¿Por qué y quién votar el 6D? ¿Por APR-PCV? Quiero ser y hacerlo, pero no la tengo facilita

Votar hoy, mañana, el 6D, votar siempre. Esta es la opción. El país es de todos, lo que aquí pase a todos nos afecta y, en consecuencia, es de nuestro interés. No es como sueñan los dueños, quienes como tal se comportan y aspiran serlo, que sólo a ellos corresponde decidir lo que haya que hacer; los mismos que apelan a la violencia, de hecho, ya excluyente, para imponer sus opiniones y deseos. Como también a quienes aspiran eternizarse en el poder mediante el halago, la fuerza mal disimulada, el chantaje y la inversión de valores.

Para que las cosas marchen bien y los cambios se consoliden, se requiere el asentimiento de todos. Y con la manifestación de su deseo u opinión, el ciudadano contribuye a eso. Es ineludible haya una opinión mayoritaria, pese esta no sea la mejor, porque contribuyen a elaborarla intereses y mecanismos ajenos a la justicia y la normal dinámica de la vida y las relaciones entre la gente, porque por lo menos debe cumplir un mínimo del deseo colectivo. Con su expresión, por lo menos se gozó del derecho a decir lo que cada quien cree y aspira, lo que contribuye a la paz y el dejar sentado los principios y los derechos. Es derecho de uno, pierda o gane.

No basta que alguien diga, más valiéndose de la ayuda del poder de los medios, que la suya es la opción que nos conviene a todos, como la de no votar para sabotear las elecciones del 6D, es necesario que esa opinión se cuantifique, se mida, pese y cuente. Y la mejor manera es el voto confiable. No una entre parranda y parranderos, donde todos cobran y se dan el vuelto.

La violencia, la guerra, no siempre cuentan ni esperan como resultados el bienestar colectivo. Pues tales mecanismos pudieran resolver en favor de quien tenga más fuerza por las armas, pero no por la verdad, razón y la justicia.

La violencia, la guerra, son los recursos frecuentes mediante los cuales los poderosos se imponen a los débiles para robarle hasta la dignidad. Y ellas también son de uso frecuente por parte de quienes no tienen la razón y ni siquiera buenas intenciones.

Venezuela está urgida de conquistar la paz, justicia, dignidad y que los ciudadanos todos se encuentren como hermanos, pese cada quien tenga, es su derecho, su particular proyecto de país. Y siendo así, la mejor manera de reducir las diferencias, es mediante el diálogo, la confrontación pacífica y el voto. La violencia es el arma de los enemigos de la patria y la hermandad.

Por todo eso y más, de lo que la gente bien sabe, estoy entre quienes piensan votar. Sin duda voy a hacerlo, a menos que algún acontecimiento ajeno a mi voluntad interceda. Hasta votar nulo es una opción.

¿Por qué es una opción votar nulo? Porque uno, desde nuestra perspectiva, como ya lo hemos establecido, es partidario de votar para ejercer ese, nuestro derecho, convalidar la idea que hacerlo es la mejor manera de resolver las diferencias. Cuando voto, aunque sea nulo, dejo constancia de la validez del proceder. Pero al mismo tiempo manifiesto mi inconformidad con quienes tuvieron la oportunidad de presentarse como candidatos, por mecanismos siempre perversos, por lo que no llenan mis expectativas. Y esto es una realidad irrefutable.

Pero nadie tampoco, por lo anterior, puede obligarme a votar por quién a él le dé la gana. Nadie puede imponerme candidatos, más si pudiera parecerme una insolencia tener que hacerlo por alguien a quien no le veo méritos para ser objeto de ese honor. Mi voto tiene un valor enorme para mí y no puedo dilapidarlo, depreciarlo, depositándolo en nombre de quien eso no merece. No puedo darle mi respaldo a quien de antemano sé no lo merece y habiendo mucho ciudadano lleno de méritos y pertinencia para ejercer esa representación.

Por lo anterior, tengo mi derecho de votar nulo. De esa manera voto contra los violentos, partidarios de la guerra y agentes de factores extranjeros que quieren desarmar al país y entregar sus tesoros que empiezan en la familia misma. Pero mi derecho a votar, el que reclamo, no implica deba depositarlo por cualquiera que me pongan por delante, sin respeto a mi dignidad y escrupuloso proceder.

No votar, aunque sea nulo, pudiera interpretarse como un respaldo a los violentos, partidarios de la guerra y enemigos de los valores democráticos y derechos de la gente toda.

