Cual vecina chismosa:

USA quiere saber quién viene a cenar esta noche

Era tan chismosa, pero tan poco inteligente, que mandó a hacer las cercas de su casa tomando como medida la altura a su barbilla. Eso le permitía, como periscopio, mirar a los puntos cardinales a cualquier hora.

A las jovencitas de su cuadra tenía lo que se llama “marcadas férreamente”. Sabía horas qué salían, llegaban y con quién. Se enteraba de intimidades de todas las muchachas, muchachos y hasta adultos; cuando no miraba aprovechándose de la poca altura de sus cercas, a escondidas a altas horas de las noches, solía escuchar lo que hablaban sus vecinas, vecinos y los acompañantes ocasionales de éstos.

No necesitaba anotar nada, no tenía libreta, pero si habilidad para recordar lo que dijeron, quién lo dijo y lo que pudieron haber hecho. Al barrio todo y sus visitantes, sabía la vida completa.

Por temor a su lengua, su fortaleza, le fingían simpatía pero le odiaban. Lo sabía; pero aquello se lo gozaba y hasta sus chantajes hacía.

Los gringos, en gran medida quieren ser omnipresentes. Estar en todas partes y meterse en cada rendija que les dicte su real gana. Vigilan cada rincón y juran tener derecho a ello. No es que se crean policías del universo todo. ¡No! No son ilusos. Piensan como dueños.

Su arrogancia ha llegado a tanto, que no les es suficiente creerse con derecho a vigilarnos como la vecina chismosa, sino que todo detalle que escape a su descarada fisgonería, que para nada le incumbe, debemos informárselo.

Veamos una discursiva muestra. El general gringo Douglas Fraser, jefe del comando sur, declaró a senadores del “comité para las fuerzas armadas”, vigilantes con cerca a la barbilla, que les preocupan “los vuelos semanales que a Venezuela llegan desde Irán”.

Confiesa, sin pudor ni delicadeza alguna, que vigilan quién viene a visitarnos. Como si eso les concierne. Tal como la señora de mi barrio.

Pero fue mucho más allá. Se quejó ante la audiencia “que no se requiere visas en los vuelos a Venezuela, como Bolivia y Nicaragua”. Suponemos que se refiere a los iraníes. Por esto, se queja con vehemencia, como solicitando algo, que aquel procedimiento “no le permite saber la identidad de los pasajeros”.

Se cree con derecho a saber “quién viene a cenar esta noche con nosotros”. Aunque admite que sólo se trata de “intercambios diplomáticos y comerciales”.

damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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