La vicepresidenta sectorial de Ciencia, Tecnología, Ecosocialismo y Salud, Isabel Iturria, en una entrevista en el programa "A Pulso" denunció el impacto devastador de las medidas coercitivas unilaterales contra el sistema sanitario venezolano.
Calificó estas restricciones como una variante de genocidio y una violación sistemática de los derechos humanos de la población más vulnerable del país.
Del mismo modo, detalló las dificultades extremas para la adquisición de equipos básicos en el Hospital Cardiológico Infantil Latinoamericano y destacó que incluso la compra de una sierra para esternón enfrenta trabas internacionales inexplicables, a pesar de que este instrumento quirúrgico resulta esencial para cirugías de tórax en niños y no posee fines bélicos ni estratégicos, pues su único uso es la atención de pacientes con cardiopatías congénitas.
La vicepresidenta sectorial relató incidentes críticos en la procura de insumos médicos en el extranjero y comentó que, en un momento arduo del bloqueo, el Estado contó con una donación de divisas de un sacerdote vasco para la compra de suministros en España.
Sin embargo, los proveedores en dicho país negaron la venta de los materiales al conocer que el destino final era Venezuela, por lo que las instituciones financieras impidieron las transacciones incluso para productos fabricados en suelo español, lo cual generó un obstáculo insalvable para la Embajada nacional.
Iturria enfatizó que este cerco económico no distingue ideologías y afecta a ciudadanos ajenos a cualquier disputa política; por tal motivo, describió el bloqueo como una forma de castigo contra niñas y niños que nacen con una condición de salud específica.
Resaltó que, pese a este asedio, el Gobierno nacional ratificó su compromiso de mantener el flujo de insumos para asegurar la operatividad de los quirófanos y la atención gratuita en la red pública de salud.