Los partidos todos, desde el oficialismo hasta quienes conforman la oposición, suelen y ahora así acontece, apelar a procedimientos nada dignos de elogio ni respeto para conformar sus listas. La mayoría de las veces, estas las llenan con buscadores de votos, financiadores del proceso, dirigentes de distinto nivel de los partidos, sin importar los méritos ciudadanos y menos la capacidad para aportar lo necesario en los cuerpos que habrán de formarse con los resultados de esas elecciones. Incluso, los partidos, no son muy escrupulosos para conformar sus directivas, pues `para ellos es vita la lealtad y, cultos e inteligentes, valoran de manera muy rígida la lealtad, tanto que suelen despersonalizarla.

Es muy frecuente y hasta pedestre el argumento como que los candidatos proceden del pueblo, de este son voceros genuinos. Y siendo así, dignos que uno les dé el voto y lo más sublime, el derecho a representarnos.

Una vez, en los tiempos de la IV República, una gente, de esta misma que ahora gobierna, se me acercó para pedirme el voto y respaldo por los medios a mi alcance para una joven candidata a concejal por Barcelona, de quien dijeron esas habituales necedades, como que es una típica y genuina representante popular, pues es muy pobre, vive en una de los barrios más humildes y ella misma esto es, tanto que para firmar el acta de aceptación de la postulación, "la noche anterior le enseñamos a poner una firma". Pues "su humildad y pobreza es tal que es analfabeta".

No es esto un invento; sino una auténtica verdad. Para ellos, esa era la mejor credencial para ejercer la representación ciudadana y popular en el Concejo de Barcelona.

¿Ustedes están seguros con lo que se proponen? Pregunté a quienes me contactaron. Y agregué, ¿Han tomado en cuenta la cantidad y calidad de pájaros bravos que allí irán por cuenta de los partidos del puntofijismo como para que, a esa muchacha, pese su buena fe y amor por los suyos, se la coman viva y le pongan a votar por lo que ellos quieran?

De las características de la joven, como la pobreza material, el analfabetismo, tanto que le enseñaron a poner una firma la noche anterior al día de su postulación, hicieron un expediente que, según ellos, la configuraba como representante típica, propia y hasta necesaria para aspirar la representación popular.

La joven salió electa, la única por la fuerza que la postuló y como predije, los tigres que allí llegaron, tanto con ella hicieron picadillo, que nunca dijo nada, porque nada tenía que decir y, al levantar su mano para asentir por algo, lo hizo siempre por lo que aquellos proponían. Pues de los suyos, quienes estaban afuera, en el partido, tampoco tuvieron tiempo y menos interés para estar al tanto de lo que allí se resolviese.

Salvo las habituales excepciones, porque la vida es así, pese la terquedad del hombre, la pobreza de las candidaturas en todos los partidos es tal que los nombres en su radical mayoría, nada dicen. Ante cada nombre, todo el mundo pregunta ¿Y quién es ese?

Y esto es válido para todos. Había pensado, y la forma verbal no indica fatalmente que ya no lo piense así, votar por una de las expresiones de la izquierda que se distanciaron del gobierno, pese mi insatisfacción con ellos por el tanto tiempo transcurrido sin dejar sentado sus discrepancias, hasta llegar a esperar que casi les echasen, mal tratándoles en los intentos previos de acordarse en materia electoral. Pero las dudas me atrapan. Todavía no sé si lo haré por ellos u opte por el voto nulo.

Quisiera votar por alguien, pero lo menos que uno se merece es haya un candidato que estando en la opción general que uno aprueba, sea merecedor de otorgarle ese respaldo. Y es obvio que, los partidos todos, hasta quienes han sido víctimas del sectarismo y la exclusión, cuando forman sus planchas, proceden de la misma manera. Tanto que ellas las llenan bajo el mismo criterio de los "rodillas en tierra" y "leales siempre", aunque como decían los viejos españoles, "no conozcan la o ni por el canuto", no tengan un proyecto o idea sobre nada, sino además de las "cualidades anteriores", sean recolectores de votos, aunque pocos sean y formen parte del pequeño círculo. Lo demás es sobrante.

Todavía, al llegar hasta aquí, no sé si vote nulo o no, pero iré a votar. Porque privilegio hacerlo en contra de los violentos, enajenadores de los derechos de las mayorías, usurpadores y enemigos del interés nacional y de todos.

Pero quizás al final, opte por votar por alguno menos malo que los otros o por la tendencia que represente; hasta ahora pienso en APR-PCV .



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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