Más allá de las elecciones del 28 de julio (II)

…viene

Bien vale la pena preguntarse ¿qué pasó con EEUU para que su hegemonía imperial en el universo tuviera una duración tan breve? Hegemonía que se consolidó luego de concluida la II Guerra Mundial en 1945; y que, llegó a su ocaso a comienzos de la presente centuria. La incertidumbre es mayor cuando uno analiza la segunda mitad del siglo XX y constata que el poder económico, militar y tecnológico de Estados Unidos no tenía competidor.

Pero, ese inmenso poder llegó a su final. Estados Unidos vive -desde hace algunas décadas- una profunda crisis estructural que ha trastocado todos los cimientos de su formación social y que, los sucesos del 11 de septiembre de 2001, pusieron en evidencia. La crisis presupuestaria, la enorme deuda externa, la pérdida de valor del dólar, el empobrecimiento de la población, sobre todo de la clase media, el descenso de su influencia geopolítica, según Jeffrey Sachs, es el resultado de la descomposición moral del poder político de esa nación hegemónica.

Frente a esta realidad las clases dominantes y los gobiernos estadounidenses han actuado, y actúan, como si nada estuviera ocurriendo. Los problemas de esa nación los ocultan "debajo de la alfombra". No quieren que se vea la pérdida tan violenta del dinamismo de esa sociedad, como si esa opulencia arrogante hubiera crecido bruscamente por el efecto de un esfuerzo demasiado intenso: aquel empeño justamente de querer siempre ser el único modelo del mundo, para decirlo con Baudrillard.

Estados Unidos dejó de ser el hegemón del mundo, aunque, como ha ocurrido con todos los imperios, no quiera dejar de serlo. Es, precisamente, en esa pretensión en donde la República Bolivariana de Venezuela ocupa un lugar de primer orden.

Saben bien, las clases dominantes y los mandatarios estadounidenses, que, con la conformación de un mundo multipolar, han emergido nuevos bloques de poder. Situación ante la cual pretenden revivir su "teoría del imperialismo capitalista". Saben bien, que, para lograr tal objetivo, requieren volver convertir a América Latina en su área de influencia, en su "patio trasero". Saben bien, que, ello no les será posible sino dominan a Venezuela.

Y este, no es un falso lugar que le conferimos a nuestra Patria. Más allá de la tenencia de recursos minerales y energéticos de los cuales somos poseedores, y que son fundamentales para la reactivación económica de Estados Unidos, tenemos una ubicación geoespacial estratégica, que nos convierte en una zona fundamental para las pretensiones rehegemonizadoras del imperio.

Una mirada, más allá de la razón histórica, sobre el conflicto con Guyana por el Esequibo, debe conducirnos a considerar otras razones de fondo que están presentes en el referido diferendo. Es verdad que, la explotación de los yacimientos petroleros, existentes en la zona en reclamación es una razón importante, pero, no es la única. Necesario es darle una mirada, para su real dimensión y comprensión, que trascienda el asunto petrolero. Por lo que, el diferendo con Guyana debe ser analizado desde una perspectiva geoestratégica y geopolítica de mayor dimensión. No puede ser desligado de la pretensión estadounidense de recuperar su hegemonía imperial.

Hagamos un breve ejercicio retrospectivo de nuestra economía petrolera. En él nos encontramos con la intensión de los gobiernos supremacistas de Estados Unidos e Inglaterra, quienes a pesar de haber tenido el control absoluto del negocio de nuestros hidrocarburos a lo largo del siglo XX, a través de sus consorcios petroleros, estimularon a los gobiernos de la hermana República de Colombia, para que reclamaran su "propiedad" del Golfo de Venezuela. Como quedó demostrado, la pretensión imperial de Inglaterra y Estados Unidos, era despojarnos de la soberanía sobre el Golfo de Venezuela, vía marítima natural por donde salía el "oro negro", para el comercio internacional; el cual, por cierto, se reducía a ambas potencias industriales. Cualquier parecido con el caso Guyana, NO es simple coincidencia.

Continúa…



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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