¡Sólo una correcta apreciación del 27 de febrero nos permitirá avanzar!

Al Camarada Antonio Aponte (2da. Parte)

En la primera entrega de estas elementales consideraciones, se abordó básicamente lo tocante a la develación de la contradicción en que incurrió el Camarada Antonio Aponte, al sostener que los sucesos del 27 de febrero de 1989 carecieron de dirección y organización política, en una palabra, que estaban desprovistos de contenido político; pero aún así, en su opinión, dichos acontecimientos representaron la tumba del pacto de punto fijo.

Ahora bien, la razón última que motiva el hecho de que se destaque la contradicción en referencia, no es desmeritar intelectualmente el análisis del aludido Camarada, pues de lo que sinceramente se trata, es de hacer evidente la concepción teórica que subyace en el enfoque político que suscribe, según el cual, sólo se valora como acción política, aquella que emerge del ámbito de lo político propiamente, vale decir, del Estado y los partidos políticos. De allí que, para los Camaradas resulte inconcebible admitir que el 27 de febrero de 1989 haya sido una ACCIÓN POLÍTICA en el marco de un PROCESO POLÍTICO CONCRETO, donde ciertamente, y en ello si hay coincidencia, los métodos, instrumentos y concepciones de la Izquierda estaban en franca etapa de redefinición.

En este sentido, conviene recordar que a principio de los años ochenta, el Camarada Douglas Bravo resuelve renunciar a la Secretaría General del PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN VENEZOLANA, en medio de un debate que problematizaba las nociones de socialismo y partido que se reivindicaban para aquel entonces, propiciando e impulsando de este modo, una libre y gran discusión entre los Revolucionarios y las Revolucionarias acerca de: ¿Cuál partido? ¿Cuál socialismo? Por su parte, el Camarada Julio Escalona, asumiendo prácticamente similar actitud, renuncia a la Secretaría General de la LIGA SOCIALISTA. En síntesis, los años ochenta fue la etapa en que los Lideres de la Izquierda Radical Venezolana, comprendieron que era necesario trascender la visión burocrática del proceso revolucionario; y en definitiva comprendieron también, que era vital para la preservación y potencialización de la reducida fuerza, que aún se mantenía en posición de combate, formular y desarrollar nuevas estrategias político-militares que contribuyeran no solo a la recuperación del Movimiento Insurgente Venezolano, sino lo más importante, estar en capacidad de darle respuesta a las nuevas exigencias que presentaba la nueva correlación de fuerzas, habida cuenta, de la aún reciente derrota militar. Es forzoso en obsequio a la verdad histórica, reconocer además, que en ese periodo el Camarada Carlos Lanz desempeñó un rol decisivo en la propugnación y organización de ésta nueva visión de pensar y hacer la política, a quien por lo demás, se le acusaba de ser el responsable político-militar de la Desobediencia Popular.

Fue en ese contexto histórico, que cobró muchísimo vigor las tesis de la AUTONOMÍA POLÍTICO-ORGANIZATIVA, época en la que el Movimiento Estudiantil Venezolano retomó nuevamente su Heroico protagonismo histórico, al punto que se convirtió en el principal Sujeto Político de la década de los ochenta. Fue la etapa Camarada Antonio Aponte, en que los partidos de izquierda agotados por su pensamiento y práctica, dejaron de ser vanguardia de un sector importante de la población nacional, convirtiéndose así el Movimiento Estudiantil, con todas sus deficiencias y debilidades, en el principal bastión de lucha contra la dominación capitalista. Recuerde que en aquellos días, no era posible que las estructuras represivas del gobierno asesinaran a un estudiante, campesino, obrero o dirigente popular, sin que horas más tarde, en las principales Ciudades Universitarias del país, se escenificaran cruentos disturbios como protesta, sanción o venganza frente a la ignominiosa criminalidad de la democracia representativa.

Es verdad, que buena parte de estos gloriosos hechos, no eran planificados ni dirigidos por los clásicos partidos de la izquierda permitida, tanto más cuanto que, para su ejecución se revindicaba abiertamente el ejercicio de la Violencia Revolucionaria, en la perspectiva de una LÍNEA MILITAR DE MASA, según la cual, el ejecutor del acto violento no es el Aparato Militar del partido, sino las masas mismas; lo cual no significa que en razón del cambio del Sujeto Político, tales acciones dejan de tener cierto grado de planificación y, lo más relevante, que hayan tenido intencionalidad política, en el plano de subvertir el orden existente.

