Más conspiranoico serás tú

Será que el conspiranoico es o se la da, pensando en quienes nos han controlado con sus mentiras , sus manipulaciones supinas, sus cuentos de hadas, leyendas y épicas, donde siglo tras siglo, con los descubrimientos de algunos, y las imposiciones de muchos, que en realidad son pocos, pero se multiplican con espejos y mucha magia, los que primero controlaron el fuego nos religaron con los fenómenos de la naturaleza, haciéndonos creer que eran ellos los propiciadores de tales fuerzas irracionales. Pero qué hay más allá de nosotros, de la Tierra, acaso no hay vida, no hay manifestación de existencia, no vinimos de allá, nos colocaron aquí, según los textos sagrados así fue, todos ellos, los de Oriente y los de Occidente nos lo relatan y narran de la misma forma, solo que en sus respectivos idiomas, con sus formas, sus signos y sus imágenes, que habría que conocer, no despreciar, y comparar, qué es y que no disciplinariamente, no caprichosamente o expuestos a las hogueras, las crucifixiones, o los tormentos y castigos para aceptar la fe único, la del poderoso Dios, terrible y piadoso a la vez, pero Dios, que cansado de verse el ombligo hizo al mundo y sus munditos y mundotes, y los llenó de todo y nos colocó para que hagamos lo que queramos, pero no más de lo que él haría, pensaría o querría, en definitiva es, sino para qué todo este esfuerzo inútil, de correr tras la cola o engullirse a uno mismo desde los pies; absurdo, no tanto, hay quienes creen firmemente en él o ella, por qué no, sin que nada lo haya comprobado.

Es todo, sí, porque es lo que hemos decidido que sea, y no al revés. Cierra tus ojos y mira, qué vez, busca a ver de verdad en ti y después me contestas, es tu sendero no el mío, es el camino que decidiste transitar, ni bueno ni malo, es. Acaso no estamos, y luego por supuesto y porque lo queremos, o es lo que otros quieren somos, así o aza, pero somos; y tanto así que ya contabilizamos 7.5 mil millones, donde hay de todo mezclado o separado, confundidos o más o menos cuerdos. Cada cabeza es un mundo, es decir siete millardos quinientos mil millones de pedícolas, hombres y mujeres y los demás y también los que no son de este planeta, los que llegaron antes y tuvieron que emigrar, y van y vienen, tienen mucha más edad que nosotros y nosotras, casi tantos como los del sistema solar, 5 mil millones de años, por ahí va la cosa según los que saben, yo tomo la frase socrática, soy un ignorante que busca algo que no sabe qué es pero está seguro de eso, aunque Usted no lo crea.

Cabezas ni sobran ni faltan, aunque más distribuidas, concentradas y en compartimientos estancos, que según la ley de la conservación cada quien con cada cual, y se olvidan de lo principal, de lo primordial, de lo fundamental, luego la existencia se vuelve mente y todo tienen principio, desarrollo, y final, y san se acabó, muerto el perro, se acabó la rabia. Es coherente, la verdad que es lo de menos, lo de, más, es que estamos en esta nave espacial y no hemos dejado de movernos desde hace 13.7 mil millones de años, desde cuando no había cabezas pensantes ni ideantes, y dónde estaban, en el escroto virtual de la mente del creatore. Pero ¿Dónde? En qué lugar se enamoró de ti, de dónde es, como dice la letra de la canción romántica. Hacia dónde se toma para llegar a ese lugar, existe; habrá un lugar para el espíritu, porque sabido es que solo lo físico tiene materia, y el espíritu no es ni aire ni elementos, bueno divago, pero para un organismo que además no puede sino estar vivo existe y es natural que así sea, lo hemos aprendido en la escuela, en ella como en aquella medramos según sean los términos propuestos que en general se plantearon una vez que ya éramos muchos y muchas y había que organizar tanta pea y peos, las etílicas y las gaseosas, con sus barrabasadas y sus nauseabundeses, eso que dicen que es asco nene.

Es posible que lo consideremos con cierto atavismo desde antes, en un momento en el cual el tiempo parecía eterno y con lo primitivo que éramos, todo aquellas arcaico, no nos permitía saber ni poder hacer sino lo que se hacía, enfrentarse irracionalmente a los elementos, a las fuerzas que nos chocaban y demandaban de nosotros y nosotras vencer o morir. Pero de allá hasta aquí miren todo lo que ha corrido bajo el puente, sobre la tierra, y debajo de las cavidades tectónicas del planeta. Hoy casi nada ya parece estar oculto bajo el sol, bueno, tampoco exageremos, todavía hay sitios donde no llega directamente, eso es verdad. Pero a ciencia cierta, y tecnológicamente hablando qué hay que no hayamos visto, pensado, investigado, estudiado, en los últimos no se cuántos, pero por lo menos ubicándonos exclusivamente en Occidente, hace 2.5 mil años, es decir 25 siglos, de los clásicos a los cuánticos, son las mismas personas, solo que han cambiado hábitos y costumbres, todavía se asombran, dudan, saben que no saben, y sin embargo se resisten, porque son dioses, pero no lo creen, tienen que comprobarlo, demostrarlo, y he ahí el problema, ni el ego ni la sombra lo aceptarán por separado, lucharán a muerte por imponer sus puntos de vista irreconciliables, tal cual como lo hacemos hoy en Venezuela, en Colombia, Latinoamérica, en toda la región y el concierto de las naciones, y en el mundo entero. Literalmente es lo que se ha escrito, dicho, conferenciado, presentado de todas las formas habidas y por haber. Es que los organismos internacionales sobre los que se levantan las bases por parte de las naciones poderosas, cuyos estados definen y conforman lo que debe ser y lo que hay que hacer; so pena de ser considerado enemigo, disidente, traidor a la patria, la matria, a los héroes y heroínas, inspirados e inspiradas por el eterno, nada que ver con los mortales y las mortales, ellos y ellas son prescindibles, lo que no lo es, es la idea de lo que es, impuesta por otros y otras, y volvemos al principio de lo indeterminado y lo que no tendrá sino preguntas que los sabios desde sus ciencias aclaran y despejan dudas, y dicen lo que es, sin que sea absoluto, sino sólo aproximado, tentativo, sujeto a revisión, a falsación según Popper dixit. Cuáles son los criterios, cuáles las premisas.

