¿Eduardo Samán o Erika? ¡Unidad, unidad! O la anarquía nos devorará, grita Maduro

Ayer, en el "Salón Carabobo" del Círculo militar, según lo dicho por el presidente, en una de esas reuniones con ministros y gobernadores donde sólo él habla y da órdenes que los asistentes anotan, desde el vicepresidente El Aissami para abajo, estando al lado del más grande N° 10 de la historia del futbol, Diego Armando Maradona, aquél como preocupado se acordó de la palabra unidad, reconvino a sectores del chavismo inconformes por el mal trato del asunto que emana de esa palabra y las relaciones entre quienes deberían estar unidos. Pero optó no por censurar a los suyos ¿cómo hacerlo, si de hecho según él ya tienen razón? Y les ordenó hiciesen lo que haya por hacer para lograr la unidad. Quizás, esta vez, en algún espacio, oteó y lo hicieron por él, como ha sucedido antes, por la división y malas candidaturas, pueda darse el caso que gane la oposición pudiendo evitarlo si no media el sectarismo y la sordera. Justo como sucedió en Anzoátegui.

Se da ahora un caso que pudiera ser muy singular. El procedimiento habitual del PSUV, ese de la cooptación e ignorar a valiosos camaradas, por exceso de sectarismo y demasiados compromisos grupales, se encontró con un escollo. La práctica, esa que se ha impuesto, decidió "contra viento y marea", contando con el Frente Francisco de Miranda y la adoración o sujeción de este a la verticalidad, como si eso sólo fuese suficiente, lanzar a la señora Erika Farías, uno de los comodines de quienes abusan de la cooptación, para la alcaldía Metropolitana. Hasta allí todo parecía bien, según ellos, que en eso de leerle la mente a la gente no parecen ser tan buenos como sí para lograr organizar, armar y mover grandes multitudes.

Pero "no contaron con mi astucia", suele decir el "Chapulín Colorado". "Cuando creyeron quizás", como dice aquel poema de Tomás Antonio Potentini, dedicado a Bolívar, que tenían todo bajo control, sintieron un crujir en las maderas del casco.

Un inconforme, uno de esos de quienes quizás no se acordaban, o mejor de quien eso no esperaban por su habitual discreción y hasta aparente "mansedumbre", metido siempre en el confesionario de la unidad pese lo mal que le han tratado, salió a postularse. Y no es un postulado cualquiera, de esos que sólo pudieran restar algunos votos y hasta casi ninguno, por no tener nombre ni trayectoria conocida como para competir con pertinencia al candidato cooptado del núcleo de la comarca, quien aparte del apoyo del aparato poca resonancia tiene en la gente.

"Saltó a la palestra", para decirlo con un lugar común de uso frecuente entre adecos y tradicionales practicantes de la cooptación, por encima de todas las prácticas, que vienen siendo como la misma vaina, una liebre como escondida en el monte. Nadie la había percibido. Estaba como quieta y así la percibió la cooptación. Una de esas figuras que exaltó en la literatura Edgar Allan Poe, de las que se vuelven como parte del paisaje y nadie nota. Pero son por demás útiles, tanto que cuando se proponen que se les tome en cuenta, cosa poco frecuente por su habitual humildad, pueden arrastrar tras de sí grandes multitudes. Pero tantas veces va el cántaro al agua…..

"Cuando creyeron quizás que se cansaba su brazo", para volver a Potentini o apagada su voz y hasta fuego, apareció en escena la modesta, pero admirada por consecuente, tenaz y hasta muy clara políticamente, figura de Eduardo Samán.

Nadie, ni los opositores, olvida la elevada y desgarbada figura de aquel Quijote, que adarga en mano, montado o no sobre Rocinante, siendo presidente del organismo encargado de vigilar los precios, se tomó en serio la tarea y tuvo valor y tenacidad necesarios para salir a combatir, no contra molinos de viento, sino contra quienes de verdad dirigen y controlan todo el sistema de especulación que se ha asentado en Venezuela. Hay muchas conjeturas sobre el por qué fue destituido Samán, tantas como cuantos sobre eso se preguntan que son miles, quizás millones, y cada una de ellas valora sustancialmente la calidad humana y revolucionaria del personaje. Por eso, Samán no es un candidato para llenar una boleta electoral o acompañar al presunto ganador y darle valor al acto electoral, sino un competidor que pudiera ganar o generar serias dificultades. Pese mi poca movilidad ya he sumado más de cien chavistas, en mi espacio, que si votasen en Caracas no dudarían en hacerlo por él y a ellos me sumo.

Samán se ganó un liderazgo, por la efectividad y contundencia de su trabajo. Tanto que, todo el mundo sabe, le sacaron casi violentamente de aquel organismo por presiones de los grandes grupos que debía combatir quienes sintieron sus pasos y hallaron entre gente del gobierno aliados y dispuestos a hacer concesiones a cambio de mentiras y engaños. No es pues eso que suelen llamar un ídolo de barro, un presunto líder hecho a fuerza de cámaras de televisión y apariciones al lado de los altos gobernantes. No es un comodín que va para allá y para acá, donde le manden, sólo por servir al pequeño grupo que se ocupa de la cooptación.

Estoy de acuerdo con Maduro cuando clama por la unidad. Hace falta ahora y viene haciéndolo desde hace mucho tiempo atrás y para dar una buena muestra que eso se desea y busca de verdad, vayamos con la candidatura de Samán.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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