En conclusión, la década de los ochenta quedará registrada en la historiografía Patria, como la década de la Rebelión de las Masas, en contrapartida a las prácticas burocráticas que en lo político- militar venía desarrollado la izquierda en general. Es a partir de ese proceso, en que puede comprenderse cabalmente el valor que comporta la diferenciación entre dirección como jefatura política y dirección como rumbo histórico, pues en dicha época, las masas habían alcanzado el suficiente nivel de conciencia política como para impulsar las más primarias acciones políticas en contra de su enemigo histórico, no requiriendo para tal ejercicio, la autorización de las jefaturas políticas partidarias.

Es conveniente dejar asentado aquí, que esta apreciación de lo acontecido el 27 de febrero, no niega la pertinencia y vigencia del partido político como modalidad organizativa que asume la responsabilidad histórica de impulsar, en el caso de la Izquierda, la edificación de la sociedad socialista; se trata pues, de aclarar que no necesariamente la direccionalidad de un proceso político reside en cabeza de una jefatura política determinada. Asimismo, se trata también de dejar asentado que el único sujeto político capaz de librar una lucha en función de la transformación de la realidad social no es el partido, dado que otras organizaciones políticas pueden perfectamente diseñar y ejecutar acciones en procura del fin antes señalado. Más aún, ha habido en nuestra historia Patria sucesos en los que las Masas Populares han adoptado conductas políticamente correctas en contravención a los lineamientos emanados de las jefaturas políticas de los partidos de izquierda.

Finalmente, en lo tocante a las enseñanzas que se desprenden del 27 de febrero, el Camarada Antonio Aponte señala: A).- Que la masa sin dirección política es muchedumbre, capaz sólo de destruir, pero incapaz de acciones constructoras de caminos; B).- Que la masa sin teoría clara de su redención es pueblo indefenso, que sólo podrá girar alrededor de los objetivos que le dicte el enemigo; C).- Que la masa sin organización es incapaz de realizar las tareas difíciles de la construcción y defensa de su futuro.

Indubitablemente estas son verdades irrefutables, con la particularidad, que también le son aplicables al enfoque y estrategia del PROTAGONISMO DE LAS MASAS REBELDES, concepción que se reivindica para y en una fase determinada del proceso político en curso. Se observa igualmente, que las enseñanzas apuntadas por el Camarada, son completamente congruentes con la tesis formulada por Lenin, en el sentido, de que no es posible la existencia de un Movimiento Revolucionario sin Teoría Revolucionaria, pues sólo ésta, vale decir, la teoría, es capaz de brindar las correctas orientaciones necesarias para llevar a cabo todo cuanto es pertinente en la perspectiva de la lucha revolucionaria en aras de garantizar el advenimiento de la Sociedad Socialista.

Resulta oportuno y apropiado, agregar a las precedentes, las siguientes ENSEÑANZAS:

  1. Es necesario mantener siempre encendido el Fuego de la Rebeldía Popular, dado que con Masas sumisas no hay perspectiva revolucionaria. Sólo en un ambiente de intensa dinámica política es factible el impulso de un Proyecto Revolucionario.
  2. Tomar la iniciativa para y en el impulso de Acciones Revolucionarias que fomenten la REBELDÍA de las Masas Populares, frente a cualquier forma de dominación y explotación; es por lo demás, una constante esencial en el accionar de todos y todas las Revolucionarias.
  3. Propiciar una visión estratégica común entre todos los y las Revolucionarias, en la que se fije la direccionalidad, ritmo y secuencia de las Acciones Revolucionarias necesarias para cumplir con nuestra Misión Histórica: ANIQUILAR EL CAPITALISMO E INSTAURAR EL COMUNISMO, lo cual constituye un deber ineludible en todos los tiempos.

