De cómo y por qué descangallaron a Rafael Ramírez. Noche de los cuchillos largos

Cuando Maduro asumió la presidencia me atreví a afirmar entre amigos, fundamentado en esa maña nuestra de hacer de político y mago con bola de cristal usualmente ahumada, que pese al rol que había jugado Ramírez, ese que llamamos “Zar de la economía”, habiendo sido PDVSA, como lo sigue siendo, la gran financiadora de toda actividad estatal y hasta fuera de él, dentro y fuera del presupuesto ordinario de la nación, eso que suelen llamar en el lenguaje coloquial “la caja chica”, que no es tan poca cosa, saldría no sólo de ese cargo sino que le pondrían a un lado. Hasta llegue a ser más preciso y me atreví a asegurar que iría al servicio exterior como Canciller de la República.

            ¿Por qué me atreví a decir aquello de un tipo que estando Chávez enfermo en Cuba era uno de los pocos que tenía acceso a su limitado espacio? El propio Giordani me confirmó algo que ya sabía por otros medios. Ramírez, quizás en razón de la importancia del cargo que desempeñaba, el rol del ingreso petrolero en la estrategia y táctica gubernamental y por las tendencias a la caída de los precios del petróleo que ya se avizoraban, tenía opción de acceder a aquel reducido círculo. Se le necesitaba para informar detalles de importancia que el líder requería. Pero también parece obvio que habiendo sido por tantos años “el zar de la economía”, desempeñado cargos de alta importancia en el partido, no habiendo nunca dado muestras de discrepar del presidente sobre nada, formase parte del primer anillo. Lo que no quiere decir, pues los hechos me desmentirían, que fuese miembro importante de algún grupo cuantitativamente significativo como para impedir su caída y mantenerlo en el status que había conservado.

            El servicio diplomático, generalmente se le tiene como una sinecura deliciosa, exquisita. Si es en Paris, Londres o Nueva York es “como un sueño que a muchos quita el sueño”. Pero también en veces puede ser un premio de esos que llaman de consolación. Un “si” para que te calles. Un político exitoso que aspira seguir siéndolo y por demás revolucionario, no suele dejar sus responsabilidades adentro, en medio de los acontecimientos, al frente del proceso por irse a una embajada o representación como esa de la ONU. Eso es más apropiado para un intelectual sin interés por las tareas políticas cotidianas y sin haber nunca aspirado a jugar el rol de dirigente. Y eso de querer descansar en el mundo de la diplomacia pareciera, según piensa uno, no haber sido lo que Rafael Ramírez aspiraba.

            A Ramírez le sacaron del juego. Le nombraron Canciller como creí que lo harían por razones de historia, para no decir una intemperancia, y más temprano que tarde le enviaron fuera del país, a la ONU y le sustituyeron por una persona que, sin poner en duda los méritos que pudiera haber tenido y negar el rol que posteriormente ha jugado, por sus nexos familiares parece estar más vinculada a uno de los poderosos grupos que quedaron con el control del PSUV y de los primeros nombres de la horizontalidad que maneja ese partido. A Ramírez le enviaron lejos del espacio donde se decide la política del gobierno. Lo anterior sirve para comprender, sin mucho enredo y sin perder el tiempo buscando pruebas, que no lideraba, ni siquiera formaba parte de grupo importante alguno dentro del chavismo. Quizás sólo fue un individuo que gozó de la confianza de Chávez y mostró a este eso que mi amigo, con quien conversé sobre el tema central de este trabajo, sostiene que privilegiaba, lealtad en exceso. Pero muerto el líder, desaparecido el jefe, a quien debes tu elevado status, si no tienes un grupo fuerte al cual lideras o eres figura importante, no tienes opción a estar entre los altos mandos.

