Las elecciones regionales de 2.008: un episodio más de la lucha de clases (II)

Si un individuo de clase media tiene ideología pequeñoburguesa, es capaz de convertirse en malandro para conseguir zapatos de marca, además de vender su voto por una bolsa de comida o una nevera si perdiera su nivel socioeconómico de vida y quedara en pobreza material. Esas conductas rastreras se vieron en las recientes elecciones cuando determinados candidatos chavistas y escuálidos iban a los barrios aplicando esas prácticas clientelistas, hipócritamente rechazadas por esos mismos electores de clase media con sus problemas socioeconómicos resueltos a costa de la explotación de los pobres, o por medio de la corrupción de ellos y sus padres en la Cuarta República. Luego, no podían haber candidatos ofreciendo dinero y comida en las urbanizaciones elitescas, ¡pero si cayeran en la miseria muchos de sus habitantes estos se arrastrarían por esas ofertas demagógicas como una horda miserable, empero en honor a la verdad son una asquerosa chusma de pordioseros llenos de dinero, con todo y su pretendida superioridad intelectual y racial! El voto debe ser por conciencia y convicción, no por dinero ni bienes materiales.

El modelo electoral burgués se fundamenta en campañas costosas, promoción publicitaria de candidatos como productos comerciales, falta de ideas y propuestas, absurda presencia de multitud de pseudos-partidos (más bien maquinarias electorales) divisores de la voluntad del pueblo, y manipulación psicológica de sentimientos irracionales y oscuros. Los procesos electorales así definidos son vulgares orgías, casinos y carnavales politiqueros de baja categoría. Nuestra Revolución debe demoler el actual modelo electoral burgués y sustituirlo por un modelo electoral socialista, donde los partidos se definan realmente por un programa capitalista o socialista-comunista (las demás posturas políticas son imposturas enrederadoras del capitalismo), pero sin acaparar el protagonismo electoral a ser asumido verdaderamente por las expresiones organizativas del Poder Popular. Al respecto, el modelo cubano es emblemático, del cual debemos aprovechar todas sus ventajas positivas acordes a la realidad venezolana en la medida que haya mayor madurez política del pueblo. Si queremos consolidar la Revolución, todos los revolucionarios deben militar en un solo partido político, pues sólo así derrotaremos a los partiditos de la derecha, divididos por apetencias sectarias pero unidos en su odio al Socialismo y su servilismo al imperialismo. Ambas circunstancias les permitió subordinar sus diferencias para apoyar candidaturas únicas –impuestas por la Embajada de Estados Unidos a pesar de ellos mismos– para alcaldías y gobernaciones, algunas perdidas para la Revolución por la división existente en la mal llamada Alianza Patriótica. En este caso, podemos decir “¡Descanse en Paz!” para el PPT o Plata Para Todos, y el PCV o Partido (Anti)Comunista de Venezuela (los otros partidos ni siquiera cuentan), si siguen pertinazmente con sus ambiciones y apetencias burocrático-financieras, razones estas para sus apuestas a ganador apoyando oportunistamente a algunas candidaturas del PSUV.

La Revolución arrasó tanto en los barrios como en las regiones urbanas, campesinas e indígenas del interior del país. En esas regiones la influencia mediática del capitalismo no es tan grande como en los estado y municipios donde habitan las oligarquías y clases medias de los estados Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Táchira y Zulia. La victoria electoral de la Revolución tiene un preponderante peso cuantitativo, pero tiene un carácter medianamente cualitativo. Si bien mucha gente que vota por Chávez o los candidatos del PSUV cree que Socialismo es gritar consignas electoreras o tener casa y comida asegurada, no obstante hay un importante salto cualitativo en el nivel de conciencia del resto de los partidarios de la Revolución. Gran parte del electorado chavista demostró tener conciencia de clase y mayor claridad acerca de la verdadera esencia del Socialismo, el cual no es un mero proyecto socioeconómico sino más aún, un hecho de conciencia. Según el Ché, “el socialismo económico sin la moral comunista no nos interesa. Luchamos al mismo tiempo contra la miseria y la alienación. Si el comunismo se desinteresa de la conciencia, podrá distribuir la riqueza, pero no será jamás una moral revolucionaria”.