Lo que fue ya no es, lo real persiste entre la trascendencia y la realidad, la verdad es su término medio y depurador de conflictos, solo si se alcanza, de lo contrario seguimos asistiendo a esta comedia o tragedia que se sigue tejiendo y destejiendo para entretenernos con las puntadas de ignorancia, con los pensamientos ocultos, vedados por los sentimientos y los principios de fidelidad frente al amor ausente, al que se espera con ansias que regrese y ponga las cosas como estaban. Pero una vez complido el deseo, no es al que espero, la imagen ha cambiado, envejecido, se ha deshecho el sueño, la ilusión, y es cuando realmente y definitivamente surge la verdad frente a la intuición. Ya no son los sentidos, no es la mente, no es el cuerpo, no es lo que me imagino, sino lo que soy cuando me doy cuenta de que estoy situado y observo desde la eternidad toda, ya no son las partes del todo, ni el todo y sus partes. Soy el absoluto, solo soy el que soy, no él o ella, Yo para cada cual y en cada quien. La imagen en medio de dos espejos uno frente al otro, el infinito de las posibilidades no reales, reflejadas, que el observador observa, no es observado, puesto que lo es todo desde la nada, la pura y absoluta idea del origen; esa infinitesimal partícula que llamamos singularidad expresándose cuál es, que emite luz, es materia y crea lo creado.

Seguirán entonces tras los pocos que son minoría, frente a los muchos que son mayoría, valgan las redundancias y la ironía, a propósito de lo que ocurre, y de lo que esperamos sea lo que cambie y se modifique, y nos muestren las cartas sobre la mesa, muestren sus verdaderos rostros. Es hora de decirnos las verdades sin pretensiones de perpetuidad. O acaso nos van a mantener en cuarentena perpetua, enclaustrados entre barrotes virtuales, creando un nuevo holograma que sustituye al que ya existe, y que ya caducó como todo lo que es hecho por el hombre, o aquello que se ha considerado hasta ahora que lo sea; de eso ahora no estamos seguros al 100%, y no nos sorprende ni nos perturba, pues somos ateos, somos agnósticos, y somos ácratas a la vez, frente a los imitadores de dioses falsos, de falsos profetas, y de paso desterrados, proscritos, malas copias de ignaros personajillos de tragedia; lo peor de ambos mundos, porque creyéndose reyes, son bufones de palacio, y siendo majaderos se creen majestades.

Colonizamos este planeta, lo conquistamos y explotamos hasta más no poder, vemos hoy sus consecuencias, las padecemos, hemos acabado con el equilibrio natural, y ahora volvemos a apelar a los dioses para que nos salven de la hecatombe que hemos generado y no tiene vuelta atrás, aunque, las esperanzas restan como posibilidad de enmienda, claro está, venciendo los obstáculos de los mesías, de los acumuladores de ilusiones, los malabaristas de la realidad, que nos mantienen bajo sus paradigmas bipolares, inclinando la balanza hacia un lado o hacia el otro, buscando la complacencia hedonista del que sirve a dos amos. Es o no verdad que somos muchos y siguen pariendo las abuelas, estamos en capacidad de solventar los ingentes y graves problemas que suscita esta manera que hemos asumido para hacer las cosas, olvidando que somos alpakamaca, es decir, tierra viviente, según descripción de tribus ancestrales en el norte; en ese itinerario de la conciencia del caos al cosmos y viceversa.

Quiero contribuir con la humanidad, poder desde un humilde aporte que sirva para el intercambio fructífero, sin asumir posturas personalistas o atrabiliarias, en una realidad de la existencia y la vida en la que todos y todas estamos ineludiblemente insertos. No creo en nada como una sola religión, una sola idea, una sola cultura, una sola civilización; ni que haya buenos o malos per sé, pues somos eso y mucho más, pues es lo que se ha vendido, es lo que se ha querido y ha dado inmensos y buenos resultados para quienes controlan y se han constituido a su libre arbitrio, sin que nada ni nadie se lo haya atribuido, ni se lo permita, pero es lo que hay. Es decir, hay espacio, hay tiempo, hay inicio y final, alguien en su sano juicio y sus facultades, sin prejuicios, o falsos pretextos, y a criterio de la razón divina de la fe que los asiste, imponen , como lo hacen, quien vive y quien muere, ahora, en este mismo instante en el cual asistimos a la IIIGM, o la tercera fase de lo que se inició en 1914, y no ha concluido por parte de quienes desde el siglo XI se empeñaron en implantar la nueva mentalidad de poder y control sobre el resto del mundo a través de las corporaciones que sin aviso ni protesto nos están diezmando poco a poco, de manera que no opongamos resistencia, lo que sería contraproducente, pues apenas 800 millones, nos imponen al resto de los más de 7 mil millones, las condiciones extremas de existencia, que en nada dista de la historia universal, y que en la historia antigua ha sentado cátedra, mostrándonos como ha sido el desarrollo de las instituciones instauradas para sujetarnos como lo hacen desde hace como mínimo 5 mil años. Es hora de despertar.



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Franco Orlando


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