La mansión de un conejo perverso

Corría el año 1953 en su etapa decembrina; desde unos galpones se iniciaban las primeras acciones inmorales estampadas en revista jamás publicadas en la historia de la humanidad; no fue sino por la mente perversa de Hugh Hefner que funda Playboy Enterprises Inc.; pues sus intenciones económicas no estaban desprendidas de la esencia capitalista para hacer fortuna con el abuso impúdico causados hacia las mujeres; manipulando a la sociedad con argumentos febriles fuera de la realidad para justificar un hecho aberrante. No se trata, de que una foto de alguna mujer sin indumentaria se exhiba para mostrar un cuerpo monumental, ya que tales atributos se las ofrece la misma naturaleza, sino la manera de cómo se perversa ese mundo lleno de malos ejemplos y vicios; una revista cuyo mensaje implícito va dirigido a las personas adultas por su alto contenido de censura, y como si fuera poco, el acoplamiento de artículos de moda para persuadir a sus clientes a entrar en la tóxica orbe del consumismo malévolo; aunado a ello y para darle cierto estilo élitesco se introducen una serie de libros a modo de recomendaciones, pero con sentidos y contenidos racistas, egoístas e individualistas; autores que han dado que hablar como el caso de Ayn Rand, una escritora estadounidense de origen ruso, quien defendía “el egoísmo racional” y “el capitalismo laissez-faire, laissez-passer” mejor conocido como “dejad hacer, dejad pasar”, esto propio de la tesis del “Libre Mercado” o del “Minarquismo”, es decir, del “Estado Mínimo”; ésta última muy patrocinada por Milton Friedman, aquel recalcado economista de quien se le conoció por el “Premio Nobel de Economía”; vayan ustedes saber que tipo de economía, donde la mayoría de los pobres son consecuencias del liberalismo salvaje; que por cierto, fue al mismísimo Yon Goicochea quien recibió unos meses atrás un premio cuyo nombre lleva el de éste espeluznante personaje llamado Milton Friedman; pues dicha estatuilla lleva consigo la sangre de los caídos por la hambruna mundial, es decir, por el capitalismo, creo que eso, Yon nunca lo avizoró. Querido lectores analíticos, no es que se empiece con la revista de Playboy y se termina con el pestilente Friedman, sino que todos ellos llevan consigo la maligna eslabonada de una cadena capitalista, es indicar, que cada uno de ellos llega a otro. Por otro lado, la revista Playboy no sólo utiliza a la mujer para lucrar un grupo familiar en particular, sino que le hace daño a la moral porque se difunde la discriminación y dominación hacia el género femenino; no es cuestión de andar buscando fama a través del modelaje desnudo, es cuestión de ofrecer la intelectualidad que posee cada Ser Humano en la vida para lograr la mayor felicidad entre nosotros; por ello se debe estar atento a lo que en realidad persiguen estas empresas fabricadoras de indecencias, ya que sus tentáculos alcanza a promocionar un conejo “inofensivo” con corbata elegante en distintos tipo de consumo, es decir, desde calcomanías hasta vestimentas, y cuándo son adquiridas, no se sabe el daño que produce, porque por un lado, se sigue enriqueciendo ésta empresa cuyo dueño llamado Hefner le muestra a la humanidad por distintos medios como se utiliza y se persuaden a las mujeres a tener sexo irresponsablemente dentro de una Mansión prostituida, provocando esto una descomposición social; y por el otro, se promociona una figura que representa de algún modo la pre-prostitución; un mundo donde las drogas, el alcohol y el sexo imprudente, juegan una papel eslabonado.


Estudiante de Estudios Jurídicos

carlosg2021@yahoo.com


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Carlos Gutierrez


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