“Jalisco nunca pierde”. Pero con el PRI, AD y sus herederos morganáticos, siempre lo ha hecho

Tiene fundamento el lector si piensa que el título poco tiene que ver con el texto que sigue. Pero si le da vuelo a la imaginación y hace comparaciones con la realidad y lo que ha pasado, pasa en México y en toda América Latina, encontrará fundamentos para aquel. Pues "Jalisco", la célebre ciudad del oeste México, pudiera ser América Latina toda

En Venezuela apareció Chávez, hizo sus discursos y delineó sus programas en donde dejó cincelado lo por hacer; él intentó, por lo menos, de aminorar en buena medida el peso del capital externo e interno en nuestra economía, pero también el enorme del rentismo. No obstante, al final o mejor ahora mismo, uno observa como sus herederos, por lo menos quienes gobiernan, así se definen, piensan que con una Ley como la de ZEE, en la que entre otras cosas, todos los derechos de los trabajadores previstos en nuestras leyes quedan sin efecto, están cumpliendo con aquello y hasta con la meta definida como una provocación o una manera de ponerse trabas, de alcanzar el socialismo cuando apenas ni siquiera tienen las ideas de "cómo se come eso". Pero piensan que ponerse las trabas, desatar la ira y la reacción de los factores en contrario, es una conquista, en virtud que el solo escándalo haría creer a los sempiternos distraídos y caídos de la mata que en verdad en aquello están.

Ya antes los gringos habían derrocado a Allende por la vía tradicional, la del golpe, nada inteligente, menos democrático y de buen gusto, sólo por atreverse a soñar. Pero hay algo importante que uno observa a diario. Hay una multitud convencida que dictadura es todo gobierno que discrepe y más que eso se oponga a los dictados de los gobiernos de EEUU. Lo que hace que todavía abunde gente que crea en los golpes de Estado e invasiones "made in USA", fórmulas pertinentes para "rescatar la democracia y rescatar los derechos de las mayorías", incluyendo primordialmente a los trabajadores

A Evo lo derrocaron, por lo mismo y de igual forma; y uno observó como que, la gente suya misma, en aquello asumió una conducta por demás dudosa, por lo menos así lo he interpretado yo, como que la Añez y a los militares les dejaron libertad para hacer. Tanto que, por saber que podrían volver, para ello se prepararon; y uno observa al antes derrocado como bastante ignorado.

Pedro Castillo, salió, para decirlo con un lugar común nada destinado a ofender, "de la nada". Producto de una sociedad donde quienes han gobernado en tanto tiempo, si por algo se distinguen es por la incompetencia, fatuidad, personajes que se esmirrian ante lo ajeno, excesiva falsedad y deseos de enriquecerse, en un país por demás pobre. Y no es Castillo el primero con esos rasgos, antes que él llegó a presidente Alejandro "El Cholo" Toledo, quien terminó siendo una piltrafa. Y él, Pedro Castillo, que salió de la nada y le hicieron presidente, ahora su partido, por decisión colectiva, le pide que renuncie a su militancia. Una medida que uno no comprende si es por miedo, a que aquel cuerpo militar del Perú, tan rudo, pero obediente a los conocidos y poderosos amos por demás conocidos, decida su suerte o se opte por lo que un grupo, supuestamente de jóvenes, procede a promover, una Ley para "legalmente" derrocarle y llamar a elecciones anticipadas, sólo porque nada le dejan hacer.

Aunque en verdad, desde el principio, le vi llegar solitario o seco, con los votos necesarios para ganar en una dura y muy cercana decisión, pero sin idea alguna acerca de lo que habría de hacer, llegó vacío. Y allí está, los hechos lo muestran como lo que es, en medio de un palacio y una gente que le asombra, agobia y hasta sin saber "¿qué hago yo aquí". Por eso a Castillo uno le ve como un alma solitaria y, su poca gente, también va en el camino de hacer lo mismo del PRI o AD y los que siguen, como abajo se cuenta.

