Releyendo a Chávez

“Se puede matar al soñador, pero no al sueño”

Tomo prestado esta frase de Ralph David Abernathy, luchador por los derechos civiles de la comunidad negra en Estados Unidos, quien junto a Martin Luther King Jr. y Bayard Rustin crearon la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, en esa nación, para titular el artículo de esta semana. Frase con la cual nos sentimos plenamente identificados, porque nada nos es más caro que ser un soñador. Soñadores de la redención humana, de la justicia social, de la libertad, de la felicidad y la fraternidad de todos quienes vivimos en éste planeta tierra. Militamos en la utopía llena de esperanzas. Que cuestiona los valores, los conceptos existentes, las verdades infalibles, los modelos que se han establecido para la organización social de nuestros pueblos. De allí nuestra más absoluta identidad con el Proyecto Nacional Bolivariano (PNB). Hemos hecho de la soledad, momentos para la reflexión. En algunos de ellos, nos hemos preguntado si, todos los Chavistas, habremos entendido por qué nuestro Comandante Supremo, Hugo Chávez, hizo tan suya la frase del Maestro del Libertador Don Simón Rodríguez: O inventamos o erramos. Y, respondo diciéndome: pareciera que no.

Duda que se corrobora cuando leo las opiniones de algunos analistas, referidas a las medidas económicas propuestas por el Presidente Nicolás Maduro, sobre las Zonas Económicas Especiales (ZEE), en las cuales afirman la conversión neoliberal de la formación social venezolana.

Me hago nuevas preguntas: ¿qué significado tendrá para ellos, el PNB? ¿será que no han entendido que se trata de la formulación de un nuevo sistema de vida? ¿seguirán creyendo que el crecimiento económico es el Dios oculto de nuestras sociedades? ¿por qué seguir creyendo que es solo el modelo rentístico de acumulación de capital el que está agotado? ¿o será la formación social venezolana, como modelo de estructuración civilizatorio, el que está agotado? La complejidad del tema es de tal magnitud que, la formulación de interrogantes, se vuelve interminable.

Toda su prédica la hacen en nombre del "legado chavista" y de un socialismo,

"verdaderamente revolucionario". Me asombro porque siguen definiendo a éste último, solo, como otra forma de propiedad. No entienden que el socialismo implica, ante todo, alcanzar otros objetivos; imaginar un modelo distinto de desarrollo, cuyo criterio no sea solamente económico, sino fundamentalmente humano; que la consolidación del socialismo es posible a partir del establecimiento de un nuevo modelo civilizatorio.

Me asombro, asimismo, al ver que el PNB es entendido como una utopía del pasado. Como una simple proyección de deseos subjetivos que, con el tiempo, se han cosificado. Como una extrapolación de tendencias y verdades, lo cual les impide tomar conciencia de los cambios inevitables.

Al ver que no entienden al PNB, como un proyecto que se fundamenta en una concepción trascendente del pueblo; que le otorga a éste un carácter multidimensional, que es diferente al homo economicus, simple productor y consumidor; que la trascendencia es, ante todo, superación.

Es por lo que no entienden que la trascendencia del PNB, reside en que formula una nueva manera de vivir y de relacionarse, no solo con los demás hombres, sino con la naturaleza; que es la búsqueda de una nueva forma de organización social, que bien pudiéramos definir como una nueva civilización, venezolana; que busca otorgarle protagonismo a ese pueblo oculto, a los excluidos de siempre

No logra entenderse, igualmente, que el PNB se fundamenta en una nueva concepción del futuro. De un futuro construible. Trascendente a la tradicional definición que lo considera como un tiempo por venir.

En razón de estas reflexiones, sugerimos hacernos del PNB, un proyecto en donde cada venezolano, y cualquier venezolano, sea el creador de su propia historia. Que se entienda que, el carácter trascendente del PNB no consiste en adaptarse a lo que existe; que se entienda como un proyecto inacabado; que es un estar siendo y un dejar de estar siendo.

Solo así, se logrará entender la trascendencia que tiene la frase: Inventamos o erramos, de Don Simón Rodríguez; y que, nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, tantas veces nos invitó a hacerla nuestra. Solo así, logrará entenderse que las propuestas del Presidente Nicolás Maduro, son cambios dentro de una permanencia. Y que, "se puede matar al soñador, pero no al sueño".



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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