¿Entre tantos sueños cuál ganó el 8D? ¿Cuántos y quiénes derrotados?

Cansados un poco de intentar comprender la política venezolana procurando ser racionales, sin lograrlo, porque es cosa que nos resulta muy difícil desde los primeros días, y convencidos que según el darwinismo es poca la oportunidad que tenemos, procuraremos meterle de frente a lo esotérico para ver si alguna luz nos alumbra.

           Si uno lee las cifras electorales, esas que la misma noche del 8D nos ofreció Tibisay, pareciera que el chavismo y sus aliados –esto quiere decir más allá del GPP – ganó de panza. Porcentajes como 70 y tanto % contra 20 y un piquito, parecieran corroborar eso. Haberle sacado a la gente de Capriles algo más de 800 mil votos y casi 200 alcaldías, a cualquiera le lleva a concluir que ganó el chavismo.

           Pero si uno se guía por Luis Vicente León, tratando de maquillar la escena electoral, como si se tapase los huecos de la cara, queda con la sensación que el chavismo ganó pero……no. Por lo menos quedó con las patas torcidas, porque haber perdido en algunas ciudades grandes, es para para él un triunfo rutilante opositor. Esto pareciera corroborarlo otros chavistas como comentaremos al final. ¡Claro se trata de consolar a la clientela iracunda!

           Voy a decir algo que no quería; eso mismo, no es una creación de León, era como los copeyanos contentaban a su gente, cuando AD les ganaba.

        -“¡No importa que ellos vayan a Miraflores, pero les ganamos en Chacao, Las Mercedes, el Country Club y Lecherías!”

        -“Estas gentes valen más que aquéllas, tres a uno”.

        Pero los adecos, o los copeyanos, porque el asunto podía ser al revés, se iban a Miraflores.

        Para Capriles, a quien le metieron la cuarta derrota seguida por las costillas, ellos, los opositores, obtuvieron un resultado inesperado. Pero hablaron al revés.

        -“No esperábamos tantos votos y de los buenos, que tal como fueron depositados, en mayoría en determinadas ciudades, es como un triunfo.”

        -“Ya a Nicolás”, dice a Capriles a sus íntimos, “le tenemos en salsa”. Por supuesto, se hace el loco y olvida lo del plebiscito.

       Que Capriles no renuncie, cuando debería hacerlo, sobre todo por aquello del carácter plebiscitario que le dio a la campaña, nos sugiere que en verdad piensa que ganó o que “algún día llegara”.

       Pasa por alto que en Miranda le derrotaron. Si se hubiese aplicado el plebiscito por el cual hizo campaña, tendría que salir de la Gobernación. Obtuvo menos votos, alcaldías y hasta perdió en Los Teques. Aquí la cosa fue panza para el chavismo, porque allí todo el mundo sabe que nunca va al trabajo. Pero él dice lo contrario, que le critican no por incumplir sus funciones y mal dirigir la campaña opositora, sino porque su obra en Miranda es de “rechupete”. Más no se pregunta: ¿Por qué esos niches, en mayoría votaron contra mí?

       Se conforma con que en los sitios high, donde la gente piensa bien; ella, la de billetes y la fama, las urnas llenó de votos de la MUD o mejor de PJ.

           Aveledo, demostrando su proverbial torpeza, aquella que lo llevó a clausular por politiquería el béisbol en el 2002, cuando el golpe, habla de un resultado electoral satisfactorio, casi como un triunfo, pero puso su cargo de Secretario General de la MUD a la orden; sabiendo que equipo y manager que ganan no se cambian. Espera que lo aclamen como ganador para que la idea tome más fuerza. Ya Julio Borges salió a hacerle la gauchada y aseguró:

            “Aveledo no sé va. ¿Quién dijo que perdimos? ¡Claro¡ ¿Cómo admitir por carambola que Capriles salió con las tablas en la cabeza?

            Pero hay otras cosas esotéricas en el ambiente que pudieran servirle a uno de “hilo conductor” - el lugar común se me acaba de ocurrir ahorita- para llegar al meollo del asunto. Este lugar común también es nuevo. Veamos.

           1.- ¿Por qué Ramos Allup, dice algo parecido a esto? Dejémonos de hablar tantas pendejadas y admitamos que perdimos de calle. En esa MUD hay una sola voz y parece un saco de gatos. Tantas derrotas como que son muchas.

          2.- ¿Por qué María Corina está tan callada? ¿Por qué abordó tan temprano su nave y se fue a celebrar con Donald y Mickey Mouse antes de tiempo? ¿Por qué no asoma la cara? ¿Será que la calentera que siempre mal disimula, ahora mismo la delataría? ¿Dónde estás María que no te hallo, escucho ni veo tu angelical rostro?

          3.- ¿Por qué Capriles no cantó fraude y mandó a cacerolear con arrechera? ¿Será por qué en verdad cree que ganó y no conviene protestar las cifras? ¿Será que mejor es callar por un rato a esperar, porque como solía decir CAP, llueve y escampa? ¡Pero esta lluvia parece de las largas y prolongadas! ¿Estará mucho tiempo en su refugio?

         4- ¿Qué pasó con la idea obsesiva del referendo aún antes de tiempo?

         5.- ¿Dónde y qué hace López? ¿Por qué tan callado? ¿Será que el triunfo o los resultados le dejaron atónitos? ¿Qué hizo con su promontorio de piedras, gomeras, tuercas, cauchos viejos y su turba guarimbera? ¡Ah! Casi se me olvida. ¿Sus manitas blancas perdieron todo su tiempo en el ensayo?

         6.- ¿Se lo olvidó por completo a López que en la noche del 8D incendiaría a Caracas? ¿Cómo los magos de antes, se comió el fuego destructor? Menos mal que se salvaron las palmeras.      

           7.- ¿La presencia de los alcaldes y gobernadores en Miraflores qué sentido tiene?

         ¿Será qué ganó la oposición y uno lo ignora y sólo sueña?

           Pero a todas estas, uno se divierte,  con los números que suben aquí y bajan allá de Luis Fuenmayor Toro, quien como niño en tobogán con ellos juega; no le conforma ser el Lic. Vidriera, no por frágil sino transparente, a quien por mucho que gesticula nadie logra verlo, sobre todo al momento de formar el line-up, tanto el de un lado como en el otro. En ese bajar y subir, repasar las cifras, sumar restar, concluye que aquí todo el mundo, le imagino a él mismo también, salió derrotado.

         Pero el asunto se complica más cuando uno lee a gente que supone en el chavismo, creyentes que lo estratégico del Plan de la Patria es asunto de soplar y hacer botellas o dar unas cuantas órdenes, juzgan actos “conciliatorios” los dados en Miraflores el 18D y les toman como muestras que fue derrotado el socialismo con Maduro.

         Al final, sueño que ganamos, recuperamos espacio y fuerzas.

         En todo caso, sigamos soñando nuestro sueño, no en tobogán sino sobre las olas del mar, cada quien con el suyo y… ¡Feliz año nuevo!

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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