¿Hacia dónde encaminan a Delcy Rodríguez? “¿Diosdado, no vienen por ti?”

Alguien ha escrito y dicho que nadie antes que él se hizo la pregunta que envuelve parte del título de este trabajo; no obstante, lamento decir que de eso he hablado dos veces, una de ellas en el artículo "¿Diosdado, no vienen por ti?, del 14 próximo pasado. Quien lo desee puede seguir el enlace siguiente:

https://www.aporrea.org/contraloria/a264900.html

Delcy Rodríguez, sin duda alguna trae una carrera como demasiado rápida. Ignoro si es muy talentosa, pues en verdad poco interés presto a sus discursos, lo único que podría servir para juzgarla. Pero resulta que, como Maduro, suele hablar demasiado, tanto que emula a un viejo compañero de las luchas del magisterio, quien cuando se le escogía para dirigir un debate este se volvía interminable y estéril porque, tras de cada intervención de los participantes, se sentía derecho y hasta angustiosa necesidad de replicarle o abundar en los argumentos que en aquella se dio. Ese fue el estilo, para decirlo de la mejor manera, de la señora Rodríguez en la ANC. Tampoco pone mucho empeño en salirse del usual libreto de los políticos, sean de izquierda o derecha, quienes poca propensión tienen en enseñarle nada a quienes les escuchan sino en ganárselos para su causa y cuando de esto se trata, el lenguaje, en forma y contenido se vuelve más ligero, áspero, superficial, monótono y repetitivo. Ella en esto del hablar es como demasiada modesta, salvo en cantidad, en lo que no es frugal ni comedida, no intenta siquiera meterse en disertaciones teóricas y siempre tiene como medido un pequeño espacio y hasta sin honduras donde se mueve su palabra.

Cuando le nombraron canciller, me lo expliqué de la misma manera que lo hice en los posteriores nombramientos. Por lo menos públicamente, quizás por esa modestia que le caracteriza, no hace aspaviento alguno para que la nombren para nada, salvo aquello de cómo "enguerrillarse" contra Diosdado, apareciendo como líder fundadora de "Somos Venezuela", sin importarle que el hijo de "El Furrial", virtualmente la expulsase del PSUV, pese ser entonces presidenta de la ANC. Para más cosas, pese eso, ahora está a la mano derecha de Maduro. Y aquel acto de "rebeldía" contó, como todo el mundo sabe, con el apoyo abierto del presidente de la República.

Ella no tiene necesidad de hacerse un liderazgo, se lo están haciendo y como a la carrera. ¿Por qué? Hago esta pregunta porque de eso se trata este trabajo, en vista de lo que pareciera comenzar interesar a la gente.

El PSUV no ha dejado de ser aquello que el General Müller Rojas llamó "un nido de alacranes". Es cierto, como dice un amigo nuestro, entre los bandos de ese partido, los que más control han tenido, han sabido o podido repartirse sus cuotas de todo tipo con cierta equidad. Sólo han sido aniquilados, desde los primeros días, entre quienes llegaron al "chavismo", antes que Chávez fuese presidente, como llegó Maduro, quienes lo hicieron solos y no quisieron formar o integrarse a grupos, ajenos a eso por la experiencia vivida en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Incluso, entre esos excluidos o autoexcluidos, hubo de los alzados el 4 de febrero y el 27 de noviembre que, aun estando en grupos, les obligaron a irse sintiéndose ignorados. Eso que llaman el sectarismo, conducta o práctica que los revolucionarios suelen condenar, allí ha abundado como sorgo. Hasta los grupos pequeños, cuando no han sabido guardar la "compostura", como el de Rafael Ramírez y otros más, fueron lanzados del tren. Si hubiesen sido de los poderosos o dispuestos a integrarse o cobijarse bajo un frondoso árbol, sus pecados hubiesen sido perdonados o por lo menos archivados y puestos por allí hasta llegado el momento.

Ahora mismo, dadas las circunstancias políticas internas y la geopolítica, para decirlo así con un adorno, los grupos poderosos dentro del PSUV, pese no se ponen de acuerdo en muchas cosas, como por ejemplo el asunto económico y el qué hacer para activar la producción petrolera y cortar o soltar el nudo gordiano que eso parece conllevar, si han podido en el maniobrar para mantenerse a flote. A flote, porque es un asunto de supervivencia. La pérdida del poder ahora, en corto plazo, dejando las cosas como están, dejaría a los grupos que controlan el gobierno, no a la militancia del partido ni a la izquierda, tampoco al pueblo acosado por el hambre, en estado de extinción. A aquellos pudiera sucederles lo que el político y sociólogo brasileño Emir Sader dice teme la derecha brasileña en su artículo "El Pánico de la derecha", publicado en Aporrea y el cual se puede leer también por el siguiente enlace: http://deeligiodamas.blogspot.com/2018/06/el-panico-de-la-derecha-brasilena.html.

