Al documento - principios del PSUV le hace falta una buena dósis de constelación marxista revolucionaria

En el proyecto de principios del PSUV elaborado por la comisión nacional propulsora del PSUV existe una ausencia que comentamos en un artículo anterior. Se trata de invisibilizar la potencia revolucionaria de las corrientes marxistas, como referencias indispensables del pensamiento revolucionario y socialista. Aunque en el documento-principios se parte implícitamente de conceptos y categorías acuñadas por corrientes marxistas diversas, no se asume explícitamente la significación de la obra crítica y abierta de Marx, como potencia teórico-crítica en la construcción histórico-cultural de la identidad ideológica del PSUV.

En un proyecto-documento-principios con la significación que tiene para la construcción del horizonte estratégico, es indispensable colocar explícitamente el aporte de las corrientes marxistas revolucionarias en la construcción de alternativas anticapitalistas a lo largo y ancho del mundo. El Socialismo es anticapitalista (y por tanto revolucionario) en gran medida fruto de la reflexión crítica de Marx y de las corrientes marxistas; y una omisión como ésta le hace el juego a la derecha ideológica dentro y fuera del PSUV. Ciertamente, la obra abierta de Marx (y más aún su interpretación dogmática), encierra deficiencias e insuficiencias que hemos comentado en diversos artículos en aporrea, pero este hecho no justifica no acentuar su importancia central en la definición de un pensamiento revolucionario y socialista.

A diferencia de esta postura, que al parecer no pretende comprometerse explícitamente con una clara definición ideológica, la perspectiva que defendemos es la inclusión explícita del pensamiento marxista crítico y abierto en el documento-proyecto de principios del PSUV. De esta manera, la posición de izquierda revolucionaria queda claramente asumida sin complejos ni maniobras de bajo vuelo teórico. No hay que tenerle miedo a incluir explícitamente a las “corrientes del pensamiento marxista revolucionario” en los documentos base del futuro PSUV. No hablamos del marxismo a secas, sino de la constelación antidogmática del marxismo, de asumir el programa crítico marxista como marxismo crítico, abierto y revolucionario. Si bien es importante distanciarse del dogmatismo marxista-leninista, también es importante afirmar la potencia revolucionaria del pensamiento inspirado en el espíritu revolucionario de Marx contra la derecha ideológica. De este modo se rompe con el dogmatismo sobre la obra de Marx, sin ceder un ápice en el terreno ético, cultural e ideológico frente a las presiones abiertas o encubiertas producto de las operaciones de la derecha.

Si en el documento principios se afirma que “el bolivarianismo es en este momento de la historia el punto de unidad de todas las vertientes del pensamiento revolucionario y socialista”, nos inquieta que no se haga explícita una referencia a la constelación marxista, bajo ninguna de sus connotaciones, en igualdad de condiciones con las referencias al cristianismo liberador. En este documento, además, no se hace referencia a las corrientes populares indo-americanas y afro-americanas, de lo cual hablaremos en otra oportunidad.

En el documento-principios se hace una sola referencia, además poco rigurosa de Marx, confundiendo un extracto que aparece solo de esta forma, en el análisis realizado, con un documento sobre “Declaración de principios” de la organización “Unidad de militantes socialistas” de argentina (párrafo 2 del documento. Disponible en Internet: www.geocities.com/ums_argentina/images/declaraciondeprincipios.pdf):

“En el sistema capitalista de producción el trabajo es exterior al obrero, no pertenece a su esencia; por lo tanto el obrero no se realiza sino que se niega en su trabajo; no se siente bien sino desdichado; no desarrolla sus energías físicas e intelectuales libres sino que desgasta su físico y arruina su intelecto. El obrero se halla fuera del trabajo en sí mismo y fuera de sí en el trabajo. Esto produce la reversión de todos los valores humanos” (Proyecto Documento-principios; p.7-8).

La cita en rigor de Marx pertenece a los Manuscritos Económico-Filosóficos (1844), primer manuscrito, sobre el Trabajo Enajenado:

“¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo? Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de auto-sacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a si mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humanos, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo. (Primer Manuscrito. El trabajo enajenado. http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm)

Lo fundamental en esta referencia es la condición forzada del trabajo enajenado, un trabajo bajo coacción, que no le pertenece, que no es suyo sino de otro. Es la relación social de explotación, coacción y antagonismo entre el trabajador y ese otro. De allí la importancia de esta referencia. Sin función de mando forzada, sin despotismo de fábrica no hay trabajo enajenado. Sin estas relaciones de poder históricamente condicionadas no hay enajenación del trabajo. En cambio, en la cita textual que aparece en el documento argentino, se hace referencia a valores humanos y no de manera inmediata a relaciones sociales de poder que “mortifican su cuerpo y arruinan su espíritu” . Así mismo se habla “como si” en los Manuscritos económico-filosóficos, Marx esté realizando un análisis científico.

Pensamos a diferencia de esta interpretación, que allí Marx se mueve en el pensamiento crítico radical del trabajo enajenado, pensamiento crítico-radical que lo acompaña durante toda su vida, obra y acción. No hay Socialismo con enajenación del trabajo, esta es la conclusión sencilla. Y más adelante nos encontramos con la siguiente afirmación en el documento-principios:

“Pero a partir de la victoria del capitalismo frente al feudalismo, y el predominio del modo capitalista de producción a escala mundial, las luchas sociales del naciente movimiento obrero industrial se fusionaron con el pensamiento más avanzado de su época y dieron lugar a una lucha por el socialismo basada en la ciencia y los sentimientos más profundos de los seres humanos (Proyecto Documento-principios; p.8).

Con eufemismos y con omisiones no se construye el pensamiento socialista revolucionario: si es a Marx que se refiere este extracto del documento, la obra de Marx comenzó a ser referencia indispensable del movimiento obrero, basada no en la ciencia de la época (economía política disponible), sino en una crítica radical a la economía política capitalista; se trata de una crítica radical al modo de producción y validación del conocimiento burgués de la época en materia de economía política. Si se habla sin hablarse del “socialismo científico” todavía hay un cordón umbilical con la interpretación cientificista de la obra de Marx. En Marx hay algo más que ciencia y sentimientos profundos, hay una pasión de una racionalidad crítica frente al orden capitalista existente, en el terreno teórico y en el terreno de la vida misma.

La caja de herramientas para la convergencia y reconstrucción del pensamiento revolucionario (Proyecto documento-principios; pag.10) pasa necesariamente por la constelación marxista, y además no pasa exclusivamente por ella. Esta es la condición particular y específica del siglo XXI. La discusión es discutiendo, para aportar insumos a la edificación ideológica del PSUV.

La discusión en el seno de los batallones debe llevar a corregir estas deficiencias y omisiones. Se requiere un instrumento político que logre incorporar a toda una gama de pensamientos liberadores, de los movimientos sociales y de sus colectivos intelectuales. El Socialismo Bolivariano, tiene raíces profundas en nuestra historia particular, pero se nutre de los discursos críticos al capitalismo de carácter planetarios. Se trata de la construcción de una democracia socialista, nada mas y nada menos.



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Javier Biardeau R.

Articulista de Opinión. Promotor del Pensamiento Crítico Socialista. Profesor de Estudios Latinoamericanos-Sociología UCV.

 jbiardeau@gmail.com      @jbiardeau

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