El espejismo electoral

Si se analizan los resultados electorales del pasado 8 de diciembre se concluye de manera general que el pueblo trabajador mantiene la esperanza y confianza puesta en la propuesta del socialismo bolivariano. Esa conclusión es una cosa, aunque la otra reflexión más detallada es que los votos que no fueron ni de la MUD ni del PSUV ni de ninguno de los partidos aliados, así como gran parte de la abstención son producto, de una parte de la acción de la ideología capitalista que realza los valores de individualismo, el sometimiento del más débil, la riqueza originada de la explotación del trabajador, el lujo de la burguesía a costillas del sufrimiento de la masa del pueblo; mientras que por otra parte, es un reflejo de del malestar y descontento reales por la percepción de una gestión que no logra penetrar hasta lo más mínimo del cuerpo social. Las contradicciones sociales presentes en la transición al socialismo no deben ser un freno para que la revolución resuelva los problemas y necesidades del pueblo que son el origen del descontento que tiende a crecer y desmovilizar.

Si no se logra articular y concretar el poder popular y proletario, si no se logra avanzar en el cambio de las relaciones de producción burguesas, si no se diseña un conjunto de políticas a través del PSUV y los aliados, si no se forman los cuadros revolucionarios a partir del liderazgo de base, gran parte de los compatriotas descontentos podrían ser convencidos por la contrarrevolución lo que permitiría un hipotético triunfo electoral de la reacción capitalista.

La agenda que está diseñando la contrarrevolución abarca precisamente los problemas más sentidos por la clase trabajadora y el pueblo, e intenta demostrar que son debidos a la revolución y el socialismo. El pueblo bolivariano ha demostrado en reiteradas ocasiones un alto grado de conciencia, pero la lucha contra las lacras del capitalismo tiende a golpear fuertemente a los más oprimidos.

La estrategia contrarrevolucionaria es a largo plazo, para causar y acentuar la inflación, el desabastecimiento, las largas colas para comprar los alimentos y bienes fundamentales, el burocratismo, la inseguridad y la corrupción, como única manera de erosionar la base de apoyo revolucionaria, causar descontento para abonar el camino de retorno al capitalismo.

Las intervenciones a comercios, a pesar de haber dado el resultado positivo al aumentar la sensación de unidad revolucionaria, no va a lograr controlar la especulación sin medidas estructurantes a nivel de toda la economía. El efecto devastador sobre el pueblo de la guerra económica lo que demuestra es que la burguesía utiliza su poder para atacar a la revolución, y que este poder radica en su propiedad sobre las principales fábricas y distribuidoras de alimentos y bienes. ¿Por qué la burguesía no utilizaría este poder de nuevo contra la revolución en un futuro próximo?.

Tal y como decía el Comandante Chávez la solución pasa por cambiar el estado burgués actual por un nuevo estado comuna de los trabajadores y el pueblo. En este estado el poder político será ejercido por el poder popular y proletario. Es alentador que como resultado de la lucha contra la guerra económica el Presidente obrero Maduro decidiera ejercer mayor control sobre el comercio exterior lo que abre las puertas a la planificación democrática de la economía, para beneficiar al pueblo y para sostener los beneficios y ganancias de un reducido grupo de especuladores capitalistas.

Solo el pueblo unido y la clase obrera pueden llevar a cabo la tarea de quitar el poder de los capitalistas, y llevar la revolución a un estadio de irreversibilidad.


Independencia y Patria Socialista...Viviremos y Venceremos

CBST Miranda


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Lucidio García


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