Socialismo Siglo XXI: de la capilla a la construcción intercivilatoria

Formamos parte de una gran masa de seres que aún mantienen la terca aspiración humana de intentar cambiar el mundo para hacerlo mejor, más vivible, mas habitable, lo cual implica de alguna manera subvertirlo. Esa sociedad a la cual aspiramos tiene como modelo económico el socialismo, sobre el cual se ha escrito de manera suficiente, sus éxitos, sus fracasos, sus debilidades y también de sus frustraciones, la literatura universal esta a la mano de quien quiera profundizar en un tema que apasiona, por aquel anhelo de cambiar el camino de espinas de la sociedad fundamentada en el desaforado consumismo enfermizo.

Para realizar este escrito , recurro, como acostumbro, en temas tan profundos, a la consulta de grandes estudiosos del socialismo, tanto venezolanos como de otras latitudes; con la finalidad de aclarar conceptos, posiciones que se emiten a diario sobre el socialismo; para algunos pensadores venezolanos, respetables por todo los demás, el socialismo no ha existido sobre la faz de la tierra, dando por entendido- que lo que ha existido hasta el momento en algunos países con tendencias de gobierno socialistas- son gobiernos de carácter popular y democracias populares.

Muchos de los adversarios del socialismo, de manera recurrente hablan y colocan de ejemplo lo que ocurrió con el llamado socialismo real, básicamente se refieren a los países de la Europa oriental y sus experiencias vividas en esa etapa de construcciones alternativas a los modelos occidentales de democracia "genéricas". En ese sentido, se debe recordar, que a los pueblos de Latinoamérica, les fueron impuestos como ideal de sistema político la llamada "democracia occidental" conocida como democracia representativa, ahora vaciada de contenido y que fueron sistemas tutelados por los poderes fácticos.

De esta forma muchos hablan del derrumbe de la otrora URSS, la cual indudablemente estuvo asociada a lo que dieron en llamar socialismo "real", el cual no era ni una cosa ni la otra, es decir no era socialismo.

Un connotado marxista venezolano Moisés Moleiro, planteo en su obra escrita, que " En el caso de la experiencia soviética no se analiza el susodicho derrumbe en sus causas concretas ni en sus determinaciones especificas, sino revalidando viejas apetencias un tanto turbias e instaurando mentiras nuevas, como la de presentar la democracia en abstracto, esquivando la escasa posibilidad que en ella tiene el ciudadano común de participar y decidir en materias distintas al ejercicio del sufragio y que le son vitales. Hay más: la vinculación de todo cambio social a la hipertrofia de las funciones estatales olvidando que el planteamiento socialista en su formulación original trató del control de la producción por los "productores mismos", siendo esto un fruto legitimo de la aspiración socialista, a lo que el socialismo real impuso una burocracia de administradores, jerarcas del partido y jefes militares, que acabo por distorsionar y desvirtuar la aspiración socialista, despojando a los productores del control de la producción, de sus derechos políticos, así como del disfrute de un poder que habían conquistado".

Revisando los procesos políticos contemporáneo hasta nuestros días, se observa como esa "actitud parasitaria" llamado burocratismo y aunado a las viejas mañas, de controlar todo le ha hecho un daño inmensurable a las sanas aspiraciones e intenciones del cambio y modelo de una sociedad fundamentada en la justicia social y de derecho.

Ante el fracaso del llamado "socialismo real", luego de setenta años donde un pueblo resistió de manera estoica, luego de la llamada Glasnost, luego de la llamada perestroika "a ese derrumbe del NO SOCIALISMO (porque no era socialismo), se le quiso enterrar y negar toda posibilidad de resucitar cualquier cambio social y muchos dieron vivas al triunfo definitivo del mercado capitalista y de la democracia que este había aparejado. Recordar la tesis del fin de la historia" (Moleiro).

La terca aspiración por una sociedad más justa, está en la mente y el accionar del hombre, casi que desde el mismo inicio de la creación del mismo, además de que el planteamiento de una sociedad más justa está en las bases de todas las religiones existentes.

En ese sentido, el cristianismo originario pre-constantinista como los movimientos de resistencia post constantinistas hasta las actuales manifestaciones de la teología de la liberación, demuestran fuentes originarias del socialismo. Jesús buscó sus discípulos entre los más excluidos y oprimidos y aquel que quería seguirlo, debía dejar todo lo que tenía.

