Venezolanos, hermanos de lucha y de ideales:
Al cerrar este diciembre de 2025, no solo nos despedimos de un año calendario; estamos despidiendo también el primer cuarto del siglo XXI. Un periodo que comenzó lleno de esperanzas de transformación y que hoy, veinticinco años después, nos encuentra en una encrucijada histórica marcada por la incertidumbre y una profunda zozobra colectiva.
El Cerco Externo y la Fragilidad Interna
El 2025 ha sido un año de agresiones constantes. Hemos sido testigos de las políticas de presión de la administración de Donald Trump, con un bloqueo naval y amenazas que no cesaron y que, lamentablemente, pareciera que continuarán. Es doloroso ver cómo, en medio de este asedio, hubo venezolanos en el exterior aupando el bombardeo por parte de Donald Trump, mientras nuestros hermanos en el exilio dentro de Estados Unidos han padecido la persecución y la xenofobia migratoria de un sistema que los utiliza como piezas de intercambio político.
La Exclusión y la "Muerte Civil"
En lo interno, vimos cómo Maduro se juramentó como presidente reelecto y cómo el PSUV ganó casi todos los curules de la Asamblea Nacional, 23 gobernaciones y 280 alcaldías con todos sus concejales. Sin embargo, este control se erigió sobre la exclusión: no se permitió la participación política real a las voces disidentes de la izquierda, al no aprobarse las tarjetas de partidos que simplemente adversan al gobierno de turno.
En lo personal, cierro este año bajo una "muerte civil" de facto. Son ya 18 meses desde que venció una inhabilitación injusta, y sigo condenado a un limbo sin derecho a la defensa. Me han bloqueado en el SAIME, me impiden disponer de mis bienes para financiar mis proyectos y me han arrebatado oportunidades académicas y literarias internacionales. Todo por un "crimen" que volvería a cometer mil veces: defender el salario y los derechos de los trabajadores venezolanos.
Las Contradicciones del 2025
Este año nos deja paradojas indignantes. Vimos a una figura política dañina premiada internacionalmente con un Nobel de la Paz por aupar la intervención extranjera y negociar nuestra industria petrolera. Al mismo tiempo, en el plano económico, la devaluación y los especuladores cambiarios se volvieron a burlar del pueblo, empobreciendo a la mayoría mientras se ven ricos los pocos beneficiarios de la renta petrolera, en medio de un año más sin publicaciones de las cuentas de PDVSA.
Para el trabajador, el colofón de este año atroz fue la Sentencia 523 de la Sala de Casación Social del TSJ. Un dictamen que condena al asalariado a un sistema de bonos que no serán nunca jamás parte del salario integral, destruyendo el patrimonio de nuestras prestaciones y jubilaciones.
Por un 2026 de Justicia y Dignidad
Se va el 2025, un año que ha sido de beneficios para pocos y de sacrificios inmensos para la familia venezolana, víctima de la intolerancia y de un proceso de autodestrucción entre compatriotas que debe detenerse.
Mi deseo para el 2026 es que logremos recuperar la democracia participativa y protagónica. Que se eleven los salarios a niveles dignos y que, finalmente, cese la persecución y el ostracismo político de la izquierda disidente. Venezuela necesita el concurso de todos sus hijos para superar este estado de anormalidad constante.
¡Por la dignidad del trabajo y el respeto a la pluralidad!
Dr. Andrés Giussepe 31 de diciembre de 2025