Boric, uno sabe que miedo tiene, las piernas, sin duda, deben estar sueltas y hasta alocadas. Se puede decir "que mató al tigre pero le cogió miedo al cuero". No es que uno esperaba o espera a Boric asuma discursos desafiantes, de esos que hasta maldicen al imperialismo, pero nada sensato y competente hacen para combatirlo sino, como solía decir un expresidente, "todo lo contrario". Lo que no ha sido sino una forma de hacer creer que eso es suficiente, más cuando al final se termina "pidiendo cacao". Por ejemplo, sin asumir esas poses escalofriantes, guerreristas, de "echaos pa` lante", se pudiera hacer mucho, como clama hasta el Padre Francisco, trabajando por la unidad de América Latina para deshacernos del férreo control de las grandes potencias. Pero Boric hace todo lo contrario, piensa que su "salvación", sólo la suya, como gobernar el tiempo que la constitución lo permite y salir de eso ileso, es su deber y meta. Es cómo lo único que tiene en mente. Y pensando en eso, su canciller (a), fue a España, uno de los países de la OTAN, donde poco interés hay en su gobierno por nuestras democracias y el bienestar de su gente, a discursear de manera complaciente contra la unidad que tanto falta nos hace. Porque Boric "cogió piedra", se llenó de miedo y ya viene como el PRI y todos los demás, incluso quienes son objeto de sus desafíos y hasta insultos. Boric no ha entendido o mal interpreta toda aquella fuerza y deseos de las protestas populares que hundieron a Piñera y al final le hicieron presidente.

Petro, desde el principio parece más centrado. Su accionar y discurso se alinea con la realidad, de la misma manera que la está enfrentando Lula y Manuel López Obrador, cuyo partido terminó recogiendo toda la fe y esperanza de las multitudes que defraudó el PRI y desconocen todos aquellos que, más que rectificar, retroceden para salvar lo que en verdad les duele y atesoran, su pellejo. Quisieron llegar para hacer algo pero el miedo, derivado del no entender lo por hacer y lo que es posible, por estar atados a viejos atavismos, les paralizó y los borró los sueños o mejor eso, los atavismos.

Jalisco, uno de los Estados de la unión mexicana, pasó, en el decir de los pueblos de la América hispana, a simbolizar la bravura del pueblo mejicano. ¡Pueblo bravo de verdad y tantas veces traicionado¡ Aquello de "Jalisco nunca pierde y cuando pierde arrebata", solo quería expresar eso, la decisión de un pueblo arrojado y dispuesto al combate hasta la muerte por la justicia.

Enormes contingentes de hombres hambrientos (hambre de comida y de justicia), armados de cualquier cosa, siguieron con fe (detrás de ellos sus mujeres, la soldadera), por gran parte del inmenso territorio, de victoria en victoria, hasta que llegaron las derrotas, a aquel prócer buenote, mujeriego, sin ocultamientos, jugador de barajas, amado por la plebe, a la que también amó; cura excomulgado por la alta jerarquía española que fue Miguel Hidalgo y Costilla, el nacido en Corralejo, cerca de Pénjamo; el puro sacerdote de Dolores, aquella "retardada especie de Quetzalcóatl con sotana", como le dijese un paisano suyo. Tras la cortina de lágrimas, presenció la mayoría del pueblo mejicano, ­ que es como decir la indiada miserable, explotada y engañada, ­ la ejecución, "para escarmiento de agitadores y rebeldes", de aquel desordenado guerrero que puso sus gigantescas fuerzas revolucionarias, que eran las del pueblo, bajo la protección de la virgencita de la Guadalupe; en Atonilco tomó un cuadro de ella y se lo llevó como estandarte. Un pueblo alzado, ­ no valdría decir armado en el caso del suigéneris ejército de Hidalgo, dirigido por un cura "formado" bajo las normas de la iglesia española y con una capitana que duplicó la energía y fuerza de la indiada. Aquello parecía un torrente incontenible. ¡Pero fracasó!

Detrás de aquel loco, para otorgarle, de puro gusto, el alto título que en América hispana damos a los grandes y a quienes pugnan por no ser pequeños, apareció otro cura, el padre José María Morelos, nacido en el Valladolid mejicano. Un cura hecho con la misma madera del pueblo y que intentó también darle al peonaje secularmente burlado reivindicaciones merecidas y esto tampoco fue posible.

