Historia de fronteras

Uribe en Cancún

El incidente ocurrido en Cancún (Me) el 22de los corrientes, durante la reunión de la Cumbre de Río, marca la compleja situación existente en las zonas limítrofes establecidas entre el Imperio virtual, descrito por Hardt y Negri y el Estado Socialista Universal en proceso de construcción. Lógicamente la escena montada por el títere colombiano, aun cuando en parte puede atribuirse a intereses personales ligados a su reelección, ya cuestionada por el propio Imperio, representa el interés de ese ente globalizado de obstaculizar la internacionalización de la izquierda.

Es un error establecer paralelos entre lo ocurrido durante el desarrollo del Congreso Anfictiónico de Panamá y lo que sucedió en México el pasado Lunes. Es falso que la historia se repita. La situación existente en la década de los 20 del siglo XIX, siendo compleja también, era más simple que la actual. En aquellas circunstancias la obstrucción la intentaba la federación usamericana, dentro de los propósitos establecidos en la Doctrina Monroe, vigorizada con la enmienda Roosevelt. Un valor alcanzado con su victoria en la II GM. Hoy encontramos al gobierno de esta federación como agente operativo, en condiciones similares a las de Uribe, del complejo industrial-militar, con monopolio sobre el mundo de las finanzas, constituido en polo integrador de las grandes corporaciones transnacionales dominantes en el mercado global.

Lo que se puede hallar, en la esencia de esta situación, es la confrontación entre el modo de producción capitalista, y el chinesco. Dos estructuras económicas en las cuales la plusvalía lograda por los procesos productivos, se reparten, en el capitalismo, entre los actores económicos, en virtud a sus capacidades competitivas; y, en el chinesco, entre los administradores del estado, integrados en oligarquías que el Imperio ha apodado, localizándose en el caso venezolano, con la etiqueta de “boliburguesía”. Pero al examinar esa compleja situación, nos encontramos con un fenómeno apenas perceptible, por la poca resonancia lograda en un entorno también virtual, generado por el poder del mundo de la informática y la comunicación.

En verdad las relaciones en las zonas limítrofes, incluyendo en ellas las continentales y las marítimas, son paradójicas. Mientras los vínculos entre las comunidades que las pueblan son de naturaleza cooperativa, y en muchos casos de consanguinidad (véase, por ejemplo, las relaciones entre las comunidades trinitarias y la de El Callao venezolano, y por extensión las bolivarenses); los lazos entre el Imperio, y el Estado Universal Socialista en construcción, son violentas dentro del esquema de la guerra de IV Generación (Guerra de la Fuerza Mental). Es la dialéctica entre dos proyectos de orden mundial. Uno, en notoria decadencia, como es observable, afectado por el desorden psicológico de la personalidad antisocial. El otro, en un proceso expansivo activado por la cultura creada por la racionalidad humana. El choque entre natura y cultura.

amullerrojas@gmail.com


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Alberto Müller Rojas


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