Porque SÍ es posible

Puede ser doloroso tratar de verse por dentro, quizá porque a veces no es agradable reconocer qué peso tiene nuestra propia responsabilidad para explicar el por qué de la abstención histórica, que arrebató el record de victorias electorales hasta ahora capitalizadas por el Presidente Chávez. También sería bueno calibrar la responsabilidad de quiénes están adentro y cuál es el comportamiento de las personas, que bienintencionadamente o no, se dicen revolucionarias, eso, definitivamente es una tarea por hacer que pasa incluso por analizar comportamientos característicos de nuestra propia idiosincrasia, alguien escribió por allí –y tiene razón- de analizar cuestiones como el amiguismo, nepotismo y el nefasto tráfico de influencias que se ha naturalizado en algunas de nuestras instituciones de forma casi cotidiana y que más allá de ser conductas atribuibles exclusivamente al "chavismo", son conductas arrastradas por décadas de adequismo cuartorepublicano.

Son cosas que hay que revisar descarnadamente y erradicarlas como conductas dañinas de lo que se supone es lo político en términos de maniobras, alianzas y fines que las "justifican", precisamente por los efectos que se producen al momento de conducir las instituciones que deben ejecutar la política de inclusión dirigida a las mayorías que desean mantener sus esperanzas en un futuro mejor, que dicho sea de paso y desde nuestra percepción –que reconocemos muy afectiva- es un futuro que tiene el rostro moreno de nuestro Presidente Chávez, no porque sea el único líder capaz de apuntalar el Socialismo, sino porque ha sido el único líder con la fuerza y valentía de nombrar al que no se escucha y mantenerse profundamente vinculado a la idea de patria desde un sentimiento genuino de afectividad por el pueblo (y no nos referimos a una abstracción teórica de ciudadanía y democracia liberal), sino al pueblo empobrecido con el rostro de tristeza, abandonado e injustamente maltratado por ese otro identificado con la idea de la sociedad civil, que curiosamente ahora pretende apropiarse de esa idea de pueblo, más por las oportunidades que le ofrece esta palabra de acuerdo al cálculo de marketing político, que por un sentimiento real de alteridad o sentido de existencia acerca de cómo vive, sufre, sueña y espera nuestro pueblo bolivariano.

Entonces sí, hay que revisarse, analizarse, criticarnos y discutir con mayor profundidad cada uno de los elementos contemplados en la reforma, pero sobre todo avanzar en lo que significa materializar el texto de la reforma en la práctica cotidiana, hacer visibles nuevas geometrías espaciales a partir de concepciones de justicia creadas por nuestras propias comunidades, demostrar prácticas de democracia y poder popular que quiebren los imaginarios del miedo y apuntalar valores para una política de lo humano en donde todos y todas podamos decir que sí es posible el Socialismo y sí es posible la Reforma Constitucional.

Venceremos!!!

cesur.ciudad@gmail.com


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