19 de abril de 1810

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"Y en nuestra América, desde antes de 1810, ha resonado sin apagarse nunca el grito de ‘Patria o muerte’ " (Arturo Uslar Pietri, Caracas, 1906-2001)

Aforismo que se desprende de la autoría del difunto y supracitado autor, en su obra (Medio Milenio de Venezuela. 1ra. Edición. Caracas. Pág. 566), y al mismísimo tiempo, con plena vigencia en la contemporaneidad de la historia patria. Si bien es cierto que es una historia llena de dicciones y contradicciones, no es menos cierto que, precisamente hoy 19 de abril, pero de 1810, se llevó a cabo un hecho transcendental que marcó un antes y un después en nuestra sociedad venezolana. Es significativo apuntalar que 1810 fue por antonomasia el año de la revolución hispanoamericana: Venezuela no fue la excepción.

Ciertamente, fue un movimiento o un proceso que, aunque para muchos personajes –para no decir "sesudos"- parezca una quimera, todo se inició con la resistencia indígena como todo derecho de defensa natural. Ancestros que si bien es cierto no tenían un conocimiento ideológico, arte de la política, y no poseían una concepción nacionalista, ni el concepto de patria; no es menos cierto que sintieron esa necesidad de repeler las fuerzas superiores, crueles y humillantes que les invadían sus espacios geográficos, sus costumbres, sus ritos y su cosmovisión del mundo. ¿Las causas? Raimundo y todo el mundo las conoce.

¿Pero, qué pasó este día? Nos dice la historia que la convocatoria a presidir la sesión se presenta como un acto ilegal, ya que correspondía al Capitán General hacerla; y como se aprecia, aconteció todo lo contrario. Es el ayuntamiento motu proprio quien resuelve invitar a Emparan. Como reza un refrán popular "a la tercera va la vencida", cede por tercera ocasión, ante la negativa inducida hábilmente por Madariaga a la multitud, a lo que el flamante y ya destituido Capitán resuelve pronunciar sus ya decadentes palabras: "Pues yo tampoco quiero mando". Ante todo esto, ya todo el mundo sabe lo que pasó. El Capitán agarró sus macundales y dejó el coroto.

Ya para concluir, estos acontecimientos sirvieron de acicate a las demás provincias para meterse en la onda de eso de la independencia. Ya Caracas les había dado el ejemplo. Caracas, centro eterno de las convulsiones sociales; no es cosa nueva. Fueron muchos los mensajeros enviados al interior del país para que expandieran la buena nueva, y por supuesto, pretender la adhesión respectiva. Como cosa rara, nunca falta un pero. Solamente las provincias de Maracaibo y Guayana se manifestaron en contumacia. Como cosas del destino histórico, aún persiste la idea de mantener desunido al país; no obstante, los acontecimientos presentes y futuros velarán por la unión, como lo dijo el padre de la Patria en su agonía.

¡Muchas gracias!

P.D: A colocarse las alpargatas, que lo que viene es joropo.



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José García

abogado. Coronel Retirado.

 jjosegarcia5@gmail.com

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