La historia siempre será esa herramienta extraordinaria y poderosa que además de retrotraernos al pasado nos avizora el futuro, nos alerta sobre el presente sin olvidar, "que las mejores herramientas de que disponemos para entender precisamente el carácter de la confrontación contemporánea están en la historia de nuestros países. Cada crisis, que hace estallar, como decía René Zavaleta, un horizonte de visibilidad, recoge las crisis anteriores y sus enseñanzas: las experiencias traumáticas de las que un pueblo sacó lecciones invaluables, que aplica en su relación con los gobernantes y en las formas de participación con las que resiste la dominación . Aprender de la lógica, las estrategias de supervivencia, la memoria colectiva, constituye un conocimiento invaluable para explicar los alcances, ritmos y lógica de las determinaciones masivas ante coyunturas críticas, como las que vivimos". (Sosa, 2009).

Si hablamos del socialismo anterior al siglo XIX, se insistía en el reparto de la riqueza, y la organización para ese objetivo había que hacerlo al margen de la sociedad dominante, en comunidades que intentan contraponer una vía distinta a la que se repudia; es decir, siempre ha existido la voluntad en los hombres para organizarse para la construcción del socialismo; son muchos los que de forma clandestina y por diferentes vías han intentado la lucha por una sociedad distinta.

El socialismo que nace inspirado en la teoría de Marx, asume la realidad del capitalismo, se propuso cambiarla de un modo que guardara coherencia interna y remitiera al objetivo planteado.

Siguiendo a Moleiro, nos plantea de manera primorosa que "esa apuesta marxista eludió el apartamiento del mundo y postuló la necesidad de crear riquezas para todos. Nace así la idea de un socialismo que al mismo tiempo que insiste en el reparto de la riqueza, procura aliarse a la expansión de las capacidades productivas del hombre: esa es la teoría que arranca de Marx y Engels y ha sido desarrollada, transfigurada, aplicada, deformada y debatida por sus cuantiosos discípulos, exegetas y seguidores".

Precisamente, no pocos de los intentos por construir el socialismo, estuvo plagado de ideas ajenas a la realidad histórica social de los pueblos, incluso se llegó hasta excluir a los pueblos originarios, infiltrados con una visión eurocentrista y tradición neocolonialista, que impedía el avance de dicha construcción. Es así, como esa vertiente latinoamericana, fue haciendo caminos, como el caso del pensador marxista José Carlos Mariátegui que comprendió la importancia de los pueblos indígenas- llamados por algunos de manera errónea "pueblos sin historia"- en su articulación socialista y revolucionaria con otros sectores sociales y culturales de nuestros ambientes nacionales. Razón tiene Mariátegui al decir que el desafío del poscolonialismo tiene en el continente un carácter originario fundamentado en el "pecado original" de la conquista "el pecado de haber nacido y haberse formado sin el indio y contra el indio"

Por otro lado, no pocos "marxologos", satanizaron a la propiedad privada, de igual forma como no pocos empresarios, propietarios/capitalistas satanizaron al socialismo, es decir de ambas partes, se ha venido desviando las tesis iniciales que dieron vida a la posibilidad de otra forma de organización de la sociedad, de allí el término de transfiguración y deformación del precitado autor. Muchos de los conceptos de Marx fueron transformados en mitos, como la conceptualización sobre la propiedad privada, siendo por el contrario que el viejo Marx se plantea -con claridad meridiana- que lo que tiene que ocurrir y madurar en el seno de la sociedad es la democratización de la propiedad privada; la propiedad como concepto y como realidad social fue convertida en un privilegio lo que discrepa con las diversas formas de propiedad establecidas en el pensamiento por una sociedad más humana e igualitaria.

Según los fundadores del socialismo científico, éste se tendría que iniciar en la sociedad mas avanzada política, económica y culturalmente para el momento, era la sociedad de Inglaterra la llamada para ser cuna del socialismo, pero lamentablemente una desviación retrograda histórica lo llevó hacia la tierra de los zares, donde ocurrió ese experimento histórico del "socialismo real" que se transformo en una dictadura real.

La distorsión, que luego devino en extravíos del socialismo, acabo con la posibilidad de hacer realidad una sociedad socialista y en la URSS se instalo una dirección política que todo lo sabia, todo lo dominaba siendo que según Oliver citado por López (2013) "la nueva ortodoxia era drásticamente contraria al marxismo original; incluso, al marxismo puesto en práctica por Lenin, Trotsky, Gramsci y Rosa Luxemburgo. Se trataba de un compendio doctrinario de sentencias abstractas, acabadas, válidas para cualquier circunstancia, al cual se le rendía culto como criterio de verdad. El marxismo-leninismo, se afirmaba, es la teoría de la revolución socialista en la época del imperialismo. Según la apreciación dominante de la nueva doctrina, ahí estaba dicho todo lo que era necesario saber. Se trataba de un verdadero catecismo para los creyentes. A continuación siguió su divulgación mundial por medio de manuales y compendios sistemáticos"; precisamente a ese marxismo y con sobradas razones José Nun lo califica marxismo "de capilla", caracterizado por su dogmatismo y superficialidad, el cual resulto ser una opción "esterilizante" cual si fuera un detergente.

