Al “socialismo” de un solo guamazo, como Dios creó el universo, Fedecàmaras esperó en la bajadita

Según me contaron siendo demasiado niño, creo para dormirme, distraerme o por aquello del sentido común, servirle inocentemente a un mecanismo de dominación, de la misma manera que lo habían hecho mis ancestros, cosas que todavía nadie ha logrado porque de paso soy insomne, Dios creó el mundo en siete días. No estoy seguro del número, pero no voy a confirmarlo, porque si bien no soy propenso a dormirme y menos marearme, si tengo algo de supersticioso y el siete (7) forma parte de mis fantasías o cábalas. Entonces acepto lo del número porque me conviene y eso es lo que generalmente la gente hace, creer lo que le conviene y le acomoda a su gusto.

Cada día, "de un solo guamazo", el Padre Eterno creaba una cosa nueva, hasta que, al fin, no habiendo más nada por hacer, creó al hombre. Le puso por allí al mando mientras tanto; luego, según me contaron, viéndole triste, hablando solo y en el vicio del yo con yo, bajo la mortecina luz de una lámpara de querosén, que se conseguía fácilmente sin hacer colas, sin dólares ni pagar matraca por el puesto, le extrajeron una costilla para hacer a Eva y para que esta se cogiese ese mando con la anuencia de él, de lo que muchas no llegaron a enterarse, como tampoco ahora, ni quieren por lo que ya dije, cada quien cree y quiere lo que le conviene. ¡Y pensar que fue de una costilla! Quién sabe qué pensó el Padre Eterno al tomar esa decisión y no sacarla como hubiese sido, según lo que uno sabe, es lo habitual y pertinente, de un testículo. Él es justo y equilibrado y, por tanto, muy consciente de lo que hace y uno no está para estarle contradiciendo, corriendo el riesgo le llamen y lo que es peor, lo traten como desleal. Y si uno quiere ir al cielo, debe tener presente, está obligada a ser: "leal siempre, traidor nunca".

Si la historia no es exactamente así, no me culpen, aunque pueden llamarme ignorante, por valerme de la simple tradición oral.

Lo cierto es que, según la versión creacionista del mundo, todo cuanto existe apareció así de simple, pero al mismo tiempo misterioso, fascinante, como atosigante por lo repentino. Pero, sobre todo, surgió de un proceso violento, rápido, de un momento para otro y por disposición de uno, quien como máximo, pudo consultar a un cogollo.

¿Se ha puesto a pensar usted, lector amigo, en el prodigio de crear todo eso en siete días? La verdad que, convoca a la imitación por lo rápido, eficiente y hasta de bajo costo, como le vería un agente del capitalismo y particularmente del FMI, ahora preocupado porque los pueblos le han descubierto la trampa. Porque, además, la energía utilizada no era de Corpolec ni del petróleo, ni de nadie, como todo lo de Dios, barata e inagotable.

¿Pero de dónde salió todo aquello? ¿Cuáles materiales usó el Creador? Pareciera de la nada. De su poder, capacidad creadora e inventiva. ¡Hágase la luz! Y se hizo. ¡Fórmense los mares! Aquella inmensidad de agua apareció de pronto hecha y desparramada y para más vaina toda llena de vida en su vientre. Así parece haber sucedido todo. Según me contó quien me mecía en la hamaca; pudo ser mi madre.

Aquella historia que me contaron de niño, quizás mi madre o una de mis tías, me pareció bella, tanto que me cautivó. No la asumí como creencia, por esa poca propensión mía a no dormirme, pero si como un poema popular que me contaron para bajearme sin éxito, porque me puso a pensar en ella y me quedé despierto. Pero eso sí, me despertó mucho más, me puso "los ojos pepirúos", como suelen decir en Cumaná y desató en mi una gran curiosidad por todo aquello. Pero si supe después, que lo más impresionante y digno de incorporar a la conducta, no fue la creación misma sino el proceder. Ese dinamismo, apuro, como aquello de "cayendo y corriendo", fue lo más me impresionó y cautivo. La posibilidad de hacer los cambios de un día para otro, sin joderse mucho.

Cuando tuve edad de pensar cómo estaba el mundo hecho, cómo funcionaba, por qué era así y no de otra manera, nació en mí la necesidad de encontrarme con otros que se angustiaban por lo mismo.

Se habían producido revoluciones como la china y rusa, que pensaron crear el socialismo como Dios hizo al mundo y luego vinieron otras cuando todavía éramos jóvenes, con el mismo sueño o más bien apuro y de aquellas tomaron sus parapetos, imágenes y las reprodujeron; pero más que eso, se imaginaron, que como lo que les sirvió de ejemplo, todo estaba hecho, con la misma rapidez y perfección de la creación divina, se podía repetir en cualquier espacio y tiempo. No habría inconvenientes. Eso sería como tirar a diestra y siniestra, sobre todo a siniestra, ramas de monte, hasta sin raíz, en cualquier terreno y ellas germinarían rápidamente, sin tener que hacer ni siquiera una guardia.

