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Fouché derrotará a Guaidó: ¿El 23F?

"Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cual es".

Joseph Fouché…1758-1820. Duque de Otranto. Político francés, conocido como el padre del espionaje político moderno. …

El refranero popular dice: ‘Una cosa es tocar con guitarra y otra cosa es tocar con bandola’, en referencia a que lo que se anuncia como acción a cumplirse con lo de las ayudas humanitarias, cosa esta que difiere mucho de lo que puede realizarse. La sabiduría popular acierta al considerar que lo que se ejecuta como práctica, partiendo de la teoría, depende de factores objetivos sujetos a una serie de imponderables. Ejecutar la ayuda humanitaria a la gestión política ejercida desde las funciones etéreas presidenciales de Juan Guaidó debe cambiar y se confronten los hechos, ya que se desconocen las estrategias militares opositoras. El criterio de la verdad es la práctica (fuerza), escribió Marx; por ello la praxis significa la unidad dialéctica entre teoría y práctica. Lo opuesto es que, sobre la base de premisas falsas, se tomaran decisiones que conducirán al fracaso, precisamente por haber invertido el proceso que debería comenzar por el reconocimiento de condiciones, poderío militar y despliegue de fuerzas, y sobre todo de hechos concretos, los cuales obligan a recorrer caminos minados.

Creo que fue Fidel Castro el que dijo que era un error creer que alguien tenía la varita mágica para construir el socialismo. Aquí en Venezuela no existe ningún socialismo menos actores que lo construyan: siempre ha sido la aspiración histórica de pueblos y gobiernos. Hoy, en la escena política venezolana encontramos actores que, sin saber lo que es el duro trabajo de gobernar, declaran bolserías, de forma pomposa, ya que cada paso que dan son pasos equivocados. De los dos bandos en disputa casi nunca señalan el camino ‘acertado’, pero son pródigos en críticas-culericas, muchas veces fruto de una actitud vanidosa. Sus pensamientos autoritarios parecerían ser: ‘Si no se hace lo que yo digo, todo estará perdido’. Hay muchas dosis de petulancia y orgullo herido en quienes, sin saber nada de socialismo y economía libre de mercado, se sitúan como actores implacables, discerniendo sobre lo bueno y lo malo que hacen otros actores. Desconocen de los más fundamentales principios ideológicos que dejan de lado y, en forma voluntaria o no, terminan como aliados de los enemigos de los que dicen combatir ejemplo de la estupidez: el enfrentamiento a punta de conciertos, y el intercambio de bolsas de comidas en la colombiana ciudad de Cúcuta.

El Fouché criollo de la revolución acoge de inmediato sus críticas, y refuerza su resistencia con ellas. Tal es el caso de la guerra de conciertos y la ayuda –diarrea- humanitaria agarrada de guachafita, por quienes se burlan de la tragedia del pueblo venezolano, cuando desconocen los principios básicos acerca del presente y futuro de América Latina. Hoy vemos al Fouché tropical ser uno de los más enconados burlista del pueblo venezolano , de cuyo gobierno no ve nada malo, incluso, el fin, al tiempo que se refiere al ‘interino’ con duros y peyorativos términos que podrían ser suscritos por el mismo Claudio Fermín.

Fouchesito ha Sobrevivido a los 20 año del gobierno ‘bolivariano’ revolucionario, y ahora mas, todo gracias a su malévola maldad para la intriga, y la traición a un pueblo en medio de la penuria, hambre, escasez, e hiperinflación, en el momento justo será el puente Simón Bolívar, donde se montará tremendo templete sobre los cadáveres del pueblo venezolano que se movilizaran a ese carnaval de la muerte.

Bailén, en el campo de batalla donde Juan Guaidó sin el apoyo militar norteamericano será cruelmente humillado por las fuerzas revolucionarias el 23F de 2019.

