La MUD y el CNE

Es incomprensible el alarde que se autocarga el CNE acerca de su transparencia y uso de la más sofisticada tecnología, cuando al mismo tiempo hace insoportablemente evidente la existencia de un pasadizo subterráneo con la MUD por donde se transportaban cifras que sólo ellos conocían, dejando a muchos venezolanos estupefactos y rehenes de ese secreto compartido. Este recibió de aquella la solicitud de un curioso menú ("el cual aceptó") y ahora el CNE se presenta libre de la indigestión colectiva: "aquí el que se jodió con esos resultados, que vaya al psiquiatra o al gastroenterólogo, nosotros estamos bien", fue lo que yo interpreté de lo dicho por la Rectora Tibisay Lucena cuando fijó la posición del ente que representa el Poder Electoral.

A esta altura no es una banalidad preguntarse por qué el CNE actuó como si fuera una agencia de festejos a la que la MUD le regateó su self service: “caraota negra no, caviar sí; soufflé sí, pero arroz blanco no”.

Salir ahora a decir que esas elecciones fueron pulcras, hace que los ojos se vuelvan más ávidos de descifrar las cenizas de los cuadernos quemados.

Con música más zapateada lo dijo Vicente Díaz (que es un antichavista declarado): "Los números de la MUD son los que son".

Sea trampa o fraude, esto es una comedia trágica para Venezuela: ahora resulta que los protagonistas del golpe del 2002, se escurren nuevamente por el túnel del tiempo para volver por la puerta grande, imponiéndole límites a la democracia participativa y protagónica conquistada por el pueblo en la Constituyente del 99.

Que Carriles Radonsky sea el candidato, el héroe, no es un acontecimiento que cause extrañeza. Estaba anunciado y representa muy bien las aspiraciones imperiales y muestra el colmillo del poder económico y mediático, tal como lo ha dicho el Presidente Chávez.

Lo sorprendente es cómo el CNE y otros voceros se unen al coro de este circo peligroso que celebra esta trapisonda radiante de conspiraciones crípticas, cuyas señales ya están amenazando la estabilidad política del país. Quedó claro, en fin, que a la MUD no le va ni le viene lo que haga el CNE. Mucho menos el mandato del TSJ.

Por favor Presidente, guarde el crucifijo.

No vaya a ser que mañana aparezca Carmona y nos agarre fuera de base.

fruiztirado@gmail.com


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Federico Ruiz Tirado


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