Aunque el sistema alcanzó grandes resultados en el ámbito económico, científico, cultural y social, así como un profundo nivel de aceptación a nivel internacional, también es cierto que las principales causas de la caída del bloque soviético fueron sus grandes limitantes en el terreno de la participación política, la burocratización de los liderazgos y sus excesivos privilegios, aunados a la corrupción, importantes restricciones a la libertad y los elevados costos de la Guerra Fría encabezada por Washington.

A pesar de lo infructuoso del camino al socialismo, sus avances, sus retrocesos, contradicciones, "así, la ruta del socialismo en el siglo XX queda marcada por grandes batallas en todos los campos, pero bajo esquemas rígidos en el terreno de las ideas. Sin embargo, el peso de esta ideología es indiscutible en el desarrollo histórico de nuestro tiempo. Cabría plantear la hipótesis de que a pesar de los errores cometidos en las diversas experiencias socialistas, los avances sociales, las conquistas laborales y los mayores grados de participación política en las sociedades del capitalismo actual, con todo y sus limitantes, se deben básicamente al socialismo del siglo xx, y no a una humana concesión del capital y su clase política" (López, 2013).

Las democracias fundamentadas en el capitalismo, son democracias abstractas, muy formales en su organización que saben guardar muy bien sus apariencias, nunca ceden ante las solicitudes de ampliar las posibilidades de participación en las decisiones de la gobernabilidad. Siempre funciona convencidas que la democracia radica sólo en la expresión electoral, y creando un abundante clientelismo electoral como soporte político.

De los errores en que ha caído la construcción del socialismo, se extraen lecciones para rectificar, que permiten profundizar el estudio de sus realizaciones, de sus aciertos y como algo relevante la superación de los miedos y de los dogmas. Así para bien del socialismo, vienen surgiendo diferentes organizaciones e individualidades, porque el socialismo ahora ya no es patrimonio de ningún centro político internacional.

Mirando al sur, vemos cómo surge una vertiente latinoamericana que se identifica con un pensamiento socialista propio, con autogénesis, independiente de algún centro mundial, apegado a la realidad nacional combinando la esencia del marxismo con las luchas locales, nacionales y el antiimperialismo.

Para la construcción del socialismo ya no debe haber ni manuales ni más "ladrillos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tu debes digerir. Como método es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos" (Guevara citado por Hart).Fueron convirtiendo al marxismo en una manual inamovible en lugar de reivindicar su esencia critica, evaluativa y creadora, convirtiéndola en una doctrina cerrada y esquemática. (López).Es decir, el socialismo y sus teorías se aprendían como instrucciones de capilla.

Quienes abogamos por la construcción del socialismo del siglo XXI, lo hacemos con el convencimiento, que desde la superación de errores, traumas y dogmas, más allá de las recetas, junto a la desmitificación de muchos conceptos y la resemantización de los mismos, buscando dando realce, recuperación, trascender a través de un nueva configuración, en un intento de renovación creativa, adaptado al contexto socio histórico en construcción sigue siendo una aspiración inconclusa como toda la actividad del hombre, que siempre será superada por otros, en el entendido de que la pluralidad histórica, geográfica, social política e ideológica constituyen el componente genético del socialismo del siglo XXI, rescatando todo lo positivo y adecuándolo a las nuevas realidades; es un esfuerzo convergente, que busca y construye con los pueblos su proyecto histórico, siendo ese proceso de construcción "de la nueva civilización emergente el cual debe ser inter-civilatorio, no unilateralmente civilatorio como lo pretende occidente, lo cual significa que el capitalismo resulta ya "incivilizable"y por tanto contrario al destino común del genero humano y de la vida sobre el planeta".

Bibliografía:

Hart, A. Marx, Engels y la condición humana: una visión desde Latinoamérica, Melbourne, Ocean Press, 2005.

López, N. Nuevas coordenadas del pensamiento socialista latinoamericano en Cuadernos Americanos 143. México, 2013.

Moleiro, M (1991). El Socialismo ha muerto. ¡Viva el socialismo! .Monte Avila Editores.

Sosa, R. Pensamiento crítico y alternativas de transformación en América Latina. Convergencia, V16 N°51 Toluca, diciembre 2009.

 


 



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Heriberto Rivera


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