Amaranta Rojas: ¿Temiga, temigoso o loro? Mintiendo y saltando como San Vito

No tuve necesidad de ir de inmediato al diccionario por el significado de la palabra temiga, audazmente usada por Amaranta Rojas, pues como ella, soy oriental de pura cepa, de allí mismito de la costa; no sólo conocí la palabra sino que, muchacho de ranchería al fin, alguna vez tuve temiga. Pues no fui de esos bien criados y menos con nodrizas, con demasiada asepsia, crecí entre barriales, manglares palmeras, escasez de agua potable y hasta tuve niguas por montones.

Además por mis gustos literarios atrevidos, desde joven me sentí tentado por aquellos escritores que rompían con las formalidades y "exquisito buen gusto" de logias dominantes, como Henry Miller y su Trópico de Cáncer.

"Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos, ni siquiera así se le pasó el picor. ¿Cómo puede uno pescarse piojos en un lugar tan bello como éste. Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente Boris y yo, si no hubiese sido por los piojos." Trópico de Cáncer. Henry Miller.

Y de aquellos que pusieron a sus personajes a hablar como lo hacen en la vida real, donde las "malas palabras" no sólo forman parte del vocabulario de ellos sino que constituyen su mayor fuerza expresiva, hasta descriptiva y poética. Por eso, la palabra temiga, que usó Amaranta, para nada me causo alarma y menos escozor. Yo la he usado y alguno de mis personajes, porque vivo en eso, creando personajes que no son fantasmas sino les tomo de la vida, ha llamado a otro temigoso. Este calificativo pudiera ser, no sé exactamente porque suelo darle valor a mis dudas, más adecuado para aplicarlo a una persona. Quede claro que, no me incomoda digan que tengo el rancho metido en la cabeza y que de niño fui temigoso. Y de mi generación, salvo quienes se criaron entre nichos, reto a quien diga que nunca le salió temiga.

Escribir y sobre todo publicar es riesgoso. Si uno mete embustes alguien lo agarra en la bajadita. Y lo que es peor, si uno descalifica a alguien o algo, porque anda detrás de una prebenda, una ventaja o un negocio, deja una huella o una prueba para que mañana, cuando pretendamos como enmendar la plana para conseguir otra cosa con otro, me agarren el embuste.

Sé bien que Amaranta Rojas es antiimperialista, lo ha sido siempre, casi desde cuando salió de Margarita, pese ahora, hasta quienes ante lo fueron o dijeron lo eran, digan que eso es puro invento comunista. También que ella ahora tiene sus diferencias con quienes gobiernan. ¿Por qué lo sé? Pues porque Amaranta escribe y deja huellas. Ella no puede ponerse a despotricar de los antiimperialistas así, "a peo e´burro", como procazmente aprendí a decir en mi ranchería, porque alguno de nosotros le sacaría su pasado. Pero Amaranta es coherente. Es de verdad, ha sido siempre antiimperialista y, por discrepar de la gente del gobierno, no tiene necesidad de echar por la borda los valores y el conocimiento que ha elaborado o sus banderas, porque supuestamente ya no le sirven o no la dejan entrar con ellas a otros sitios. Ella no anda buscando que nadie la perdone y la acepte en su seno y menos experimenta la tragedia de haberse dado cuenta que vivió engañada, que el imperialismo no existe y menos las clases explotadoras, porque eso fue un invento de los comunistas o una creencia que amamantó para sacarle provecho a Chávez y el chavismo. Amaranta no busca nada que le imponga renegar de su pasado y abjurar de sus conocimientos y menos está dispuesta a rebajarse a tanto. Porque para ella, como muchos, pues existen, la política no es un ejercicio pragmático como para decir hoy una vaina y mañana otra porque ahora esto me conviene más y debo buscar que me acepten. No es pues una bachaquera de la política. Esta, para ella, no es una vaina de cambiarse de traje, ajustar el lenguaje y empeñarse en caer bien a quien ve triunfante.

Ella, Amaranta, sin duda, apoyó y apoya a Chávez por su actitud antiimperialista y su prédica por la unidad continental – hablo del continente nuestro- porque es la misma estrategia. Lo que ahora acontece, el tener que distanciarse como lo ha hecho de quienes gobiernan no pasa por "descubrir" que el imperialismo es bueno o no existe, como que Trump está lleno de buenas intenciones, y también lo son las clases y grupos políticos que entre otras cosas intentaron tumbar al Comandante. No es pues de quienes fueron "chavistas, antiimperialistas y hasta revolucionarios", confesiones y adhesiones que se pueden probar, porque quien escribe, como dije, deja huellas, pero al ver perdida las esperanzas por aquello de "lo que quiero es que pongan donde hay", no se conforman con mantenerse en concordancia con sus antiguas definiciones, sino que al desacordarse o frustrarse, por lo que sea, frente al gobierno, no accionan como la he hecho Amaranta, porque nunca fueron nada de aquello, sino vulgares pescadores en río revuelto, y toda aquello prestado, usado por conveniencia, lo tiran por la borda. Claro hay quienes eso lo hacen al revés. Era como un traje, todo un disfraz usado para el momento y aprovechar las circunstancias. Justamente el mismo discurso de la derecha desde siempre.

En su artículo*, Amaranta asoció la palabra "temiga", aunque temigoso debió decir, al loro y para ella este es "un tipo escupiendo para arriba." Para ella, además "Un loro, animal repitiendo algunas palabras, es una cosa ingeniosa y bella. Un loro humano es casi un temiga."

Para Amaranta entonces temiga no es eso que dice el diccionario, y ella tiene derecho a tener su propio vocabulario, porque es el de su pueblo y su gente para bien entenderse, sino alguien que repite cosas y hasta fastidia. Justo para un cumanés, playero o de la orilla, de cuando ser playero era un oprobio, también temigoso es un tipo fastidioso, porque la temiga, no lo dice el diccionario, es un fastidio, tanto como un loro que no para de repetir, en el decir de Amaranta. Y si este loro le da por meter embustes y hacer citas que no existen, poner juicios y palabras en personajes de tronío y peso intelectual como si fuesen citas verdaderas, es temigoso.

Es decir, Amaranta no quiso irrespetar de manera procaz, como alguien supone, dándole a la palabra temiga o al calificativo temigoso la interpretación procaz que le ha dado. Quiso decir simplemente "el de aquí repite como un loro". Y justamente eso dije al colombiano, que nos quiere convencer desde allá, tan lejos y un puesto de observación además no de muy buena calidad, que su manera de interpretar la coyuntura venezolana, no el accidente del Guri, porque llegó más allá, de acuerdo al mismo esquema que aquí repiten, es la pertinente y la única. Es decir, quizás por bogotano quiso darnos una clase. Y justamente, parece cosa de chanza, la que concierne a la lógica imperialista. No es cosa de chanza, para hablar a lo oriental y ordinario, que teniendo allá 11 bases militares extranjeras, nos quieren dar clases para seamos libres, mientras ni siquiera se percatan de su drama.

Por eso, por esa repetidera y hasta metedera de embustes, Amaranta habló de loros, sólo que, cosas del creacionismo, halló en el lenguaje popular oriental una palabra como olvidada pero venida a cuento.

 

*https://www.aporrea.org/economia/a277484.html



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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