Por la discusión necesaria; por lo que ahora pasa y por Chávez

Caso Müller Rojas y los alacranes. ¿Qué vio Chávez en Maduro? (IV)

Posiblemente aquella actitud rebelde, discrepante natural, llena de mucha personalidad y consecuencia revolucionaria, le ganó al general retirado, Alberto Müller Rojas, ya sin tropa, mucho respeto hasta de las altas cúpulas, pero le privó de muchas adhesiones por considerarlo peligroso para las ambiciones de cada quien, sobre todo en un mundo como el de la política donde prevalece el interés individual.

Dicho de otra manera, para los efectos de las cuadraturas o agrupaciones que se venían dando dentro del Psuv, desde los tiempos anteriores a su nacimiento, el aparecer enfrentando al máximo líder, condujo a que el general se quedase solo y, cuando insatisfecho, opta por declararse independiente o más específicamente renuncia a la militancia en el partido de gobierno, se va solo. Posiblemente, quienes en la intimidad le acompañaban optaron por otras querencias, con tal de no irse con él a la soledad, la misma de Aureliano Buendía.

Por sus posiciones discrepantes y su posterior retiro, Müller Rojas despejó el camino y futuro inmediato de quienes pugnaban por ganarse las preferencias del líder; los "dignos de pertenecer a esa colección de elegidos por la gracia divina", como dijese en artículo que citamos, el propio general.

Para responder la pregunta que me he hecho, como dije arriba acerca del fundamento de la escogencia de Maduro, a falta de una explicación detallada de quienes estuvieron en la intimidad de los acontecimientos, habría que tomar en cuenta que el sucesor venía siendo personaje de primera línea en el movimiento chavista desde unos pocos años atrás. Fue presidente de la Asamblea Nacional y de manera sorpresiva, por lo menos para muchos, el jefe del Estado lo escogió para hacerlo Canciller de la república.

"Un autobusero canciller de la República" fue la consigna de entonces y, si a ver vamos, era como para destacarlo, tomando en cuenta que, por regla general, tal cargo había sido ocupado por destacados intelectuales venezolanos, que el discurso habitual de la izquierda calificaba de pequeños burgueses. Además, ese nombramiento se produjo justamente en un momento estelar de la vida venezolana y su importante rol en el amplio espacio latinoamericano. Quizás, en aquel momento, por el peso de la política internacional, destinada a fomentar la unidad de la América hispana y caribeña, incluyendo los jefes de PDVSA, el funcionario de mayor importancia, relevancia y presencia lo era el encargado de manejar la política exterior nuestra.

Pero a Maduro le siguieron promoviendo y le convirtieron en vicepresidente de la república y aquella noche que Chávez partiría a Cuba a someterse a lo que fue su último tratamiento en la isla, al despedirse de los venezolanos, pidió a quienes le seguían apoyar la candidatura de Maduro en caso que hubiese elecciones por su ausencia definitiva, pese la existencia de Diosdado Cabello, de viejos vínculos desde la escuela militar, el alzamiento, la cárcel, habiendo ocupado el cargo de vice presidente en el primer momento y vivido la experiencia del golpe del 2002, personaje este a quien se le atribuye el liderazgo en el mundo militar chavista y de Rafael Ramírez, quien por ser el jefe máximo de PDVSA, en momentos que el precio del petróleo impacta en la vida nacional y las políticas todas, incluyendo las relativas a lo internacional; pero también por lo que se conoce, lo que quien esto escribe escuchó de palabras de Giordani, fue Maduro quien más cerca estuvo del presidente, sin obviar que, tanto Arreaza y Cabello, tuvieron aquel privilegio e intimidad. Maduro era el vicepresidente, el escogido como sucesor, Cabello por sus viejos y leales vínculos y Arreaza por su vínculo familiar con el presidente Chávez.

Para más abundar, Cabello en aquel momento de abril del 2002, pudo caer en la tentación de avalar las aspiraciones de los golpistas y asumir la presidencia; no obstante, se mantuvo leal y de esa manera contribuyó al regreso de "su comandante".

