Pidiéndole a Dios que no gane primero justicia (o alguno de “ellos”)

Vendiendo perros calientes

Nuevamente, demostrado, rotos todos los records de turismo, todo el mundo en Semana Santa viajo y se divirtió de lo lindo, un país lleno de juventud gozando, el país más feliz de América latina. Por supuesto de ahí se agarran los especuladores de oficio, que son casi todos, por no decir todas las personas que venden algo. Lo viví personalmente en toda la costa Venezolana, ya que como periodista pude viajar a lo largo de nuestra extensa costa y constatar personalmente la situación, durante el asueto mayor o “asalto mayor” por parte de todos los negocios, desde el estado Sucre, hasta la Costa Occidental del Lago de Maracaibo.

En las playas de la Costa de Oro, como Cata, Cuyagua, Ocumare, asi como en Choroni, Cepe o Chuao, el asalto fue a mano armada, como señalo la cantidad de gente a la que le preguntamos a cerca de los precios, el grito al cielo, era lo común, en las playas de Miranda no cabía nadie con lluvia y todo, al igual que la mayoría de la costa Venezolana donde hubo poco sol pero gente como arroz. En Anzoátegui, la cosa igualita, full gente nada de sol y todo carísimo, y luego los comerciantes se quejan cuando la gente se lleva la comida hecha. Vendan en lo justo porque si no, la gente prepara en casa y se lleva casi todo desde su hogar, ¡aprendan!

Tuve la oportunidad de hablar con un perrocalentero, y en medio de la tertulia muy amena por cierto, en las playas de Adicora, repleta, no cabía ni un alfiler, el amigo vendedor de perros calientes, me conto que se graduó en la Universidad Bolivariana de Venezuela, y luego de llevar y entregar sopotocientos currículos en todos los entes del gobierno del estado Falcón, se dio por vencido al no lograr en más de 5 años conseguir trabajo, además de haber llevado currículos hasta Caracas, donde tampoco concreto nada y por eso estaba vendiendo perros, pero que además le iba muy bien y no se quejaba. Luego de graduarse de comunicador este amigo de unos 50 años, vendía sus perros, pero en la cotorra me dijo lo que todos sabemos. Que muchos de nosotros estamos vendiendo perros, mientras los que no te dan trabajo esos quinta columna, se llenan descaradamente, donde campea la corrupción y la malversación.

A la final me dijo este pana de nombre Orlando Rodríguez, que él, le pide a Dios que no gane primero justicia o alguno de “ellos” las elecciones del 2012, vendiendo perros calientes, porque, “supersupuesto negado, de ganar los golpistas, vendrían cortando rabo y orejas, sucediendo lo que nadie, con cuatro dedos de frente quiere, y es que se quede corta la transformación y debamos esperar que los escuálidos destrocen todo lo construido por la revolución con su salvaje e inútil oposición”. Estas reflexiones y muchas más, conversamos y me di cuenta, además, que la revolución, con el acceso de todos a la educación, la cultura, la alimentación, la salud, la igualdad, los valores socialistas y muchas cosas más, de nosotros, los que creemos en este proceso recuperador de lo que perdimos, gracias a Ad y Copei, como las urbanizaciones donde ahora viven los inmigrantes escuálidos, o como los negocios, fincas, haciendas, las universidades, los centros culturales y que se yo, todo lo que nos quitaron los amos del valle junto a los ya nombrados inmigrantes escuálidos y los disociados en general, es una revolución grande.

En el estado Zulia, hubo en la costa algo de sol, pero todo más caro, aunque dentro del nivel de toda Venezuela, en su costa. Ahora, en general fue una Semana Santa donde los paramilitares, esos que andan matando por ahí al que les da la gana, solo para complacer a su papá Álvaro Uribe y cobrar lo suyo en detrimento del proceso revolucionario, lograron sumar algunas víctimas, y es que a muchos les molesta que en Venezuela se viva feliz, que con todo y el caos de los medios de palangrismo y la gloposicion, (globovision y oposición juntas) que juegan al terror y entonces todo esto: paramilitares matando venezolanos, medios palangristas, la oposición con todo y su suciedad, buscan lo que llamo sensación mediática negativa, pero en este caso no es así, esa sensación mediática es positiva, de un país, con una economía que no será sueca o suiza pero permite a su gente viajar y divertirse además de rezar e ir a los templos a pedirle a Dios, como dice nuestro nuevo pana Orlando de Falcón, “pidiéndole a Dios que no gane primero justicia (o alguno de “ellos”) vendiendo perros calientes”, a ver si algún día, agrego yo, agarramos a esos corruptos que ponen en juego la permanencia de Chávez en la presidencia de la republica más feliz del continente.


jorgito1926@hotmail.com


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Jorge Osorio R.


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