Según quienes sacan cuentas, porque les gustan los números, estos hablan, el capitalismo comenzó a nacer en las entrañas de la sociedad feudal, hace unos cuantos años. La conquista y colonización de América fueron obras del capitalismo y al mismo tiempo, catapultas del mismo. Fue un proceso largo y lento. Lo que por el ser el nacimiento de un nuevo sistema explotador y haber durado tanto tiempo, no niega que haya sido un cambio revolucionario. Pero el tiempo es relativo, uno no tiene idea exacta, en la historia de la humanidad, cuánto vale el tiempo. ¿Qué aconteció rápidamente o no? No hay parámetros.

Pero no hay duda que uno, a los 17 ó 20 años, después de la revolución bolchevique de 1917 y la China de mediados de la década del cuarenta, habiendo leído y escuchado como se derrumbaba el mundo en aquellos espacios y se creaban cosas nuevas, no importa si pertinentes o no, se creó la idea que "hacer la revolución hacia el socialismo", era sólo asunto de apelar a la violencia mecánica y, como el creador, "cambiar todo de un solo guamazo". Bastaba con limpiar el terreno quitar lo allí sembrado, porque de hecho era viejo e inservible, no importaba su imagen y esparcir la nueva maleza. Se nos parecía, después de tomar el poder, habiendo sumado las fuerzas para ello, un asunto de soplar y hacer botellas. Pero parecía contradecirse con que eso debe hacerlo el pueblo y para ello necesita aprender y organizarse que no es un simple hagan filas. Pues la nueva sociedad, como la vieja misma, envuelve primordialmente a la gente y sus maneras de relacionarse.

¿Y el tiempo? Pero uno lo supeditaba todo a la "correlación de fuerzas", que era solo como la fuerza bruta en el gobierno y a una frase casi épica, "hay que echarle bolas al asunto", como le echo Dios. Y hay quienes se le tiene como héroes, ya instalados en el panteón y otros como en la cola, para quienes esa era su prédica y el resumen de todo su pensamiento.

Aquella expresión, según la cual, "no basta interpretar el mundo, es necesario cambiarlo", que asumo, pues es pertinente, no habla de tiempo, de relojes ni de carreras como a quien las tripas se le sublevan. Tampoco habla de dioses, héroes, como el Fantomas de Julio Cortázar, guerrilleros heroicos que, además de tira tiros, tienen el don de los magos que con un movimiento rápido de manos cambian un conejo por una barquilla.

Nuestras lecturas apresuradas de los "clásicos" *, porque a menos que uno sea pendejo va a decir que no los leyó, sólo que no los cita porque los libros los vendimos a un tipo que compra para revenderlos, y necesitamos real para comer porque el salario, como si por aquí hubiese pasado el FMI, se volvió polvo, y no vaya a ser que la cita no cuadre con lo dicho o no tengamos manera de concretarla en espacio y tiempo, se confundieron con aquella historia de cuna de la creación y por ello llegamos a creer que la revolución socialista o una sociedad de ese tipo, se construye así, de un solo cimborriazo, como nos gustaba decir en el pueblo, como quien siembra malojo y en solo siete días, como Dios hizo al mundo, que es una vaina más grande y complicada.

Cuando supe que Delcy concurrió al templo de Fedecámaras, ese mismo que antes llamábamos de los fariseos, sin importar el significado de la palabra, cualquiera vale, llegué a la conclusión que habían cambiado de parecer y visión del mundo, tanto como que aflojaron la chola, no porque llevan 20 años sin cambiar nada, pese antes creyeron que siete días cuando mucho y no necesitaban más nada ni nadie, salvo la varita de virtud que cada uno de ellos carga en la mano izquierda, en la misma donde cargan su modelo. Y en lugar de sembrar monte o maleza, que por lo menos de eso hubiera bastante para exportar, sólo se dedicaron a hablar malojo.

Ahora, al intentar buscar ayuda, vuelven a equivocarse, lo que habrán de pagar, se inclinan con preferencia hacia un lado, como quien intenta apoyarse en una falsa viga, sin pensar en una muleta por si las moscas, mientras que en el otro creen ver puro enemigo, gente trasnochada. Por esa desequilibrada forma de buscar apoyo, pudieran hundirse, más rápido que lo que lo venían haciendo, hacia el otro lado.

Por andar tan a la carrera y en la creencia que eso era como soplar y hacer botellas, sembrar malojo o, más fácil, hablarlo y, como se dice que fue creado el mundo, cometieron todos los errores posibles, terminaron confundidos, extenuados y en la misma orilla.

* Pero también podría ser por aquello que, según me contó un amigo y a mí me encantó y mucho me ha hecho reír, dijo José Ignacio Cabrujas, de "marxistas de oído".



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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