“Amanecí de bala”. ¿Cuál será el escenario después de las elecciones?

"Amanecí de bala, bien

amanecí magníficamente bien

todo arisco."

En ese poema pareciera que el "Chino Valera Mora", se contradice. Amaneció bien, pero "de bala". La contradicción estaría en ¿cómo sentirse bien, "magníficamente bien" estando de bala? Si estar de bala, en nuestro lenguaje coloquial es como estar a millón, como a la carrera y hasta desfasado o por lo menos sin el ritmo adecuado. A menos que uno, ya que el lenguaje popular por lo poético es demasiado rico, entienda que es sentirse justo en el ritmo propicio para lo que me propongo y demandan las circunstancias. Y así pudiera ser, por lo que agrega además que "arisco", alterado e intratable, como dispuesto a todo, a la altura de la hazaña, como abordar a la mujer de la cual habla, esa de "cuando vaya a la Facultad de Farmacia". Y así es como amaneció el Chino.

Yo no diré que amanecí dispuesto a todo, pero si a hablar de lo que pudiera suceder el día de las elecciones, lo que dirían las urnas o mejor mesas de votación y las consecuencias a derivarse de esos resultados. Dispuesto amanecí a decir lo que pienso, pese me salga de los manuales, formalismos, hasta atavismos y los dibujos que muchos hacen de la realidad. Los grandes generales, como Napoleón, el general Sucre y hasta el "Indio" Gerónimo, supieron cuándo retroceder o abandonar un combate para recuperar fuerzas, evitar que a estas les destruyesen y luego volver con mayor empuje. Uno no puede confundir la vida, la historia que son de todos y entran todos, con lo que sólo a mi corresponde. El cambio social que los pueblos demandan no pasa necesariamente por mí y quienes me rodean. Es el inherente, necesario y una demanda del pueblo todo en calidad, cantidad y ritmo que él pueda soportar y empujar.

José Vicente Rangel habló de una encuesta, no sé si es de Hinterlaces, aunque supongo sí, porque en ellas suele fundamentarse, cuyos números dicen muchas cosas. No sé si esas cifras responden a lo que acontece en el mundo real, pero dijeron que Maduro cuenta con el 48 % de favoritismo, Falcón con un 30 % y Bertucci con un 14 ó 16. La primera persona con quien pude intercambiar opiniones del asunto, me dijo de manera contundente, "Maduro está ganado con comodidad". ¡Claro! Quien eso dijo es un convencido que las cosas debían seguir como venían. Pero pasó por alto, eso se lo advertí y no sé como lo procesó, que si sumábamos los números opositores, matemáticamente había como un empate en la cifra de votantes. Esto no había sucedido en los tiempos de Chávez, cuando éste ganaba a la oposición unida, lo que ya era decir bastante, con enormes ventajas. Esa oposición que se enfrenta ahora a Maduro está dividida, presenta por lo menos dos candidatos que se reparten la votación en buenas proporciones, según la encuesta de la cual hablamos. Sin hablar de la enorme tendencia abstencionista.

Pero además le advertí a mi contertulio que si esos candidatos, a última hora se unían, la simple suma del 30 de uno más el 14 ó 16 del otro, pudiera transformarse en una multiplicación que superaría ostensiblemente a Maduro. Sobre todo tomando en cuenta que la cifra de abstención, ostensiblemente mayoritaria en el bando opositor, es bastante grande. Nunca antes, en elecciones presidenciales, desde que Chávez llegó a la presidencia, se habían percibido cifras de abstención tan grandes como las que ahora se anuncian. Y eso tiene sus razones que son para tratar aparte.

En todo caso, eso revela que si a última hora la oposición se une, como que Bertucci apoye a Falcón, los resultados electorales pudieran ser poco favorables a Maduro; y hasta para ser coherentes con lo que percibimos, pudieran derrotarle.

Hay quienes aseguran que Bertucci es un candidato del Departamento de Estado, pudiera serlo. No lo sé. Pese que él mismo ha dicho, como oferta electoral, que goza de la promesa del gobierno de EEUU que, al asumir la presidencia serán suspendidas las sanciones y le ofrecerán "ayuda humanitaria". Pero ese cuento, que pudiera ser verdadero, no parece coherente con los hechos. ¿Por qué Estados Unidos no asumió el asunto de otra manera? ¿Cómo no haber "aconsejado" al bando opositor todo concurriese a las elecciones con un solo candidato, siendo así la cosa más fácil? Las cifras de Hinterlaces, quizás las menos adecuadas, pues para esto pudieran ser mejores las de Datanálisis, indican que el gobierno es derrotable, pese las deficiencias o desventajas que la gente de la ex MUD vio en la convocatoria a elecciones.

Por supuesto, nosotros sabemos que al gobierno de EEUU no le conviene ese escenario. Le hace falta uno donde es Estado venezolano quede disuelto, si es posible y por lo menos, las fuerzas que se oponen a sus deseos totalmente deshechas o debilitadas.

Pero, el cuadro electoral existe, pese los deseos de cada quien. Por eso, no es extraño que EEUU, experto y cebado en hacerlo, juegue a las dos cartas y de alguna manera apoye y aliente ahora alguna candidatura, pese habla que no reconocerá los resultados.

Según las cifras e insistimos que son de Hinterlaces, pudiera producirse un resultado donde el gobierno resultaría debilitado, más de lo que está, aunque Maduro gane. Y eso pudiera no estar alejado de lo que dirán las urnas el 20-5.

Pero aún así, sería mucho mejor que uno donde el ganador, en este caso Maduro, emerja de unas cifras en las cuales la abstención se imponga o resulte demasiado elevada. Pues eso es justo lo que Trump y sus seguidores ansían para intervenir directamente en los asuntos de Venezuela. Por eso hemos defendido y defendemos la consigna de votar ahora en mayo.

Pero hay que estar consciente de lo que pudieran decir las cifras; tal como las hemos venido manejando.

La crisis que atraviesa Venezuela, su carácter, profundidad, el número de barreras que frente a ella se levantan, reclama un programa amplio en el campo político, económico y social. No es este el momento propicio para sectarios ni soñadores. Para dircurseadores simplistas que ofrecen lo que la realidad no recomienda ni hace sustentable. Creo necesario entrar en la búsqueda de un gran acuerdo nacional, en el cual se le dé cabida a todo aquel que "arrime brazas a la candela", en la mejor y más bondadosa interpretación de la frase. Plantearse ahora alternativas que cuentan con precario respaldo, pese sea mayoritario y teniendo por delante unas enormes fuerzas dispuestas a disolvernos y pisotearnos, es algo más que un disparate y pequeño gesto mezquino y sectario, disfrazado de heroísmo. Dejar dividirse lo que puede unirse sería un garrafal error. No está en juego la vida o el destino de un hombre, unos pocos hombres o grupo grande, sino el del país todo y su gente. Y el país somos mucho más de aquellos que votan por una parcialidad u otra. Hay hasta millones que no lo hacen por nadie.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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