Nuestro candidato a Gobernador

Uno supone, por lo menos eso fue lo aprendido, por allá por los años juveniles, que hay toda una cultura, una forma de asumir la vida que hace diferente a un hombre de la izquierda de uno de derecha. Para entender esto, no es necesario teorizar mucho, ni citar en ayuda, para darle validez a lo afirmado, a algún autor más o menos conocido y sobre todo extranjero. Pues para ser y comportarse como de la derecha, basta con aceptar todo como está, si acaso promover algunas reformas formales, hacer lo que el llamado sentido común recomienda, lo que todo el mundo hace y ser absolutamente cuerdo. Aunque lo último está determinado por las dos premisas iniciales. Este estado de no locura, incluye por encima de todo, ser individualista y pensar primordialmente en lo que a uno convenga.

Por ese preámbulo, o por esa creencia, uno se confunde cuando observa el rol que se asume, tanto del lado de la oposición, a quien en su totalidad, no sabemos si con certeza, hemos definido como la derecha, ante el siguiente proceso electoral, como en cierta izquierda o parte del chavismo.

La oposición, encandilada o fortalecida moralmente por los resultados del 2D, se ha decidido a participar en las venideras elecciones para escoger desde gobernadores hasta concejales.

Incluso Herman Escarrá, quien como dirigente del Comando Nacional de la Resistencia (CNR), recorrió el país, a esta entidad vino varias veces, llamando a no votar, ha propuesto su candidatura para gobernador del Estado Anzoátegui. Para jugar limpio, diremos que él, en el acto donde explayó su aspiración nueva, afirmó que nunca llamó a la abstención, sino que el proyecto de reforma era inconstitucional. No obstante, queremos resaltar que el constitucionalista ha manifestado su deseo de ser candidato a gobernador. Y esto es un éxito de Chávez, pues revela que aquí hay democracia y el CNE es imparcial y cristalino.

Pero el asunto no se queda allí. El alcalde de Anaco, ha expuesto una curiosa tesis. Como los alcaldes opositores, segùn él, son quienes controlan los votos de esta parcialidad, deben entre ellos, escoger el candidato a gobernador. Por supuesto, al pobre hombre, y lo digo con el mismo sentido que a la expresión le daban los abuelos, le han caído encima.

El alcalde de Lecherías, un joven de PJ, quien administra un municipio papaya, o fàcil de hacerlo, como Chacao o Baruta, dice un día que no aspira la candidatura a Gobernador, pero al siguiente, por medio de un aviso de prensa pagado, sostiene que si las encuestas muestran que la gente lo reclama, su candidatura se pondrá en juego.

Y son muchos los personajes que ya se han lanzado, entre quienes figura además Benjamín Rauseo, comediante conocido como “El Conde del Guàcharo”. La lista no se queda en los que he mencionado. Sólo que estos son las más notorios. Y vendrán muchos más, téngalo por seguro.

Es decir, pese a que han firmado un acuerdo entre partidos opositores por el cual se comprometen ir a los comicios venideros mancuernados, ya son muchos quienes han asomado sus deseos por ocupar el cargo de mayor nivel estadal.

Y así es el asunto en lo que se refiere a las alcaldías. Del lado opositor, ya son muchos los nombres que han salido; aquí no se mencionan no por sectarismo o mezquindad, sino porque como nunca antes se les había oído nombrar o leer en algún periódico, por alguna aunque insignificante causa, no les recordamos ahora.

Y esto es normal que en la derecha acontezca. Pues como un amigo de la derecha misma dice, ¿a qué se llega a esos cargos, sino es a vivir por un tiempo una buena vida, meterse unos billetes y “ayudar” a familiares y amigos? Y pese a eso, repetir la manida frase, “llego aquí a sacrificarme por la gente toda”.

En el universo chavista, la cosa no deja de ser complicada. Mucho antes que Chávez, como muestra que aplicará las tres R al revés, anunciara que esta vez no levantará la mano a nadie, ya los aspirantes andaban moviendo sus piezas, aunque con prudencia y recato.

La escogencia de los voceros en el PSUV, fue como una prueba de fuerza. Quienes no estaban cifrados como piezas del ajedrez de alguno de los aspirantes a estancias más altas, aunque quisiesen servir de la mejor manera y portar ilustres credenciales, no llegaron, para decirlo en el lenguaje de los apostadores de la hípica, a figurar en el marcador. Muchas veces, ni se les tomó en cuenta.

En Anzoátegui hay candidatos virtuales. Estos son aquellos que aún no han sido propuestos pero que todo el mundo sabe que los van a presentar. Estas candidaturas, estàn fundamentadas en el trabajo que creen haber hecho al frente de importantes cargos públicos y del respaldo que creen tener. Y a uno le parece bien que mantengan esa actitud y esperen que, mediante los mecanismos democráticos que se implementen, el PSUV y los aliados en lo que Chávez ha vuelto a llamar el “Polo Patriótico”, seleccionen los precandidatos y al final los candidatos a los cargos a elegir.

Pero como Chávez no levantará la mano a nadie, ya andan por allí algunos, al viejo estilo de la IV República, y en sintonía con los opositores de la derecha venezolana, lanzados de candidatos a los diferentes cargos. Y hasta estàn gastando sus buenos reales en propaganda con el citado fin

En muchos casos, se trata de personajes que por años han desempeñado funciones importantes que, si creen haberlo hecho bien, deberían también esperar el momento adecuado para que quienes los hayan evaluado bien, presenten sus candidaturas.

No se puede ofrecer el mismo espectáculo de buitres alrededor de la carroña, que la derecha monta. El cargo para un revolucionario es para servir y como dijo alguien que merece honores, “a mayor responsabilidad más sacrificios”.

Es aparte de no revolucionario, nada elegante, presentar nuestra propia candidatura, así de frente, de manera explícita, o mediante un procedimiento sugerido o un artilugio.

Si no se ha hecho nada importante o actuó ineficientemente donde estuvo, nadie lo propondrá. Para qué perder el tiempo; no lo propondrán o muy pocos le darían su voto.

Por el contrario, si se ha hecho algo trascendente, actuado con eficiencia y servido con diligencia al soberano y al proceso de cambio, eso se sabe y sobrarán quienes se encarguen de divulgarlo. No es necesario que la misma persona lo pregone, porque eso es inmodestia. Habrá entre la gente revolucionario quien lo haya advertido y esa candidatura habrá de proponerse. Y si no la proponen, por algún olvido o “disposición estratégica”, un revolucionario de verdad, asume el asunto con entereza. Esa es la moral y la ética de quien lucha por cambiar la sociedad; lo importante es el cambio, no quien lo hace.

No es necesario que lo diga nadie importante. Es cuestión de humildad

. Quien así piense es nuestro candidato.

Porque un revolucionario es aquel que no acepta a la sociedad como esté, no se guía por el simple sentido común y tiene siempre un toque de locura, por lo menos desde la perspectiva de un conservador.

pacadomas1@cantv.net


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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