Es decir, entre ellos "se la llevan de lo mejor" para evitar resquebrajamientos por ahora postergados. Y para eso, las cuotas deben ser repartidas de la mejor manera para que nadie se sienta tentado a alzarse y coger sus corotos y montar su tienda aparte. ¿Cómo explicar ese cambio que envolvió rebajar a El Aissami para subir a la señora Rodríguez y dejar a Diosdado, no sólo en la jefatura del Partido de gobierno, dicho así al estilo adeco, sino en la presidencia de la ANC? Había que hacerle esas concesiones a Diosdado, como otras que algunos mencionan, tanto que aseguran éste salió ganando o con más poder, para aceptase gustoso a la persona a quien "expulsó del partido", por inscribirse e inscribir otro en el CNE en apoyo de Maduro, ascendiese a la Vicepresidencia Ejecutiva de la República.

La primera respuesta a las interrogantes que el lector me pudiera hacer ahora está en el hecho que la señora Rodríguez es del grupo de Maduro. Es descendiente de uno de los fundadores del partido en el cual el ahora presidente de la república militó y dirigió antes de meterse con buena parte de su organización, estructura, jerarquías, vínculos, disciplina, compromisos y todo, en las organizaciones que creó Chávez. Ese entrar en bloque, después de vencer algunas discrepancias, dentro del MBR-200, MVR y luego participar en la fundación del PSUV, fue lo que determinó que Maduro ahora sea presidente.

Ese vuelo como demasiado alto, veloz y audaz, de la señora Rodríguez lo impulsa, en primera instancia, el vínculo grupal e íntimo con Maduro, por su herencia y también, en buena medida, por su hermano Jorge Rodríguez.

Pero cualquiera podría preguntarse y preguntarme, si eso es así, ¿por qué no optaron u optan por el hermano, con más nombre, sin duda bastante y hasta sobrado talento y nivel cultural? ¡Vaya qué es buena la pregunta! Pero no la hice yo. Ya lo advertí. Surge casi mecánicamente del relato o exposición que he hecho.

Si algo ha logrado la sociedad venezolana de ahora y eso hay que reconocérselo a quienes nos han gobernado estos últimos años, y sobre todo a Chávez, es incorporar masivamente las mujeres a la actividad política y la lucha por sus derechos y los de todos. Y estas no sólo lo hacen en gran número, sino hasta con más eficiencia y entusiasmo que los hombres. Esa energía, don de mando, buena disposición que adquirieron para manejar el hogar y la familia, ahora ponen en el manejo de la cosa pública. Ellas, mayoritariamente y con más responsabilidad y generosidad, propia de las madres, asumen las tareas en los movimientos sociales, aparte que constituyen mayoría dentro de la población venezolana. Miles son padres y madres al mismo tiempo. No sé el dato, pero no dudo que constituyan también mayoría entre quienes participan en los procesos electorales, no sólo como votantes, sino también activistas en la búsqueda del voto.

La señora Cilia Flores, convertida en señora "de Maduro" y "primera combatiente", como le llaman casi oficialmente, se volvió una persona por demás callada, discreta, que intenta hasta como pasar desapercibida. Nada tiene que ver con aquella dama integrante de la Asamblea Nacional Constituyente y luego de la Asamblea Nacional que pugnaba cual defensa o atacante en uno de estos partidos del mundial de fútbol. Al parecer, ella decidió, en cierta forma, evadirse. ¡Vaya usted a saber por qué! No tuvo, para bien o para mal, eso lo dejo a cuenta del lector, las aspiraciones de la señora Murillo, esposa de Daniel Ortega. Por esa conducta ya uno sabe que está descartada para cualquier jugada posterior.

En el futuro inmediato, quien aspire a sustituir a Maduro dentro del PSUV, y desde ya cuente con que eso lo tiene seguro, va encontrar un serio escollo. Y esto que pareciera una jugada audaz y hasta muy bien planificada, será tener que disputar la candidatura con una mujer, lo que además de poder ser ventajoso frente al bando opositor, lo será en la conflictividad interna de aquel partido para quienes vienen desbrozándole el camino a Delcy Rodriguez.

Por eso, terminaré haciendo la misma pregunta que ya hice ¿Diosdado, no vienen por ti?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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