Caracas, 08 de enero de 2026
Al Ciudadano:
Dr. Jorge Rodríguez Gómez
Presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela
Su Despacho.-
ASUNTO: SI EL DIÁLOGO ES DE ALTURA Y PARA SANAR, LA EXCLUSIÓN DE LA IZQUIERDA SOBERANISTA DEBE CESAR
En nuestra condición de ciudadanos venezolanos, integrantes y promotores del partido en construcción Vanguardia Ciudadana por la Democracia (VCD), nos dirigimos a usted y a la plenaria de la Asamblea Nacional en un momento de profunda conmoción para la República.
Desde el VCD, movimiento de izquierda soberanista, antimaricorinista y antiimperialista, queremos fijar una posición ética y política ante los hechos recientes y el llamado al encuentro nacional realizado por la Presidenta encargada de la República, Delcy Rodríguez.
Frente a la Agresión Externa y la Soberanía
Como patriotas y soberanistas, rechazamos categóricamente la injerencia extranjera y el secuestro de Nicolás Maduro por parte de la administración de Donald Trump. Este acto constituye una violación grosera del derecho internacional que no podemos silenciar.
Asimismo, denunciamos el chantaje que se pretende imponer sobre la administración de nuestros recursos petroleros. El petróleo es propiedad inalienable de los 30 millones de venezolanos y no de los intereses de Washington. Ante las sanciones y agresiones imperiales, nuestra postura es firme: defensa absoluta de la autodeterminación nacional.
El Diálogo Interno y la Deuda con la Pluralidad
No obstante, la unidad nacional frente al agresor externo no puede ser excusa para mantener la exclusión interna. Aceptamos el llamado al diálogo de altura desde nuestras diferencias.
Nuestra diferencia principal radica en que creemos en una prosperidad colectiva sin corrupción y sin exclusión burocrática; disentimos profundamente del modelo económico y laboral, que hasta la fecha ha pulverizado el salario y la calidad de vida de los trabajadores y contamos con propuestas concretas validadas científicamente para el debate.
Hasta diciembre de 2025, el sistema político legalmente establecido mantuvo una actitud de cierre y sectarismo que nos recuerda los pasajes más grises de nuestra historia. Observamos con preocupación que se ha pretendido replicar el comportamiento de 1959, cuando Rómulo Betancourt excluyó a los comunistas del sistema político. En el VCD llevamos dos años solicitando nuestra tarjeta electoral y el CNE nos ha mantenido en una espera que vulnera nuestros derechos políticos fundamentales.
Nuestra Propuesta de Doble Vía para la Reconstrucción
Si la Asamblea Nacional busca que el diálogo fructifique en resultados concretos, exigimos debatir los dos instrumentos distintos pero complementarios que el VCD ha diseñado para la nación:
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Ley Orgánica para la Prosperidad Nacional, la Transparencia y el Reencuentro Productivo: Para establecer las nuevas bases jurídicas de una economía sana, soberana y auditable, basada en la solidaridad productiva y la Renta Cero a la Corrupción.
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Programa de Justicia Reparativa para las víctimas de la guerra económica: Un plan de resarcimiento urgente destinado a recuperar el poder adquisitivo y la dignidad de trabajadores, pensionados, militares y jubilados.
Para el VCD, la verdadera sanación nacional pasa por este programa de justicia material. Es la única garantía real para el retorno de la población migrante y la reactivación del aparato productivo; solo cuando el trabajador y el militar recuperen su seguridad social, Venezuela volverá a ser un hogar seguro.
Firmeza Ética contra el Ostracismo
Ciudadano Presidente, es imperativo aclarar ante este Parlamento: Nosotros no somos extremistas ni fascistas; somos constitucionalistas y soberanistas. Nuestra persecución no se debe a actos violentos, sino a nuestra firmeza ética. Sanar las heridas de la nación implica detener el ostracismo de izquierda contra dirigentes nacionales, intelectuales y trabajadores que hoy son víctimas de persecución política por el solo hecho de proponer un camino distinto y honesto dentro del ideario bolivariano.
Ciudadano Presidente, aclaramos: Nosotros no somos extremistas ni fascistas; somos constitucionalistas y soberanistas. Nuestra persecución no se debe a actos violentos, sino a nuestra firmeza ética. Sanar las heridas implica detener el ostracismo de izquierda contra exministros, intelectuales y trabajadores perseguidos por proponer un camino honesto dentro del ideario bolivariano.
Exigimos que el CNE formalice nuestra tarjeta para que nuestra voz no solo se escuche, sino que se cuente. Si la Presidenta encargada llama a sanar heridas, la primera cura debe ser el reconocimiento de quienes hemos sido excluidos por ser leales a la Constitución y no a una cúpula. El éxito de la estabilidad en este 2026 depende de su capacidad para no repetir el sectarismo del pasado.
Atentamente,
Dr. Andrés Giussepe
Por Vanguardia Ciudadana por la Democracia (VCD)