Por último, cabe hacer un comentario especial al artículo elaborado por el Camarada David Hernández, y publicado por Aporrea a propósito de la polémica que se ha generado en relación a la interpretación de los sucesos de Febrero y las lecciones que de él deben inferirse. En efecto, el Camarada acota en su escrito, que producto de una investigación de campo que realizaron, lo que implicó el traslado de la comisión investigadora a varias ciudades de Venezuela, se llegó a la conclusión de que la explosión social de febrero de 1989, fue propiciada y fomentada por el propio presidente carlos andrés pérez, en función de apercibir al Fondo Monetario Internacional, del riesgo que corría la estabilidad del sistema si se aplicaban medidas severamente liberales, habida cuenta que en República Dominicana, país donde por vez primera éstas fueron aplicadas, el estallido fue de tal magnitud que requirió una redefinición del modelo de implantación de las medidas, con la consecuencial deslegitimación del gobierno de turno. En síntesis concluye, que en el curso del desarrollo del plan diseñado por CAP, éste perdió el control del manejo del conflicto, al punto que luego se vio obligado a reprimirlo criminalmente en procura del restablecimiento del orden público.

Sin cuestionar la Honradez Intelectual de los autores de la investigación, y singularmente la del Camarada Hernandez, dado que es conocida su larga trayectoria de militancia Revolucionaria, se es de la opinión que en la realización del aludido trabajo incurrieron en un grave equívoco, al UNIVERSALIZAR los resultados que les arrojó la aplicación del Método Inductivo de Investigación; esto es, que partiendo de datos particulares arribaron a conclusiones generales. En términos concretos se diría, que admitiendo como cierto el hipotético caso que fue un militante de acción democrática quien inició los disturbios en Guarenas, eslabón inicial de la cadena conflictiva, tal circunstancia, en modo alguno, desmerita, desvaloriza y le resta importancia al 27 de febrero como el MOMENTO POLÍTICO en que se manifiesta todo el conocimiento, conciencia y experiencia que principalmente a lo largo de los años 80 se había ACUMULADO como FUERZAS REBELDES contra el SISTEMA DE DOMINACIÓN y EXPLOTACIÓN imperante. En una palabra, el 27 de febrero es el punto más elevado de la acumulación de Fuerzas Rebeldes puestas en escena, lo cual, no puede ocultarse aún cuando se acepte como cierta la tesis del citado Camarada.

Lo relevante políticamente Hermano Hernandez, es LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA, como hecho constituyente de nuevas realidades, y más propiamente, sus CONSECUENCIAS, es decir, sus EFECTOS. Qué importa para nuestros fines como Comunistas, si CAP o la CIA pusieron en marcha los mentados planes, en el negado supuesto que fuere verdad; es qué acaso, en aquellos días no era legítimo, justo y necesario combatir por todos los medios a los responsables de las oprobiosas horas que vivía la Patria; o es qué acaso, había que esperar la orden de la jefatura de aquella izquierda permitida para cumplir con el sagrado deber que tienen todos los y las Revolucionarias: SUBVERTIR TODAS LAS FORMAS DE DOMINACIÓN Y EXPLOTACIÓN EXISTENTES.

Por otro lado, tratándose en este punto de una investigación realizada por una Comisión integrada fundamentalmente por Trabajadores de una de las Empresas Básicas ubicada en Guayana, motivo suficiente para atender de forma especial el asunto, es menester a título de contribución con dicha investigación, recomendar la pertinencia de RECONSTRUIR LA HISTORIA A MODO DE TENER MEMORIA FIEL DE LA MISMA, y en tal sentido, es obligante destacar el hecho de que la primera baja que experimentaran las Fuerzas Rebeldes en los iniciales momentos de aquel glorioso combate entre la muerte y la esperanza, fue la de la Camarada YULIMAR REYES, Estudiante Universitaria, Militante activa de la DESOBEDIENCIA POPULAR, Heroína hoy de los hombre y mujeres que no cesan en su empeño de hacer de la vida, la mas pura expresión del AMOR.

La Rebelde YOKO, muere por y en la ESPERANZA de vivir en la plenitud del Amor, y con su muerte, siembra la vida en la esperanza de que es posible un mundo de amor donde no tenga especio la muerte. Los y las Rebeldes mueren por la Vida, por la vida en un mundo donde no exista ninguna forma de dominación y explotación. Ese mundo, YULIMAR REYES lo llamaba Socialismo, sendero fecundo y revolucionario de transito al COMUNISMO; Reino natural de la FELICIDAD.

Hoy, a los 18 años del acaecimiento de tan memorable Batalla Popular, debemos resueltamente enfrentar todas las tesis que pretenden manipular la historia de las luchas populares escrita con la sangre de la Rebeldía; Rebeldía que hoy debemos evocar y revindicar para combatir la burocracia, la corrupción, la delincuencia, el desempleo, en fin, la dominación capitalista. Es todo.



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Bruno Zanardo


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