Base de operaciones

****La proposición de Manuel Rosales en materia militar muestra su claro posicionamiento político a favor del unilateralismo neoconservador del Imperio.

Alberto Müller Rojas*


Manuel Rosales incursionó en el tema de la defensa nacional. Seguramente sus opiniones resultaron de consultas a los “expertos” del Frente Institucional Militar (FIM), dado que el contenido de su tesis es idéntico a la predica de estos ex integrantes de la cúpula militar puntofijista. Señala el candidato que la inseguridad estratégica del país emana de “la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares”, confundiendo la seguridad pública -un problema judicial- con las amenazas de agresión contra el Estado, tratadas extrajudicialmente por la fuerza militar Y, como consecuencia de tal apreciación, promete “devolverle a la FAN su rol constitucional”. Se olvida que hoy la institución creada para la defensa del Estado no es una corporación pretoriana para la protección de una elite político-económica íntimamente vinculada a intereses transnacionales. Es una actitud establecida que envuelve a la nación en su conjunto, por el principio de la corresponsabilidad de los ciudadanos en la protección de la unidad del pueblo, la integridad del territorio, el desarrollo socio-político del país y la estabilidad del régimen político. Todos fines señalados, no ahora, sino históricamente, en el ordenamiento constitucional y legal venezolano.

La apreciación y la propuesta del postulante no reflejan otra cosa que “la doctrina” que los integrantes del FIM impusieron a un sector militar que pretendieron transformar en una casta, con un señorío sobre la violencia, con el fin de obtener prebendas para el disfrute personal de sus miembros. Se trataba del uso discrecional de la fuerza para supuestamente combatir delitos comunes -cuyo control es responsabilidad policial- y, a una presunta subversión, que en todo caso representaba una resistencia a la dominación foránea, la cual había sido sometida mediante el terrorismo de estado (tortura, genocidios y desapariciones), o por la compra de las voluntades de sus principales dirigentes. Hoy aliados incondicionales del proyecto político subrepticiamente formulado por SUMATE. La franquicia que expresa la presencia en el país del complejo industrial-militar yanqui.
Sin embargo no son ilógicos ni la evaluación de la situación estratégica, ni el planteamiento del candidato. Así como hay una tendencia a la globalización del mercado, así la hay hacia la planetización de la política. Esas visiones reflejan uno de los planteamientos que hoy avasallan los procesos políticos de todos los pueblos, incluyendo el estadounidense. ¿Qué otra cosa es lo que se discute en todos los eventos públicos, si no es la controversia entre el unilateralismo imperial y el multilateralismo democrático? ¿Acaso es en la realidad el funcionamiento de un mercado regulado o uno libre? No es esto, pues el mercado es y ha sido siempre regulado, o por normas, o por la voluntad de un poder arbitrario. Lo que se discute es lo primero. Y la proposición de Rosales es la posición del unilateralismo.

alberto_muller2003@yahoo.com


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Alberto Müller Rojas


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