Guaidó un hombre delgado, desconocido hasta el 31/12/2018, y políticamente reservado caminará por el templete cucuteño que también le montaron estúpidamente, con los refectorios de un cementerio. La política es dinámica y cambiante, y hoy 19 de febrero el joven ingeniero parece estar lidiando en este peo de la alta política con los alumnos de un seminario. Durante los últimos 30 días ha vivido una vida de gloria, y se inició en la alta vida nacional sin llegar nunca arriesgar nada. Pero quien a comienzos de enero del 2019 era un modesto diputado hasta el 2018, hoy un presidente sin mando derechista, que se enfrentará al exquisito súper ministro plenipotenciario de Nicolás. Este lánguido ministro una mala copia y sin la inteligencia de aquel de la revolución francesa, en el siglo XXI venezolano se llama ‘Joseph Fouché’, hoy uno de los mayores intrigantes sin escrúpulos políticos, y de baja estofa de la política venezolana.

Esto lo traigo a colación después de hurgar en la obra del escritor Stefan Zweig, autor de una biografía sobre este siniestro personaje titulada "Fouché, un genio tenebroso" la cual escribió durante aquellos años, en apariencia estériles y petrificadas, Fouché aprendió en las teorías de la iglesia la técnica del saber callar, el arte magistral de la auto ocultación, el magisterio de la observación de las almas y la psicología humana. Fouché se alistó en la iglesia porque a finales del siglo XVIII, en pleno reinado del absolutismo, era la mejor salida para un ‘ambicioso’ que se oculta. Fouché nació en 1759 en la ciudad portuaria de Nantes hijo de una familia de marinos y comerciantes. Y la profesión del mar parecía ser su destino, pero su debilidad física le negó tal oportunidad. Se mareaba en la mar, y los ejercicios físicos significaban el agotamiento. Ocupó todos los cargos de la administración en la monarquía, el ejército y en los tribunales de justicia. A Fouché, solo le quedaba el camino de la iglesia.

Pero en 2019 en pleno siglo XXI, el oportunista y calculador Fouché percibe que sobre Venezuela pende una tempestad social, y detecta la existencia de un nuevo líder emergente, político que domina el descontento de la población. Retoma la estrategia político-militar de la política y atisba que la revolución triunfará por la estupidez nuevamente de la oposición, con el poder en ascenso les monta un concierto del lado venezolano. Inmediatamente después de convocar al concierto con cajas clap`s para la ayuda humanitaria a los cucuteños. Promete a esos pobladores todo lo que quieren oír: ayuda humanitaria, defender la salud, respetar las leyes

El 21 de septiembre de 1792, recién elegida la Convención, entran en la sala de plenos los 750 representantes del pueblo. Se va a decidir la dirección que tomara la revolución. Dos sectores entran en disputa: el "marais" (el pantano), son los representantes de la burguesía, para ellos la revolución ha terminado. En frente, "la montaña", los radicales que buscan derribar los plenamente los viejos poderes del Estado. No basta con eliminar al Rey y lograr la República hay que lograr el ateísmo y el comunismo. Dios y el dinero están en su punto de mira. Marat, Danton y Robespierre son sus caudillos. Fouché, el cuñado de Robespierre, sopesa los votos. De momento el poder continúa del lado de la moderación. Los Girondinos aún tienen más apoyos y Fouché decide sentarse en su bancada. Pasan los meses y los Jacobinos, la montaña, han movido sus piezas y agitado a las masas. La revolución se intensifica, el 16 de enero de 1793 se decide el futuro de Rey. Los Jacobinos quieren ejecutarlo y nada hace pensar que el cauteloso Fouché vaya a votar en favor de la ejecución. Pero el antiguo profesor de seminario vuelve a calcular la fuerza de cada partido y esta vez se alinea con los radicales: "la mort" un partido, el del más fuerte.

Por eso lo del joven imberbe interino venezolano es la crónica de una derrota anunciada el 23F, a menos de que tenga una carta oculta bajo la manga, ese día se acabará esta historia que mantiene en tensión al pueblo venezolano.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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