¿De qué hablamos, cuando hablamos del socialismo? (I)

En el año 1920 el pintor Paul Klee, nacido en Suiza, pero de origen alemán, nos entregó su Angelus Novus. Obra que sirvió de inspiración a Walter Benjamín, para que en 1940 elaborara sus Tesis de Filosofía de la Historia, a las cuales llamó: El Ángel de la Historia. Pintura en la que, al decir de Zigmunt Bauman, El Ángel tiene el rostro vuelto hacia el pasado1.

Y, eso es –precisamente-, lo que le está ocurriendo a la derecha internacional, y de manera particular a la venezolana. Quieren retrotraernos a un pasado cuyo legado es la negación de la esperanza de vivir mejor.

Cuán equivocados están al creer en la inamovilidad del tiempo. No han logrado entender que hoy vivimos de una manera y mañana de otra. Lo cual conduce –de manera indefectible- a actuar en correspondencia con ese nuevo tiempo. No logran entender que hay unos principios éticos que son los que dan razón de ser a esa nueva manera de pensar la sociedad, de pensar al ser humano como sujeto de la historia. Y es que, como bien lo dijo Don Miguel de Unamuno: Deberíamos tratar de ser los padres de nuestro futuro en lugar de los descendientes de nuestro pasado2. A eso es a lo que nosotros llamamos: Dialéctica de la esperanza.

Y es que, como se recordará, a partir de los años ochenta de la centuria pasada, se nos quiso inducir a la pérdida de la fe en la posibilidad de alcanzar la felicidad. "Hay que vivir el presente porque el tiempo por venir está lleno de incertidumbres, por tanto, no hay futuro". Fue una afirmación que, el pensamiento único neoliberal, hizo permanente en su prédica absolutista.

Pero, los venezolanos no perdimos la fe en poder vivir mejor. Sabíamos sí, que lograrlo no resultaría fácil. Pues bien, los venezolanos asistimos hoy a un renacer de la esperanza. De esa esperanza que el teólogo inglés Tomas Moro, hace ya más de quinientos años, llamo utopía.

Pero, la utopía de éste tiempo no es la de ese sueño de edificar una sociedad ideal, imaginada solo en el pensamiento. No. La utopía de éste tiempo, y para este tiempo, es una utopía pensada desde la sociedad real en que vivimos.

Y es que, desde hace muchos años, nos seduce la idea de construir una Venezuela verdaderamente democrática. Esa Venezuela se está haciendo realidad. Ahora el pueblo venezolano participa como actor protagónico en el fraguado de la misma a través de nuevas formas de organización social, entre ellas, las comunas.

Es una nueva Venezuela que se edifica teniendo como principios fundamentales la justicia social, la equidad, la libertad, la solidaridad, la igualdad, la soberanía. Es una Venezuela que emerge como una realidad cultural nueva. En su rostro se dibuja la fraternidad y la convivencia como respuesta a las prácticas racistas y xenófobas impuestas por el neoliberalismo. No hablamos de una Venezuela idílica, imaginada en el sueño de la utopía no realizable, hablamos de la Venezuela posible de fraguar. Y es que, la reflexión no es una tarea cualquiera, no es una actividad contemplativa de los hechos sociales, es su análisis.

Es la comprensión de éstos hechos, desde una visión dialéctica de las alternativas que se han formulado hasta ahora, que podamos entender que la idea del socialismo que se nos "vendió" a lo largo del siglo XX, heredero del stalinismo, el llamado socialismo realmente existente, no es el socialismo en el cual creemos; y, la idea de democracia que se nos "vendió", igualmente, a lo largo del siglo XX, sobre todo durante la segunda mitad, heredera de la modernidad euroestadounidense, formulada en el modelo de desarrollo sustitutivo de importaciones de la CEPAL, instrumentado a través de la Alianza para el Progreso, el Proyecto Camelot, el Programa Minerva, en el Consenso de Washington y su política de ajuste macroeconómico, instrumentada a través del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la democracia "realmente existente", tampoco es la democracia que anhelamos.

Ello supone, entonces, pensar el socialismo y la democracia de una manera distinta, capaz de alcanzar para el pueblo venezolano una "justicia social duradera", no solo en el tiempo, sino en su dimensión humana.

Referencias:

Zigmunt Bauman (2017): El futuro es un escenario lleno de pesadillas. El mundo.es. 02-04-2017. España.

2 Miguel de Unamuno (1864 - 1936), fracés-celebres.com.



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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