reclutar para  fines agrícolas.
 
En la Cuba de grandes retos, la meta de romper el record de producción de caña de azúcar significó que el ejército revolucionario dio el ejemplo. Muchos comandantes guerrilleros  apoyaron  la expansión y la cosecha de la caña. El Che, conocido por sus debilidades respiratorias, dejó fotos para la humanidad, con el torso desnudo y una sudadera cubriendo la entrada del polvillo alergénico a  su nariz. Cuentan que varias veces su asma se agudizó, pero el ejemplo dado por el Che se expandió como diáspora. Todavía no veo a nuestros  comandantes  fajados en  los retos productivos nacionales. En su lugar,  se ha formado una escalera de gobierno con muchos peldaños que retrasa el flujo de información, y  en la cual, los actores sociales sobre los cuales  realmente depende la producción, en vez de ser parte de una gran fuerza del poder popular, son  sencillamente implementadores de decisiones tomadas por quienes menos tienen  experiencia en la agricultura.
 
La alta fragmentación gubernamental  del sistema agroalimentario es también motivo de preocupación. La escalada de las importaciones agrícolas se hizo en un período en el cual  la desbalanceada unión cívico-militar privilegió a la parte militar. Ningún civil fue  ministro de  la alimentación en casi 10 años, y si fue lo olvidé.  Habrá que replantear esa unidad pueblo-pueblo en lo militar y civil en la agricultura, so pena  que mal entendida la planificación y la ejecución  de las actividades agrícolas y agroalimentarias, en vez de cerrar las brechas productivas abramos un hueco mayor al que tenemos. Aun así, en el ambiente se mantiene la esperanza  histórica abierta al futuro, nos inclinamos por una verdadera revolución en la agricultura, que toque muchas aristas, una estrategia revolucionaria para la tenencia y uso de la tierra, que incluya a las 350 mil familias campesinas, que revalorice la vida rural y genere un programa de vuelta al campo;  que se apoye en la ciencia y la tecnología  nacional, armonizada con los saberes tradicionales-ancestrales, que subsane atrasos significativos en producción de rubros priorizados, y que desaparezca todo viso de seguir con la agricultura de puertos… y esperamos que este año sea de buenos resultados (no de buenas intenciones, ni buenos discursos)  a pesar de la amenaza climática.
 
¿Cuál será el resultado agrícola en este  difícil año? Si no llueve lo suficiente tendremos  a los burócratas lanzando las culpas al fenómeno del Niño, haciendo teoría política ambiental. Y si llueve lo suficiente y están bien  distribuidas las lluvias, aspiramos que los  agricultores  nos salven de un  fracaso agrícola. Solo que, como nunca esta vez el reclamo por la suplencia  adecuada y oportuna de financiamiento y de  insumos será el tema de todos los días.
 
Esa es la pregunta que no deja dormir ¿Está todo listo para las siembras que vienen?
 
 


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Miguel Mora Alviárez

Profesor Titular Jubilado de la UNESR, Asesor Agrícola, ex-asesor de la UBV. Durante más de 15 años estuvo encargado de la Cátedra de Geopolítica Alimentaria, en la UNESR.

 mmora170@yahoo.com

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