La España insoportable

Estamos amenazados de regresión. Su excusa es sentirse amenazados por el comunismo, por el pasado del "movimiento nacional de liberación" y por la ruptura de España. Pero ese pretexto esconde el propósito de reformar la Constitución para adaptarla, sin disimulo, a los principios del Movimiento Nacional franquista (por si no fuese notorio que ése es justamente el espíritu de quienes interpretan su texto desde la magistratura). Eso, o reinstaurarlos como establishment…

Desde que tomé conciencia, cuando yo ya no podía solucionar mi vida fuera de este país, de lo que es la sociedad española organizada políticamente, he maldecido para mis adentros pertenecer a ella. Han sido y siguen siendo demasiadas las taras que observo en la colectividad dominante (por otro lado sin evolucionar), como para que una persona medianamente lúcida no las sufra material o moralmente, o de ambas formas...

Cuando los países europeos, aun perteneciendo a un sistema político de mercado radicalmente injusto, evolucionan a golpe de historia y de grandes guerras que les han producido efectos catárticos, España, su lastre, sus rémoras, han impedido que apenas evolucione y se resisten a entrar en el milenio que vivimos. España, siempre en manos más o menos de los mismos (a los que, por interés material y por comodidad ideológica y psicológica, se van uniendo buena parte de ex dirigentes ahora septuagenarios que han ido desvirtuando su ideología progresista hasta renegar de los principios del socialismo), no ha experimentado esa catarsis; una catarsis que, desde su guerra civil, y precisamente por ser intestina, debiera haberse producido a lo largo de estos últimos 80 años, casi un siglo. Pero es que no sólo no ha pasado por la catarsis (la depuración del espíritu; en este caso colectivo), es que los responsables políticos en su mayoría descendientes de los vencedores de dicha guerra, desde el tránsito de la dictadura a una democracia tutelada y pergeñada por sus mayores, no han hecho otra cosa que menospreciar a los descendientes de los perdedores de la misma y vilipendiar la memoria de sus ascendientes, represaliados una vez terminada la guerra.

Pero no les basta. Ahora, cada día que pasa, con actitudes cada vez más chulescas y desafiantes, se muestran agresivamente resueltos a no ceder ni un sólo palmo en su posición privilegiada económica, social e ideológica heredada del franquismo, ante más de la mitad de la población española. Y cuando ese talante belicoso propio del fascismo y sus variantes hace acto de presencia en una sociedad, no hay obstáculos para él. Su determinación a cualquier precio de adueñarse del poder, a pesar de que virtualmente ya es su virtual poseedor del judicial y del militar, es tan manifiesta como ahora sabemos que lo fue, la de Hitler en aquellas famosas elecciones.

En estas condiciones y vista la deriva de los acontecimientos, todo hace temer que el ánimo enardecido, enloquecido, de militares retirados y ex políticos septuagenarios de los dos partidos políticos que se han alternado en la gobernanza durante cuarenta años dispuestos a que España no avance, acabe influyendo lo bastante en el ánimo de los representantes de mediana edad en activo homologados a ellos, como para conseguir que a corto plazo España vuelva a regirse por los principios de la ideología franquista. Ni siquiera van a detenerse ante el hecho de que el Estado español pertenece "orgánicamente" a la Unión Europea. Lo que supondría que España sería expulsada de la Unión; algo que, por otra parte, la chusma van diciendo en sus mítines que es lo que desea...



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Jaime Richart

Antropólogo y jurista.

 richart.jaime@gmail.com      @jjaimerichart

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