¡Insólito! Partidos se parten el pecho y marchan en pro de la especulación

La lógica capitalista, es obtener la máxima ganancia. De allí que el “paraíso encontrado”, no “El Perdido” de Jhon Milton, para empresarios, productores o comerciantes, que en veces suelen ser los mismos, no está conformado solamente por el afán de explotar al máximo a los trabajadores, para acumular ganancias hasta reventar, también se incluyen otras trampas que, quizás, por no haber sido objeto de mención por los tratadistas de la economía y negocios en textos por cuestiones de moral y “buenas costumbres”, tampoco se exhiben en las escuelas y academias, sino que se aprenden en la calle, en los tropezones con la vida, pero no en tugurios, en los departamentos de ventas de empresas, lugares lúgubres, también en los grandes y ostentosos centros comerciales.

De manera que el mundo ideal o “Feliz”, para recordar a Huxley, de los empresarios, sería el conformado en Venezuela, donde se usan dólares baratos o preferenciales para importar mercancías, calcular sus costos con el elevado precio del dólar paralelo y no conformes con eso, empujarle adicionalmente otro aumento significativo.

Tanto es verdad lo dicho anteriormente que no es especulativo decir, de eso aprende más quien va de compras todos días, que profesionales formados en la Academia, hasta de economía. Porque aquéllos lo experimentan en carne propia. Aunque muchos profesionales, aprendidos en las informales escuelas de los trúhanes, las diseñan para sus empleadores en laboratorios sucios.

Pero como antes dijimos, mucho aprenden los consumidores de cualquier nivel social al enfrentarse a esa jauría que forman los comerciantes especuladores que son un buen número. Más de lo que uno cree, porque eso se pega; tanto que gente hasta del lado del chavismo y entre los humildes, se dejan envolver en aquella baraúnda de fieras. Porque la lógica capitalista, pese su saña y maldad, se disfraza de inocente y persuasiva.

En algunos países, habiendo llegado primero al instante en que “los empresarios capitalistas”, comenzaron a desarrollar esas prácticas, la ganancia está o ha estado limitada en la ley. En ellos nadie protesta, ni sale ningún partido o grupo social a desafiar al gobierno por castigar a alguien que quiera especular. También se castiga la cartelización y el monopolio, porque son formas que suelen usarse, donde ellos han existido para manipular el mercado y en fin de cuentas, esquilmar a los pequeños y consumidores. No sólo sanciona la ley con la fuerza de la coerción, sino que lo hace la gente con su actitud moral. Un especulador, en esos países, puede verse afectado tanto que sus negocios podrían ir al fracaso por la doble sanción.

No es concebible que en EEUU o países de Europa y del mundo capitalista más desarrollado, se pueda producir aquella tragicomedia de la señora que lanzó sobre Samán el contenido de un paquete de arroz, por éste intentar defender los derechos de aquélla.

Es imposible y hasta impertinente ver, en el parlamento de alguno de esos países, representantes que se paren a discursear a favor de la especulación, ganancia indebida y la usura.

Pero en Venezuela estamos ante un caso insólito. Hay partidos y hasta fracciones parlamentarias que defienden la especulación y especuladores, “como se defiende a la madre”. No es extraño que haya diputados que hayan llegado allí exclusivamente por esa “digna” causa.

Es asombroso como, aunque no vote a favor de la Ley Habilitante, por las razones que sean, pertinentes o no, la fracción opositora al gobierno no hiciera ninguna proposición que envolviera una condena a especuladores y a quienes habiendo sido beneficiados por el dólar preferencial, optaron por calcular el precio de sus mercancías en relación con el del mercado paralelo.

Es cierto que, en nudos importantes del gobierno, como CADIVI – esto se lo oí decir incluso anoche al diputado Amoroso – hay que investigar porque presumimos, por decir lo menos, que allí hay cómplices y habiéndolos eso es condenable y hay que condenarlo. Pero usar eso como excusa para exculpar a quienes inducen al delito del tráfico y estafa al Estado y consumidores, habla de la baja moral que prevalece en importantes sectores de la oposición y sobre todo en su fracción parlamentaria, en la cual a uno de ellos, de manera concreta se le acusa de inflar los precios en sus negocios hasta el 800 por ciento.

Eso es tan grave, me atrevería a opinar, que en esta confrontación, en la cual se incluye las acciones del gobierno, aún sin tener a su disposición la Ley Habilitante, destinadas a bajar los inflados precios, la oposición resulto aporreada.

El asunto es tan alarmante y sin precedente alguno que hasta convocan marchas para apoyar la especulación y la usura. ¡Claro, ellos, quienes convocan, forman parte del combo!


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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