            De las informaciones que uno recoge sobre Rafael Ramírez, destacan dos cosas. En primer lugar se trata de un personaje más dedicado a asuntos relacionados con su profesión, la ingeniería mecánica y asuntos empresariales. La política parece haber sido para él algo de poca relevancia, por lo que prefirió llegar al nivel que alcanzó a partir de esa, su formación universitaria y unos vínculos personales que le sirvieron de mucho. Para algunos, desde la ULA, tuvo contactos muy cercanos con Adán Chávez, amistad que le será de mucha utilidad para acercarlo al hermano menor. Con éste y valiéndose del hermano, al parecer, pudo tener conversaciones aun antes del acontecimiento del 4F. Pero también se cuenta que estuvo cerca de Kléber Ramírez, persona que antes hemos mencionado y a quién Chávez tuvo en muy buena consideración, tanto que con frecuencia hacía alusión a algunos de sus planteamientos, de la misma manera que los de Alfredo Maneiro. Kléber Ramírez formó parte del Partido Ruptura, organización de vida clandestina de poca significación y peso en la vida venezolana,  ni siquiera conformó una fuerza digna de tomar en cuenta y en la cual apoyarse para ofrecer una referencia de peso en el chavismo, como sí lo logró la Liga Socialista de Maduro. Es decir, Rafael Ramírez no llega al chavismo, como el actual presidente, contando con el respaldo de una fuerza organizada, más menos sólida, de vida libre y con derechos dentro del MB-200 primero, luego en MVR y finalmente en el Psuv.

            En segunda instancia, en el ascenso de Ramírez, de poca base de sustentación para el largo plazo, tuvieron marcada influencia sus relaciones personales, que parecen haber empezado con Adán Chávez y luego con Alí Rodríguez Araque, procedente este de los viejos cuadros guerrilleros y luego de la militancia en la Causa R de Alfredo Maneiro. Lo que le permite a uno aplicarle una vieja frase, que es un lugar común, Ramírez, caminó en la política en un nivel muy alto, tan alto como sus propias relaciones personales y familiares, pero con pie de barro. Por eso, pese haber llegado a estar en el primer anillo de Chávez, al morir este, pasar a un segundo plano uno de sus mentores, un aparente aunque discreto discrepante, Alí Rodríguez, y no por las cosas que de él se dicen sobre negociaciones muy complicadas y lo relacionado a su entorno familiar, como el rol de la madre de su esposa en asuntos relacionados con PDVSA, fue sacado de los primeros planos nombrándole Canciller para luego ser enviado a la ONU como premio de consolación. Pasaron los tiempos de quien había sido el zar de la economía, decapitador de Vanessa Davies, por haberse atrevido ésta a ejercer el periodismo como manda la ética ante él, como repreguntarlo sobre algo que había afirmado. Finalmente queremos destacar que Ramírez tuvo buenas relaciones personales, un entorno familiar influyente y de buenos contactos, poder al mando de la economía, pero al momento de contar las fuerzas dentro del chavismo, estaba esmirriado, para no decir solitario.

            Conste que no le hemos dado valor a lo que ahora uno escucha entre partidarios de quienes ahora tienen el mando, como que se dedicó a otorgar dólares a diestra y siniestra a importadores, personas de su entorno, para negociaciones en donde presuntamente salió deteriorado el interés nacional. Y no lo hacemos porque ya para ese tiempo, los precios del petróleo se habían derrumbado, tanto que la vasija estaba vacía y Dólar to Day había impuesto su mandato. Los esfuerzos para “torcerle el brazo” al dólar paralelo resultaron inútiles, pues no había divisas para colocar en el mercado cambiario. Lo cierto,  verdadero,  que aun así, PDVSA seguía siendo, como todavía lo es, en buena medida, sin descalificar el propio bolsillo de los consumidores que a través del IVA sirven para sustentar  el gasto público, la Caja de Pandora, de donde sale casi todo para apaciguar los ánimos. Él estaba al frente y para más, manejaba los asuntos económicos, como antes dijimos en rol de “zar de la economía” y los nuevos dirigentes, como decimos en lenguaje coloquial, no podían seguir “calándose” aquel poder y señor poderoso sin sustento en la estructura partidista.

            He escuchado a ilusos decir que Rafael Ramírez está invernando, en una retirada táctica para volver. Pero eso no es más que una ilusión. Ramírez no tiene fuerzas ni disposición para agenciárselas. Así mismo, me imagino a tipos como Elías Jaua o Arreaza, apartados del respaldo y hasta entusiasmo que despierta el goce del poder.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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