Advertencias para impedir que más enemigos del pueblo sean nombrados como magistrados del TSJ

Hubo un TSJ secuestrado por bandidos que dijo que en 2002 no hubo golpe de Estado sino la actuación de militares preñados de buenas intenciones. Eso jamás lo olvidemos.

Entonces erradicar por completo las sentencias injustas y consolidar el Estado Democrático y Social, de Derecho y de Justicia supone un proceso de lucha dialéctica, con avances y retrocesos, para derrotar viejos paradigmas como la justicia preconstitucional caracterizada por una concepción positivista y burguesa del Derecho. Esto último se traduce en una administración de justicia que tiende a interpretar y aplicar la ley con desprecio hacia el contexto social que la rodea y piensa según dogmas y tecnicismos.

Por ejemplo en materia penal, hay cauciones y fianzas económicas que se convierten en restricciones a la libertad de las personas humildes que son procesadas judicialmente, incluyendo miles casos de responsabilidad penal del adolescente, sin que haya hasta hoy una corrección efectiva a tal anomalía en la legislación que opera como enemiga de los segmentos sociales vulnerables del país.

Urge impedir la instauración de una justicia contra los pobres, administrada -no pocas veces- por gente que usa el cargo para abusar o como mero trampolín de ascenso social.

Del vil afán de lucro pueden nacer asociaciones delictivas que desacreditan la justicia y buscan como fin el enriquecimiento de sus integrantes. Necesario es erradicar la infiltración intra-judicial de la delincuencia organizada y otras ramas como el narcotráfico, la legitimación de capitales (lavado de dinero), el contrabando, el tráfico de personas, el sicariato, etc.

La Constitución ordena la organización de un Poder Judicial basado en la profesionalización de sus jueces, la estabilidad laboral, la capacitación técnica y ética, el desarrollo de la carrera judicial y los concursos públicos para la selección de los administradores de justicia; todo enmarcado en un sistema que garantice ciudadanos de alta condición moral, intelectual y profesional en la trascendental tarea de ser jueces.



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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