Mientras los “niñotes” de la Conferencia Episcopal, los de la Alta Jerarquía Eclesiástica, están…

¡Qué tal, camaradas! Felizmente esperanzado en que nuestro proceso de cambios revolucionarios irá acentuando su accionar y continuaremos viendo el progresivo avance integral de nuestros compatriotas trabajadores, y de los más humildes. Producción libre y beneficios seguros, sin explotación, educación y cultura.

Para tocar este tema, ineludiblemente tenemos que referirnos al pasado. No como le escribieron a Obama sus funcionarios, que pensaban que con la estupidez “latinoamericana de siempre” se deslastrara en unos paginazos del nefando pasado. Pero… había puro cuarto bate progresista.

Por cierto, permítanme que me disgregue un poquito, estilo Chávez. Muy aplaudido en ese “show” montado por un país del Conmonwhelth con ayuda de la CIA. Mientras Obama hablaba –que por cierto sólo ve hacia los lados- yo comentaba: ¡Caramba!, ¿quiénes aplauden tanto? A veces mostraban la parte de atrás y los presidentes, que medio veíamos, no aplaudían. Y más aplausos.

¿Y entonces? Ah…, se trataba de una apertura hacia el público. No una Asamblea para los asambleístas. Y el público, totalmente anglófono, pitiyanqui, aplaudía cada expresión populachera del presidente Obama. En Trinidad-Tobago, de los nuestros, pues.

Luego vino un hermoso espectáculo que simbolizaba la nueva Europa y África en la abya-ayala. La pachamama isleña.

Para mí, me disculpan, se pasaron de show. Hollywoodense demás.

Los presidentes entraron detrás de un soldado con su bandera, aun ritmo tan lento, que hasta a la Bachelet se le hizo difícil recortar el paso.

Según, hubo un manejo hacia el protagonista que molestó a los otros actores de reparto (visión de los organizadores), que tuvieron que calársela, desde el orden de entrada, ya antes con la espera en los aviones de 6 mandatarios porque el vedette era el eje del protocolo, hasta su participación al público aplaudidor.

Y el director de la transmisión (¿?) nos negó la posibilidad de ver los rostros de los participantes, en paneos y enfoques, durante algunas intervenciones que nos hubiesen permitido pulsar, a distancia y con imaginación, algunos gestos y sentimientos.

La historia que vamos a recordar, ajena a las Venas Desgarradas, desangradas las más, tiene que ver con aspectos de la jerarquía eclesiástica cristiana. Porque nos “protege” y porque las otras han sido más pacíficas en todo el mundo.

Cuánta sangre costó implantar esa dictadura del espíritu. El pobre Jesús nunca imaginó que vengarían su muerte de esa manera. Dios los perdona, o los habrá perdonado. También lo compensa, un poco, con que el Papa Paulo VI reconociera las faltas con Galileo y no haberse pronunciado contra el Holocausto judío.

Claro, no lo vamos a mencionar acá: Las Cruzadas, la Inquisición, la conquista de América –por no hablar de la India, China, África, etc.- con sus respectivos genocidios apoyados en la espada y la cruz. Falta un Papa, uno por lo menos, que se arrepienta de éstos.

Se salvan algunos misioneros, en especial Bartolomé de las Casas, que bogaron por los aborígenes. Pobres compatriotas latinoamericanos que eran asesinados por ni entender que le inculcaban, ni siquiera entendían el idioma español No captaban cuando les pedían que reconocieran a su ser Supremo. Hasta los hicieron sentir abandonados por sus propios dioses. O que llegó uno más poderoso, respaldado por armaduras y cañones. Y odio.

Hay que respetar todas las religiones. Muchas más ancestrales que la cristiana. También respetar a los que tampoco tienen una. Ocurre como con el asunto ése, muy usaense por cierto, de que todos los gobiernos deben ser como el de ellos, democrático y capitalista, con aquella diarrea de errores y vicios, y amoralidad, y estupideces.

Bolívar se los sacudió completicos. Los monárquicos españoles de la colonia botaron a los jesuitas de todos sus territorios españoles, hasta de Hawai. Guzmán Blanco, también.

Son muy metiches y alejados de la Fe –la han confundido y tienen a todos medio confundidos-, y de su misión evangelizadora. Quieren estar pegados al poder, a todas las formas de poder, en especial a la de los lujos. Lejos de los principios cristianos, pues. En vez de salvadores de almas perdidas, por el contrario, han perdido sus almas.

Chávez, con su gran ironía, dice que en el infierno se conseguirá con Velazco. Y con muchos más, agrego.

Jesús, el ser de la humildad, alejado de cualquier vestigio de riqueza, contra ella, contra la explotación y el avallasamiento, estará apenado con muchos de sus fieles observando calladamente los lujos del Vaticano y hasta los errores de las Jerarquías de antes y de ahora. Pensará, resucité y no debí dejarlos solos.

No estoy obligado a pedir disculpas a los muy creyentes porque entienden que me estoy refiriendo a las diferentes instancias del poder eclesiástico, ya que sí creemos y admiramos a los humildes párrocos, curitas de pueblo. Consejeros de almas. Amigos de la gente.

Es más, les puedo asegurar que por mas católico que usted sea no se confesaría con Baltasar, o con Ovidio, menos con Ugalde y ni pensarlo con Lucker. Sí con Mario Moronta, de los buenos, junto algunos otros, de la Jerarquía.

La Conferencia –con alguna excepción- prefiere estar metida en los vericuetos del poder, censurando a un gobierno del pueblo, excomulgando a los curas que bendijeron al mar en Puerto Cabello dando misa como en otras épocas: un sacerdote allá lejos, en el altar, dirigiéndose a una masa que no conoce, en su mayoría.

Se olvidaron los cambios que requería la iglesia para captar acólitos y hacerse popular (que se quedaron, al principio, en hacer música rock en las misas para captar a los jóvenes. Eliminar la exclusionista misa en latín). Con esos descuidos han dejado en las religiones emergentes, evangélicas y todo tipo de iglesias cristianas, que capten y ayuden a las poblaciones, a la gente de los barrios. A los olvidados por la Jerarquía.

Esos sacerdotes están en contacto directo con su feligresía. Visitan las casas. Están cerca de ancianos, niños. Los abrazan en cada misa. Refuerzan su Fe. Ayudan a los que han extraviado el camino. Los vemos en los sitios de recuperación de las drogas. Socorren a exdelincuentes. En fin, labor social y espiritual. Yo he palpado estas experiencias en Puerto la Cruz.

Patean calles y cerros. Y, creo, no sé, no cuentan con presupuesto del gobierno como los que te conté.

Un recuerdo especial para el padre Rivolta a quien conocí en Valencia (primera vez que me tomo una copita de vino de consagrar a las 11 a.m.). Compartía las imágenes de Jesús y los escritos bíblicos, con las imágenes del Che y sus pensamientos. Los consideraba igual de válidos. Inteligente, no.

¡Patria, Socialismo -que es humanismo y Fe- y Muerte –por la patria si nos agreden-¡ Así, gobernando con eficiencia, ¡VENCEREMOS!


edopasev@hotmail.com


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Eduardo Palacios Sevillano

Ingeniero Civil. Escritor y caricaturista. Productor radial y locutor. Miembro de la directiva de la Orquesta Sinfónica del Estado Anzoátegui. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Bolivariana del Edo. Anzoátegui. Coordinador de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Anzoátegui.

 edopasev@hotmail.com

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