fue operado por el Dr. R. Geppetto Aveledo para recortarle la nariz; evoluciona bien bueno, ya puede soplarse los mocos.

Capriles Pinocho en Terapia Intensiva del Viejo Hospital de los Muñecos;


Hace poco “Un cruel espantapájaros bandido” sorprendió a Pinocho y lo atacó pero no con armas físicas sino con aseveraciones asertivas.

El caso es que Pinocho se encontraba diciendo sus embustes tan bueno, a todo pulmón, en “un casa por casa”- bien equipada, por cierto-y el “Cruel espantapájaros bandido” lo supo.

“Crearé una ley de Misiones, respetaré las embajadas, yo soy un serafín, botaré la basura de Miranda, pondré el autobús del progreso al servicio de los más pobres y, etc necedades”-dijo, entre otras sandeces, el referido Pinocho-y, agregó que él nunca ha participado en golpes de Estado.

Todas estas cuestiones llegaron a oídos del “Cruel espantapájaros” quién ni corto ni perezoso le leyó la cartilla, de ipso facto.

Eso descompresó al querubín y le sobrevino un soponcio y al caerse, puesto que es tan narizón, pegó ésta-la narizota-contra el suelo y se la destrozó a tal punto que hubo que buscar a un famoso cirujano esteta norteamericano que opera a cantantes Pop famosos y a astros y estrellas de Hollywood.

¡Tremenda crema!

Obviamente el Dr Ramón Geppetto Aveledo encabeza al grupo de cirujanos que operan al Capriles Pinocho y lo ponen nuevecito pero, todos saben que cada vez que pinocho dice embuste, la nariz le crece unos milímetros y, esa es su dificultad.

Si bien, Geppetto Aveledo, padre de Pinocho, debe velar por la conducta del alocado embustero, la madre, la Pinocha-valga el Hada Azul, es decir, Madonna Machado-es responsable también de la crianza y no sólo de haberle dado la teta sino enseñarle buenos modales al hoy zagaletón.

Admito que la mamá de Pinocho viva amargada, con la cara amarrada, sin un gesto de afecto, contimás una sonrisa porque eso de parir a un muchacho que ya desde el vientre tenía tremenda nariz, ha debido ser traumático para ella porque para entonces no se había inventado la cesárea y ella tuvo que escarrancharse y pujar a lo bravo para largar el esperpento, pero eso no la excluye de responsabilidad porque ese muchacho es loco.

Ya Capriles Pinocho-“Capricho”- puede soplarse los mocos pero él debe evitar seguir diciendo embustes para que esa bicha no le crezca tanto.

¡Ah, de paso, el médico de guardia aprovechó para ponerle un corazón de fantasía a “Capricho”, por lo que ahora éste anda enamorando a las periodistas bonitas y les dice “Voltea para que te enamores”!

Demás está añadir que dicho corazón lo donó el Hada Protectora.

oceanoatlanticoguillermo@gmail.com


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Guillermo Guzman


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