Aunque algunos políticos opositores fueron elegidos más por votar contra Chávez que a favor de sus candidaturas, destaca el uso grotesco favorable a Manuel Rosales de un regionalismo irracional, sórdido y arrogante, encarnado por los grupos más ignorantes y retardatarios del estado Zulia. ¡Su maldita concepción de zulianidad es pitiyanquismo arrastrado y pequeñoburgués! ¡Los zulianos son venezolanos, no coletos sucios ni perros falderos de los gringos y europeos! ¿Acaso no saben que en la maldita emisora escuálida 92.9 FM sus malnacidos locutores sifrinoides desprecian la gaita zuliana? Igualmente es emblemática la malsana influencia de la cúpula religiosa de la iglesia católica en los sectores más conservadores del Estado Táchira y otras zonas de la región andina. ¡Todavía siguen anclados en la Edad Media europea! Así fue elegido el antifeminista César Pérez Vivas cual tiránico señor feudal quien creer tener a Dios agarrado de los testículos con ayuda del sanedrín episcopal encabezado por el fariseo Baltasar Porras y su compañía de sodomitas. Tampoco se puede olvidar el rastrero clientelismo promovido por el choro Morel Rodríguez y su comparsa de chulos promotores del turismo pequeñoburgués para los escuálidos y los ricachones de Estados Unidos y Europa Occidental. ¡Margarita no es un paraíso sexual de aberrados y narcoadictos con billete! A esto se suma el endoracismo y estereotipo anglosajonizante –impuesto por la programación transculturizante de la televisión privada– existente en el imaginario colectivo de algunos capas de la clase explotada pero sobre todo en los sectores escuálidos de la clase media, expresado este hecho en la votación habida a favor de Carlos Ocariz, Enrique Capriles Radonsky y Henrique Salas Feo, para cuyos partidarios son caras blancas, lindas y universitarias contrastantes a la del zambo de Miraflores. Esos mismos sectores medios, la autodenominada clase pensante, honesta y trabajadora del país, eligió como gobernantes y alcaldes a connotados ladrones incultos y fascistas sólo por estar llenos de odio y resentimiento social contra Chávez y los pobres, amén de contar con dinero mal habido u obtenido de la explotación, lo cual no permite borra su patológico analfabetismo funcional en política y relaciones sociales.

Con los barrios habrá represión y manejo mediático de caras bonitas gerenciales. El imperialismo eurogringo financiará y asesorará a esta gente en sus gestiones de gobierno, para las cuales sólo existirán las urbanizaciones de lujo, reservando pan clientelista, circo mediático y plomo parejo para los barrios. Aparte de esto, empezarán a conspirar para destruir a la Revolución y reforzar sus planes golpistas y de magnicidio (traerán más paramilitares colombianos junto a agentes y asesores de la CIA gringa y el MOSSAD sionista –Enrique Capriles Radosky tiene ciudadanía israelí… ¡Fuera el nazifacismo sionista del Estado Miranda y de toda Venezuela!–, aparte de otras brillantes iniciativas de sus gestiones), fomentarán una media luna separatista entre Táchira y Zulia (y a nivel local harán algo parecido en las comunidades donde habitan los pobres para vivirlos y reinar mejor sobre ellos), organizarán guarimbas contra los barrios, y se prepararán para ganar cargos de concejales y diputados ante a Asamblea Nacional en las elecciones de 2.009, esto último para lograr la mayoría necesaria capaz de aprobar un referéndum revocatorio contra Chávez. ¡Ese es el gobierno de la clase media escuálida! ¡Es la reproducción regional y municipal de la bestia fascista suelta el Jueves 11 de Abril de 2.002! ¡Hemos vuelto a los tiempos de las montoneras escuálidas de la suciedad civil ocurridas entre 2.002 y 2.003! No basta gritar “¡No volverán!” si no hacemos nada para evitarlo, pues parece que están volviendo, y con sed de venganza. ¡La clase media escuálida es la borreguil soldadesca visible de la invisibilizada oligarquía pitiyanqui! ¡Es su fuerza de choque! Ante esto debemos pasar a la ofensiva, resucitando el espíritu justiciero de José Tomás Boves y sus bravos llaneros. ¡Se impone el relanzamiento reforzado de la Misión Boves, vorágine devoradora del más recalcitrante escualidismo y pitiyanquismo! ¡El proletariado es el sujeto de la Revolución! ¡Las calles son del pueblo, no de la oligarquía y sus borregos los escuálidos! ¡Con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo! ¡Piedra, plomo y candela contra el fascismo!

*trabajador académico (profesor) de la UBV.

Correo electrónico: silvachapellin@yahoo.es


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