El miedo: ¡El peor enemigo del venezolano, no el coronavirus

Hipocresía: ¿Gente que va a la iglesia, pero que no cree en Dios? ¿Gente que dice ser "vegetariana por motivos morales", pero que lleva chaquetas de cuero? Ambos son ejemplos perfectos para indicar una actitud hipócrita - que pretende tener buenos sentimientos o virtudes que realmente no tiene. El término deriva del "hypokrisis" griego, que significa "aquellos que actúan en un escenario". Muchas veces los niños se enfadan por la hipocresía de sus padres, ya que muy a menudo se ven obligados a seguir reglas que incluso las personas mayores no respetan. Fin de la cita. Anónimo.

Es muy fácil el decir ‘#quédate en casa’, son los mensajes que envían diferentes personalidades, así como muchas instituciones públicas, y privadas. Pero ninguno de esos mensajes cargados de hipocresía, dicen, tranquilos, en "casa" que nosotros les llevamos alimentos, medicamentos, o los artículos de primera necesidad, e higiene personal. Todos esos que están, y viven cómodos, con fortunas de dudosas procedencias. Siguen cínicamente, utilizando el ‘quédate’ pero sin picharle algo a los receptores de sus mensajes cargados de hipocresía.

El encierro ha puesto al pueblo en un espantoso estado de alarma, un país entero aislado en sus hogares como cabras locas. La continua, y placentera vida social ha sido abolida, por la bota militar. Está terminante prohibido salir incluso a caminar para ejercitar el organismo. Se encumbró la delación, en contra de quien no cumpla con las normas establecidas por el estado de alarma. La falta del trabajo diario para el sector de trabajadores más vulnerables única fuente de ingresos, fue abolida, solo le queda a muchos venezolanos, la limosna que le da el Estado, por pensiones, jubilaciones, bonos, y salarios para sobrevivir, el sector privado empieza a despedir, y recortar salarios. En los hospitales, el caos es generalizado, falta de personal, equipos, medicinas e insumos, se empieza a dejar morir al que llegue en estado de gravedad, todavía no se ve, ni se destinan recursos para la población acuartelada, esté enferma o no, para enfrentar, y sobrevivir a esta pandemia de peste, o del virus chino. El, miedo empieza a correr parejo, cuando militares, y policías, cierran las calles impidiendo el libre tránsito automotor, y peatonal.

El Estado de Derecho, es el imperio de la ley, es la esencia misma del buen ejerció de un gobierno democrático, y el abuso del poder es la esencia de las dictaduras, el miedo, y el terror son los métodos de dominación del totalitarismo, ejemplo Cuba, con 62 años de tiranía. El terror de los colectivos en el populoso sector del 23 de enero en Caracas, convertidos en autoridades, cuando exigen tapa bocas, y guantes, eliminando a los individuos por el bien de la salud revolucionaria, sacrifican a las ‘personas’ por el bien del ‘socialismo’. Han sustituidos los límites, y canales de comunicación entre los habitantes con un anillo de hierro que los sujeta tan estrechamente que es como si su arbitrariedad delictual, hubiera reencarnado en unos hombre de dimensiones gigantescas, sin trabajos ni oficios conocidos. ¿De qué viven estos colectivos? Abolir las normas de la ley entre los ciudadanos -como hacen las dictaduras- significa arrebatarle las libertades a los ciudadanos, y destruir la libertad como una realidad política viva, pues han destruido el espacio entre los ciudadanos cubiertos por las leyes, por el espacio muerto de la libertad.

El terror causado por este virus chino, el remedio que está aplicando el gobierno, es peor que la enfermedad, se esté arruinando las relaciones entre los venezolanos. El terror y el miedo esta reinando absolutamente sobre los venezolanos aislados unos de los otros. El aislamiento es totalitario; su sello es la impotencia del ciudadano sin armas, pues el poder siempre viene de los gorilas actuando juntos, ‘actuando en concierto’; las personas aisladas son impotentes por definición. El aislamiento por el virus chino, y la impotencia, aunada a la incapacidad absoluta de actuar, es el modus operandi de las tiranías. El miedo, y la impotencia ciudadana, que de él se deriva son principios fascistas, y lanzan a las personas a una situación contraria a la acción política, así se originan los totalitarismo: Hannah Arendt dixit. Por eso ciertas religiosas, especies de carmelitas descalzas nos recuerdan que el amor, y la alegría son más grandes que cualquier miedo. Ojalá que este encierro, por falta de alimentos, medicinas y sin gasolina, donde el miedo, y el terror, no nos convierta en unos monstruos en pocos dias.

El colapso de Venezuela, la otrora superpotencia petrolera, por falta de combustible, es de terror. El país más rico en petróleo no tiene gasolina. El colapso es total, no por el virus chino, sino por la escasez de combustible. Las ventas están reservadas exclusivamente para los cuerpos de bomberos, seguridad, médicos, personas, y ‘personalidades’ autorizadas con salvoconductos.

La paralización del país es absoluta, se quejan los venezolanos, de padecer la escasez de gasolina a raíz de la "cuarentena social". No existe una explicación convincente del porqué no hay gasolina. La única campaña del gobierno es "quedarse en casa, con el tapa boca, y en última instancia, con el tapa rabo" como el único tratamiento para combatir el ´’coronavirus’. Pero ninguno de los voceros oficiales de la crisis ha explicado los motivos de la desaparición de la gasolina, en un país con las mayores reservas petrolíferas del mundo.

Expertos en materia de la salud, han explicado que la razón verdadera de que el gobierno venezolano impusiera el ‘estado de alarma’ por el coronavirus cuando apenas se habían detectado cuatro casos, era para ocultar la grave escasez de gasolina.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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