Llegó el siglo veinte y con él la revolución. México se sacude de norte a sur y las esperanzas reivindicativas del peón vuelven a tomar aliento. En el norte, enardecidas masas armadas siguen con entusiasmo al heroico y legendario Doroteo Arango o "Pancho Villa" y al sur, los sombrerudos ponen toda su fe y esperanza de justicia en un valiente general del pueblo, tan cristalino como humilde, llamado Emiliano Zapata.

Los dos fueron eliminados, como Hidalgo, Bolívar y aquella fuerza telúrica que aterraba al gachupinaje liberal y conservador de Venezuela que se llamó Ezequiel Zamora. En cada caso, los enemigos del cambio que lo son también del pueblo, encontraron formas de detenerlos.

El PRI nació como una aspiración del pueblo mejicano de darle orden y concierto a las fuerzas de la revolución, y a él acudían como militantes los hombres revolucionarios, que era el mismísimo pueblo mejicano, y generales de los buenos que todavía quedaban como Lázaro Cárdenas.

Y el PRI, que nació y se crió para arrinconar a la derecha, al gachupinaje criollo, a los terrófagos y defender la integridad del territorio mejicano de las agresiones del país del norte, que terminó por arrancarle más de la mitad, volviose una máquina antidemocrática, impopular, burocrática y dilapidadora de los recursos del pueblo. Y otro gachupinaje, éste gestado y engordado en el vientre del PRI, asumió casi despóticamente el poder en el país azteca.

Hambre, como antes que apareciesen los grandes guerreros; desempleo, escasez de divisas, inflación alarmante, corrupción, que hizo parecer como angelical la de otros países y una manera de gobernar, de decidir sobre las grandes cuestiones y manejar los problemas del partido mismo, fueron cosas que se tradujeron en una abstención alarmante, en el nacimiento del frente encabezado por el hijo del glorioso Lázaro Cárdenas y una expresión de querer cambiar.

Y ha sido el pueblo mejicano, y el de Jalisco como parte de aquel, víctima del PRI, que, de puritita verdad, como dicen los manitos, "cuando pierde arrebata".

Pero lo bueno es que comienzan a soplar vientos de fronda. Falta que a todo este mundo nuestro, las rosas de los vientos no lleguen de fuera y oxidadas.

En México, lo que no pudo lograr el hijo de Lázaro Cárdenas lo logró Manuel López Obrador, arrebatarle el poder a los contrarios al proceso que halló en el PRI de los primeros años, el instrumento para continuar la herencia dejada por los grandes héroes. López Obrador es una buena referencia para la unidad que es un objetivo valioso para América Latina.

AD nació para aquella misma causa, pero por motivos muy complejos y hasta extensos como explicarlos ahora, sucumbió amarga y hasta vulgarmente como el PRI.

Y en esto, se vino una torrentera y apareció Chávez, creó un movimiento inmenso, unió a todos o casi todos los desunidos por pequeñeces y hasta pandemia. La idea de avanzar hasta donde dicta la realidad, la coherencia y la síntesis dialéctica, volvió a tomar fuerza. Pero la tragedia y hasta como maldición o condena que sobre nosotros pesa, pareciera llevarnos otra vez, por los derroteros del PRI y hasta AD, que hasta parecen estos volver.

Sin embargo, la unidad de los pueblos y hasta por gestiones de muchos gobiernos del continente, de donde el miedo pudiera desaparecer con una inteligente gestión de Petro, el refuerzo de Lula y la revisión de sus pasos iniciales por parte de Boric y el fortalecer de Arce el de Bolivia, levanta la fe y revitaliza los sueños. Pues como dijimos antes, hasta el Papa Francisco clama por la unidad de nuestros pueblos como objetivo fundamental para desatarnos del yugo de las grandes agentes del capital internacional o para decirlo en sus propias palabras "Latinoamérica todavía está en ese camino lento, de lucha, del sueño de San Martín y Bolívar por la unidad de la región. Siempre fue víctima, y será víctima hasta que no se termine de liberar, de imperialismos explotadores."



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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