Por lo que todo el mundo sabe, se le escuchó al mismo Chávez y Cabello se ha encargado de ponerlo de manifiesto en todas las oportunidades que se le ofrecen, incluyendo su programa "Con el Mazo Dando", que, pese a lo conocido de la frase, la usó habitualmente el ex presidente, con lo que queremos decir que la tomó de este, el hijo del Furrial se vinculó a su comandante desde sus primeros días de cadete en la Escuela Militar de Venezuela o como ellos la llaman "La casa de los sueños azules". Con él estuvo desde sus primeros días de cadete en discusiones sobre asuntos hasta prohibidas para los miembros de aquella institución, por aquello del carácter no deliberante del ejército previsto en la Constitución de 1991. Formó parte del movimiento que llamaron MBR-200 liderado por el de Sabaneta y como tal participó en todas las actividades destinadas a afianzarlo, desarrollarlo e incluso en el alzamiento militar del 4F de 1992. Por esto último fue a parar a la cárcel de Yare junto con su comandante. Y como ya dijimos, con él estuvo en los difíciles momentos de abril del 2002, cuando ejercía el cargo de vicepresidente. Para concluir, después de todo lo acontecido desde el alzamiento de 1992 hasta el momento de su muerte, es un hecho conocido que Chávez tuvo una extrema confianza en su subalterno de la Escuela Militar. Y por lo que uno percibe, no parece riesgoso afirmar, que le dejó en herencia, lo que no significa negar su trabajo y vigilancia, el liderazgo dentro del ejército venezolano, lo que es no sólo una fuerza militar sino algo mucho más que eso. Los programas "Con el Mazo Dando", de todos los miércoles por el canal del Estado VTV, su conductor los realiza rodeado por los integrantes al más alto nivel militar de cada región del país donde aquellos se producen. Aparte de no tener precedente, por lo menos en la historia moderna de Venezuela, que un político en ejercicio en un programa político se haga acompañar de ese tipo de público, se observa sin dificultad como manifiestan su solidaridad y compañerismo con Cabello. Creo que, si pudiéramos hablar con pertinencia de un hijo político de Chávez, pese la existencia de su hermano Adán, de experiencia militante en su natal Barinas y la ULA, ese sería Diosdado Cabello Rondón. Pero no obstante esto, no fue el escogido en aquel momento.

Lo anterior sirve para fundamentar que, antes de la muerte del presidente Chávez, Cabello se había consolidado como líder del movimiento militar y después de los desprendimientos habidos antes y después del golpe de abril del 2002, incluyendo lo acontecido con Baduel, no había quien le disputase ese rol. Recordemos que Arias Cárdenas, quien apareció el 4F como la segunda figura en importancia y siendo del sector militar, aceptó un cargo con Caldera después de salir de la cárcel y luego, habiéndose reincorporado a las filas del chavismo, argumentando contra Luis Miquilena, entonces hombre fuerte en el MVR y "como eminencia gris detrás del trono", rompió con aquellas filas y se convirtió en el candidato de la oposición. Al volver, después de aquella experiencia, ya había perdido el liderazgo que tuvo en el mundo militar y en la calle.

El "hiperliderazgo" de Chávez se mantuvo, mientras Cabello consolidaba su liderazgo en el frente militar y el presidente atendía sus múltiples ocupaciones y luego, al final de su vida, la lucha contra la terrible enfermedad que le sacó físicamente de este mundo.

Un viejo amigo, escritor, académico, agudo analista a quien interrogué acerca de aquella decisión del Comandante, aparte de la contingencia misma, un cáncer que muchos atribuyen incluso a actos inducidos por sus enemigos para sacarle del medio por el peso que significaba en la política latinoamericana y hasta mundial, empezó por decirme:

- "Creo que Chávez, como militar que fue, le daba un gran valor al concepto que tenía de la lealtad. Vio en Maduro, desde que comenzaron a andar juntos, después que aquél salió de la cárcel y halló en el joven militante izquierdista, trabajador, chofer de autobús para más señas, un hombre del pueblo, lo que también se avenía con manera de ver las cosas, un representante de esa lealtad que tanto valoraba. Pensó que Maduro sería la persona más indicaba a continuar lo que había iniciado precisamente por aquel rasgo".



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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