De la Economía Social y el Socialismo

El Socialismo económico y social

Este escrito si se quiere ver de esta manera, es la segunda parte del artículo Economía Social y Socialismo. Veamos antes que nada cierta definición de la etimología de la palabra socialismo, no sin antes entender que no se trata de extrapolar en el tiempo con alguna connotación histórica, es de cierta forma lo que significa para la humanidad el concepto en si mismo y no es otra cosa que la reunión o síntesis de lo que el término significa desde el punto de vista de la naturaleza del hombre y la relación con el entorno de la naturaleza.

Por supuesto que el mismo concepto no se puede sustraer a los fenómenos que se entrecruzan en el modus vivendi de las relaciones sociales y económicas, dicho de otra manera el concepto de socialismo por si mismo reúne la cualidad de las relaciones sociales entre los seres humanos y de estos con lo que ocurre en todo el estadio de la sociedad, estamos hablando del trabajo y el capital; de la recreación y la cultura; del deporte y la salud; del estudio y el conocimiento; de la iglesia y la espiritualidad; del poder real y el poder circunstancial; de las elecciones y el poder de la gente común; de la política con P mayúscula; de la ética y la conducta humana; de lo militar y lo civil; de la ecología y la conservación; de la familia y el Estado; del Estado y la sociedad, en esta última relación recae en definitiva la responsabilidad de establecer las prioridades según la orientación política por la cual se opte.

En que consiste la responsabilidad que buscamos descifrar a partir de la orientación política dada en discernimiento del beneficio; dos opciones parecen copar el mundo de esas prioridades, por una parte establecer una política económica que apuntale el sistema tal como lo conocemos que no es otro que el capitalismo y sus características en los países distintos a Europa y los EEUU; demás está decir acerca de los contenidos que esto trae, de desigualdades, de beneficios a clases privilegiadas, del manejo con las transnacionales y la vorágine importadora, de la subversión de lo autóctono, de las privatizaciones en el contexto de la política neoliberal y de la pérdida de valores fundamentales en lo individual y colectivo de la sociedad. En otro momento tocaremos como sucede esto en los propios países llamados desarrollados.

La otra opción antagónica por naturaleza y propulsora del humanismo creador que coloca al ser humano en un primer plano, que pretende suplir el tener por el ser, que rescata el cristianismo de la cúpula eclesial, que aboga por una redistribución justa y equitativa de la riqueza, que ofrece igualdad de oportunidades a los excluidos de siempre, está el socialismo, no el que se conoció y en oportunidades se exageró en la contrapropaganda, pero que efectivamente incurrió en errores que en su génesis criticó.

Precisamente en este lugar maravilloso del desarrollo de la humanidad, cuando los pueblos latinoamericanos en especial, están alzando la voz y la acción a través de procesos impíos de desarrollo verdaderamente democrático, de participación sin precedentes en la lucha por sus propios intereses, de definiciones dignas, de nacionalismo creador, emerge el liderazgo necesario para apuntalar el desarrollo de las luchas por la segunda independencia, la económica, que permitirá atender esas prioridades de las que mencionamos al principio, del distanciamiento útil de los organismos internacionales hipotecadores del futuro, de la implementación de políticas propias de crecimiento de acuerdo a las fuerzas del pueblo y su participación en las decisiones de políticas públicas, es así entonces que se propone el socialismo donde lo económico está fundamentalmente atado a lo social, no se concibe un sistema socialista alejado de la gente, no hay un capitalismo de rostro humano, sencillamente porque es una máscara virtual de engaño y encubrimiento a través de múltiples manifestaciones, desde lo evidente hasta lo subliminal, de los medios de comunicación hasta de lo que comemos a diario, de los nuevos hábitos y costumbres ajenas a la vida en relación de fraternidad, en fin un sistema capitalista devorador del ser humano mismo.

De lo que tenemos que nos abruma a la construcción de la nueva sociedad se requieren dos cosas fundamentales, en primer lugar una economía social donde el objetivo no sea la acumulación excedentaria de capital sino la fortaleza del ser humano en su capacidad productiva y generadora de riqueza para la sociedad, la iniciación de un proceso de propiedad colectiva sin perder la razón individual y por otra parte la construcción de un sistema socialista inédito en nuestro caso, que no calque ni copie experiencia alguna, y que se nutra de los clásicos sin dejar por fuera la incorporación de nuevos teoremas propios de nuestra realidad.

En un ejercicio de imaginación creadora si me preguntan si en el actual proceso de vía hacia el socialismo venezolano es compatible el capitalismo que conocemos, les diría que no y si me hicieran la pregunta en otra perspectiva, si es compatible con el empresario libre privado diría que si, bajo que argumentos, el primero lo pasearía por la realidad nuestra y la circunstancia ideológica innecesaria para que no sea de esta manera, la pregunta es: que daño haría a la sociedad un empresario privado nacional que produzca para la sociedad en el contexto de una política de estado nacional y que coadyuve como ocurre en los actuales momentos en elevar la oferta de bienes cuando el Estado no está en condiciones supremas de producir determinados bienes, estos últimos párrafos espero sean bien interpretados en función de la discusión en torno al socialismo que queremos y no se desboque en críticas de supresión a todo lo que sea se determine que pueda o no ser privado.

Lo importante es, que se produzca en el contexto de una economía de claro corte social y que los objetivos se blinden contra las deformaciones de rigor, recordemos que el papel del Estado en la elaboración de estrategias debe definir los ámbitos de rigor de los diferentes actores económicos, desde la banca hasta el más humilde comerciante, como diría Aquiles Nazoa hacer las cosas más sencillas aunque parezcan complejas o como lo señala nuestro compatriota y amigo Martín Guedez el socialismo de las cosas sencillas y añadimos nosotros, por sencillo no deja de ser importante. Una de las cosas que debemos desde ahora dejar en claro es que el socialismo venezolano a crear no puede ser mutilador ni extirpador por excelencia, por el contrario, debe ser aglutinador y creador, hay etapas si las circunstancias lo exigen y cada una representa un eslabón de ascenso en una sociedad cada vez más justa. Extrañar lo que hace daño y apoyar a quien en buena lid ofrece a la sociedad sus conocimientos y experiencias en la producción y en la creación debe ser nuestro norte al menos en las primeras de cambio de la construcción que queremos.-

rafaelfebles@yahoo.com


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Rafael Febles Fajardo

Economista. Msc. Seguridad Social. U.C.V.. Militante revolucionario. Locutor. Articulista Correo del Orinoco. Poeta y escritor de la revolución bolivariana

 rafaelfebles@yahoo.com      @rafael_febles

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